jueves, 14 de mayo de 2009

Enfoques y Desenfoques en el Issue de la Escuela de Artes Plásticas

(photo © Li Sun for openphoto.net CC:Attribution-NonCommercial)

La discusión seria sobre el presupuesto gubernamental propuesto por el Gobernador de Puerto Rico, Luis Fortuño, y los recortes a los fondos destinados a las instituciones culturales, debería partir del reconocimiento de una realidad evidente: la Isla está en Bancarrota. Por ello me preocupan la orientación que ha tomado el esfuerzo, y las premisas que han sido adoptadas, por algunas personas en la discusión de este asunto en el caso de la Escuela de Artes Plásticas, que es el que más me interesa.

Habida cuenta de la ya citada Bancarrota boricua, el esfuerzo no debería dirigirse a que no se produzcan recortes presupuestarios a determinada institución. Es decir, no se trata de si deben producirse recortes presupuestarios, ya que evidentemente éstos son inevitables, sino de la magnitud de los mismos y los criterios a utilizarse respecto a cada institución. En ese sentido, el asunto a dilucidar ante la legislatura de Puerta de Tierra, y ante el poder ejecutivo, es el de las prioridades.

Sin embargo, el cuestionamiento serio de los criterios utilizados al formular el presupuesto, requiere documentación, análisis y diseño, y luego, proponer, divulgar y defender. No se trata de una mera reacción vociferante.

Los arquitectos saben de lo que hablo. No es una tarea divertida. Todo lo contrario, es más bien aburrida, tediosa. No se trata de una tarea sexy, como de hecho si lucen serlo los protagonismos ante una concurrencia de estudiantes, las marchas de protestas, o la presentación de un bello performance. Pero la tarea sugerida es, al fin y al cabo, necesaria. Me parece que la defensa de la única institución de enseñanza de Artes Plásticas en la Isla bien merece tal sacrificio.

En el ánimo de aportar en esa dirección, alguien ha planteado que deberían examinarse las asignaciones a museos y fundaciones históricas cuya aportación a la formación de artistas y aún a la actividad cultural, es cuestionable, sino limitada. Podría revisarse cuánto de lo asignado a esas instituciones es necesario para sostener programas específicos que si contribuyen al desarrollo cultural, cuánto de lo asignado excede lo necesario para tales objetivos, y cuánto de eso podría destinarse específicamente a la Escuela de Artes Plásticas.

La propia Escuela podría pedir la colaboración de diversas personas que están o han estado vinculadas de una manera seria a la actividad artística en la Isla y diseñar juntos un plan de acción dirigido a una serie de reuniones directas con los legisladores de ambos partidos, con la Oficina de Presupuesto y Gerencia, y con La Fortaleza. De nuevo, reconozco que no es una labor sexy, pero necesaria.

Por otro lado, el sector artístico y cultural no puede evadir más la tarea de pensar y articular nuevos mecanismos de financiamiento que les permitan no depender de la asistencia del Estado. Otra tarea que no es sexy, pero necesaria.

Hacer del arte y sus instituciones un dependiente más del Estado no es, en el fondo, una estrategia sabia. Me parece que las razones son evidentes. Como toda enfermedad adictiva, la del dependus tremens propicia el chantaje y la pérdida de criterio. Peor aún, si el agente adictivo es el presupuesto del gobierno. Y todavía peor, si ese gobierno es colonial. El desenfoque es irremediable.

Last but not less important resulta el desenfoque que emana de lo que se ha dado por llamar por algunas personas, y que he visto consignado en la prensa de hoy para defender el presupuesto de la Universidad, como la “ocupación cultural” por el gobierno de Luis Fortuño. Se trata, con todo respeto, de un refrito, en aceite rancio, de aquellas campañas de fines de los setenta basadas en el lema del “gobierno araña”, frente al gobierno de Carlos Romero Barceló. Pero cada cosa tiene su momento histórico y una realidad a la que responder. Los artistas, por su parte, saben muy bien a qué me refiero, y más aún, conocen cuán nefastas son las malas imitaciones.

“Tras” la idea de la “ocupación”, no hay sino un intento, y éste de manera circular, de sostener que no hay tal crisis fiscal en el país, sino un intento del gobierno de Fortuño (quien sabe si en conspiración con la CIA, Bush, Obama, el FBI, etcétera, etecétera, etcétera) de destruir nuestra cultura y a nuestra clase artística. (Se trata aquí, otra vez, de una de esas instancias en las que uno desea conocer el contenido que se le otorga a la palabra "nuestro", y de paso, quienes son los demás, "el Otro", el ente o la entidad excluída en el uso del término.)

Una posición similar han adoptado otros sectores del país. Sin embargo, la negación de una realidad, no la hace desaparecer. Ni siquiera Focault llegó a esos extremos. “Lo que hay detrás” de la denuncia de la llamada “ocupación”, no seamos ingenuos, es el intento de convertir el problema de los recortes presupuestarios en un “eslabón” de la lucha contra lo que se entiende es la “anexión inminente” de la Isla y las terribles consecuencias de ello para nuestra cultura.

Para ser menos ingenuos aún, debemos reconocer que para algunos sectores del estadolibrismo se trata de un golden opportunity para “darle un cantazo” a Fortuño en un tema sensitivo: la cultura boricua. Plagados de viejos clisés y lugares visitados, estas premisas y planteamientos producen un desenfoque garrafal a costa de la Escuela de Artes Plásticas, sus estudiantes y sus profesores.

Y digo a costa, no porque piense que los amigos que andan por esos lares deseen hacer mal a la Escuela, sino que con sus acciones pierden la mira, pasan por alto cuál debe ser el objetivo. Sacrifican el interés general en aras de un “interés partidista” (la frase es de un viejo filósofo alemán), lo que al final deja de contribuir al bienestar de la institución que se dice defender.

Reconocer la crisis de las finanzas de la colonia, y la necesidad de auscultar y presentar alternativas concretas y factibles para defender la Escuela de Artes Plásticas, es un reto que trasciende ideologías. Ampliar las fuentes de financiamiento de la actividad cultural y artística, más aún. Evadir estos retos desde las viejas trincheras en nada ayuda a proteger, mejorar y ampliar la enseñanza de las Artes Plásticas en este barrio que llamamos Puerto Rico.

1 comentario :

DondeVeoArte dijo...

Excelente. Y en la plataforma de fortuño que aun esta online le dedica tantas paginas a defender la cultura y las instituciones...so queda claro que esto es un simple ejercicio de campaña política!

anyway el que sabe, sabe que eso no es nuevo y sí hay que buscar otras opciones, generar ingresos no es cosa fácil pero eso también se sabe pero recostarse es más facil pero la incomodidad duele despues de mucho tiempo de estar recostao' y eso es lo que está psando.

A moverse todo el mundo y sacarse el polvo!