martes, 15 de septiembre de 2009

Puerto Rico y Cuba: enfoques y desenfoques en torno a las censuras


La eliminación de ciertos textos de autores puertorriqueños y del mexicano Carlos Fuentes del currículo de español por el Departamento de Educación, ha sido, sin dudas, un desacierto. El hecho escueto es que el Departamento de Educación ha utilizado unos criterios banales y tontejos para aplicarlos a la selección de textos, al menos según se desprende de las propias manifestaciones de los funcionarios de esa agencia. La determinación es no sólo objetable sino digna de protesta. En eso estamos de acuerdo, me parece, la gran mayoría.

Una vez más, sin embargo, deseo llamar la atención a no perder la perspectiva y el sentido de proporción. Me refiero, en específico, a la necesidad de precisar el importante componente de la censura, incluso al comparar esta reciente experiencia en Puerto Rico, con el caso del movimiento blogger en Cuba.

La realidad es que no enfrentamos, como en Cuba o Venezuela, una censura absoluta por parte del Estado sobre los medios de comunicación, o la pretensión de impedirle a los ciudadanos la lectura de todo aquello que esté fuera de la política oficial o de la "revolución". El gobierno de esta isla de divisiones absurdas y fortuítas, no le ha prohibido a la ciudadanía, a lo islámico radical, el acceso a libros, artículos, revistas, películas, caricaturas, y demás manifestaciones culturales a base de un criterio político o religioso. Afirmar y divulgar lo contrario es una exageración que impide apreciar y atacar el verdadero problema.

En ese sentido resultó patética la manifestación del día de hoy frente al Departamento de Educación, en la cual los participantes señalaron "decir" presente en lucha por la libertad de expresión. Propósito loable, ¿qué duda cabe? Pero, en serio, ¿qué tiene que ver aquella con el problema de los mojigatos criterios utilizados por unos burócratas al descartar el uso de unos textos para favorecer otros? Proporción y, sobre todo, perspectiva, es todo lo que pido, particularmente a algunos amigos de microfónos en mano y presidencias flamantes de asociaciones históricas.

Es gracioso, por no decir otra cosa, ver participando en estas manifestaciones a personas que, cuando han ostentado el poder, lo que han hecho, precisamente, es aplicar la censura absoluta contra creadores, oponentes, e incluso colaboradores; o personas que si lograran acceder al menos a un poco del dulce placer de mandar, podrían aplicar censuras, de las que en serio se aplican en regímenes autoritarios. 
Peor aún, estas personas nada dicen, y nunca nada han dicho, de la represión de la libertad de expresión en lugares como Cuba yVenezuela (para no hacer una lista minuciosa por la cual se me señale el grave pecado de la divagación, palabra de cuestionable aplicación en el contexto de un escrito como el presente).

Espero, sin embargo, que al "foguearse" en estas lides aquellos adopten posturas autocríticas sobre su pasado, o se sensibilicen desde ahora en los principios democráticos, anticipando el que accedan a alguna jefatura en el futuro.

El caso es que vuelven a coincidir el hambre de querer desarrollar movilizaciones y agitación política, con el deseo de darle un "cantazo" al gobierno del Partido Nuevo Progresista, como ya se sabe, orientado a lograr la incorporación jurídica plena de Puerto Rico a los Estados Unidos. Para no inventar la rueda, les refiero a lo que expresé en Enfoques y Desenfoques en el Issue de la Escuela de Artes Plásticas.

Parafraseo lo que dije entonces. Hay quienes pretenden convertir, en este caso el problema de los criterios al seleccionar los textos para la enseñanza del español, en un enfrentamiento directo contra "la censura de un gobierno controlado por fundamentalistas religiosos, y encima, estadoistas", como parte de la lucha contra lo que se entiende es la "anexión inminente" de la Isla.

Se pasa por alto, sin embargo que la verdadera censura en Puerto Rico es la practicada por Juntas y otros organismos directivos similares, contra todo aquél que cuestione el status quo, las concepciones vigentes, y particularmente, la corrupción en la administración de los entidades sociales, culturales, o gubernamentales.

A ello se une la censura contra todo aquél que no forme parte de las claques de esta virginal sociedad boricua. Producto de la insularidad, la dependencia y la herencia del patronazgo político, el apellido que se posea, o el partido político al que se pertenezca, son vehículos para abrir puertas, y ejercer puestos, indistintamente de facultades y talentos. Mientras tanto las "izquierdas" practican una especie de censura desde el enanismo, al imponer el rechazo ideológico y furibundo a todo aquello, y a todo aquél, que no sea anti-americano y nacionalista.

Como he comentado antes, hay vocación autoritaria en esta dinámica boricua. La imposición de la censura, del ostracismo y el silencio puede venir de cualquiera de estos sectores. El costo de la disidencia es la marginación, el desempleo o la necesidad de emigrar. Su denominador común es la ausencia de tolerancia, de respeto a la diversidad y a la divergencia ideológica. (Sobre este tema vea Cerberus... ese perro guardián.)

Con ese contexto en mente, sí que me uno a quienes manifiestan su preocupación por la influencia de los fundamentalismos religiosos en los procesos de gobierno. Soy partidario del laicismo tanto en Irán como en Puerto Rico. Sin embargo, sostengo que se debe velar por el sentido de proporción y perspectiva y observar las diferencias concretas con otras experiencias, sobre las cuáles, incluso, se evade asumir posición.

Por ello, y para poder comparar nuestro caso con la situación en Cuba, deseo partir del reciente artículo aparecido en Diálogo Digital , bajo el título "La blogósfera cubana resiste la censura y la desconexión", dedicado al evento "Una Isla Virtual", desarrollado por los blogueros cubanos y que culminó el pasado 9 de septiembre.

Debo indicar, antes que nada, que me satisface grandemente, y me parece que ha sido una importante aportación por parte de Diálogo Digital, darle espacio a una actividad que dificilmente encontraría atención en otros medios de prensa en la Isla. Sin embargo, me veo obligado a exponer, con todo el respeto debido, varias inquietudes que, anticipo, en el balance final no necesariamente desmerecen la aportación de Diálogo.

En primer lugar, me llama la atención en el artículo la comparación de la presente situación en el Departamento de Educación de Puerto Rico con la represión contra los blogueros cubanos, la cual, por otro lado, sí es sistemática (contrario a la impresión que parece tener la redacción de Diálogo Digital). Me explico.

Contra los blogueros el régimen ha dirigido amenazas físicas directas, ha obstaculizado el acceso de los cubanos al Internet mediante las restricciones de acceso a computadoras en hoteles, ha bloqueado el acceso a las páginas de los bloggers, ha impuesto prohibiciones de viaje al exterior (sobre todo en el caso específico de Yoani Sánchez), ha tramado entrampamientos, y ha utilizado a los famosos Comités de Defensa de la Revolución para acosar a los participantes de este movimiento, sólo para mencionar algunos actos de censura y represión.

Es evidente que ello plantea profundas diferencias en cuanto al ejercicio concreto de la censura y la situación de la libertad de expresión en Cuba y en Puerto Rico. Debo resaltar que las dificultades y obstáculos que enfrentan los blogueros cubanos no son meramente producto de carencias técnológicas (como podría interpretarse de lo aparecido en Diálogo Digital), sino, y antes que nada, el resultado de profundas carencias democráticas.


Por otro lado, afirmar que "en Cuba la libertad de expresión se apunta un triunfo con la primera premiación de blogueros cubanos, denominada Una Isla Virtual", puede sugerir la impresión de la feliz realización de un evento, en el que de alguna manera el Estado prestó su colaboración. La realidad es que el evento fue producto del esfuerzo inmenso, y realizado en relativamente poco tiempo, del grupo de bloggers Voces Cubanas. Si alguien se apuntó un triunfo en Cuba fue el propio movimiento de blogueros que produjo este evento, a pesar de la ausencia casi total de recursos y desafiando el bloqueo de las redes electrónicas por la propia dictadura.
Las propias palabrasde Yoani Sánchez permiten comprender el significado que tiene para los blogueros cubanos el haber realizado este evento:
Tengo una mezcla de agotamiento con felicidad, porque ayer ha ocurrido –finalmente- la premiación del primer concurso blogger cubano Una Isla Virtual. Los últimos días antes de ese mágico 9.9.09 apenas si tuve tiempo para dormir, metida en los preparativos y las deliberaciones. El resultado final compensa las ojeras, pues todos los que nos reunimos en la entrega de premios sentimos que estábamos presenciando algo especial. La palabra “blogger” ya no es para nosotros una rara combinación de letras, sino que tiene en esta Isla connotaciones cada vez más claras. Significa hacerse con la información, romper el monopolio de los medios oficiales sobre las noticias, dejar salir aquello que nos hemos callado por años mientras pasamos un curso acelerado de ciudadanía en el ciberespacio.

A ellos, como a mí, nos ha tocado comenzar un camino y cargar con la culpa y la gloria de todo pionero. Me alegra especialmente que entre los galardonados más importantes haya mujeres valientes y talentosas. La blogósfera cubana definitivamente lleva saya y eso me parece mejor que si tuviera encasquetado un uniforme militar, se los aseguro. (Artículo Lleva saya, publicado en Generación Y; énfasis por el Quantum de la Cuneta.)

Para no sentirme cómplice imprevisto de alguna sutil pretensión de soslayar la problemática de la libertad de expresión en Cuba, me sale de las vísceras decir lo que sigue. Para los jóvenes cubanos, la libertad, la democracia, la mordaza y la opresión, no son meros términos "adaptables" a determinadas "necesidades", susceptibles de ser "apropiados", en una suerte de juegos retóricos de "posicionamientos" políticos. Se trata de necesidades muy concretas en sí mismas. Se trata de principios por los que luchan, no un día, sino todos los días. A pesar del desdén y las distorsiones de los agentes del régimen, internos y externos, y de los bloqueos cibernéticos. A pesar de la censura. A pesar de la dictadura.

Por eso, para mí, en aras de no perder la perspectiva y el sentido de proporción, es esencial tomar cuenta de estas diferencias insoslayables cuando se pretende hacer uso del concepto "censura", particularmente en el caso reciente del Departamento de Educación de Puerto Rico.

Después de todo, y como me parece haber resaltado varías líneas atrás, en Puerto Rico operan otros mecanismos de censura y ostracismo, de los que no se habla, o se habla muy poco. Sospecho que adrede. Sospecho que en el ejercicio del delirio esquizofrénico de la complicidad y el silencio, por parte de nuestros gentiles oligarcas, y los "militantes destacados" en los medios de prensa, en esta isla sofocante. Tantas veces sofocante.

Notas y créditos:
1. Ilustración: reproducción de "Madame Anastasie" de André Gill.
2. Fotografía de Yoani Sánchez, tomada de la página de HACER.

5 comentarios :

Luis le Grand dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Luis le Grand dijo...
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Luis le Grand dijo...

Buen artículo Eric, algo extenso y divagante (creo que quisiste abarcar muchos puntos) pero en escencia tan bueno como todos. Me gusto sobre todo lo que criticas de la loca idea de decir que la protesta de hoy era por la libertad de expresion. Entiendo a lo que se referian cuando lo dijeron (el hecho de que si mañana publico un libro que tenga palabras soeces me lo censuraran), pero no deja de ser absurdo.

Ahora bien, hay algunos puntos que quisiera comentar.

El primero es el punto en el que dices que el artículo de Diálogo hace pensar que las vicsicitudes Cubanas son meramente tecnológicas y no tienen nada que ver con el régimen nefasto de los Castros y compañía. Eric, todo el mundo sabe lo que pasa en Cuba, tanto los que lo quieren negar como los que no. Ya se sabe que la libertad de expresión no existe allá y el artículo no deja de decirlo, sólo que no hace mayor énfasis en ello. Más énfasis se le dio a narrar otros obstáculos que le ha colocado el régimen al internet que no son tan conocidos, como la parte tecnológica.

En segundo lugar, una vez más caes en el hecho de que no se puede comparar dos casos que no tienen un origen común. Sabemos que ni remotamente se parecen la dictadura de izquierda cubana y el actual gobierno de derecha fundamentalista de Puerto Rico. Pero los atropellos a las libertades intrínsecas del ser humano y la negación de los derechos básicos como la educación integral que capacite al estudiante para pensar por sí mismo, son ambos elementos peligrosos para cualquier sociedad y nacen de una génesis común: el control desmedido y el abuso de poder de un gobierno sobre sus ciudadanos. Que en Cuba el balde de agua está lleno y que aquí sólo son unas goticas? Vale, es cierto. Que el agua allá viene de la izquierda y un control Stalinista, mientras que el agua de acá es bendita y derechita? por supuesto. Pero agua es agua y es comparable.

(continúa...)

Luis le Grand dijo...

En tercer lugar, pareces criticar que se rechace la censura del Dpto de Educación (DE) cuando se hace silencio ante los otros tipos de censura. Pero pregunto ¿entonces no se debe protestar por este hecho? Por mí que protesten por este y que comiencen a protestar por el otro tambien.

Cuarto, dices que la censura del DE no es la de Venezuela o Iran y en eso te doy obviamente la razón, pero, ¿hay que esperar a que sea así para protestar? ¿hay que quedarse de brazos cruzados ante lo que nuestros gobernantes hacen mal hasta que lo que hagan sea de proporciones tan grandes como las de Chavez o Ahmadinejad?

Por último, en tu artículo le pones un grado de importancia tan ínfimo a la decisión del DE que casi pareciera que eres tú quien no está dándole la perspectiva debida a este hecho. Incontables veces te he comentado lo bochornoso que resulta estar en un salón de la UPR y escuchar a los "prepas" decir que no saben que es "Cien años de Soledad" o no saber quien es Carlos Fuentes. Desconocer por completo a Ernesto Sábato, no haber escuchado nunca del "Elogio de la Locura", decir que el Conde de Montecristo es una novela de televisión o ni siquiera saber como se escribe Franz Kafka.

Un sistema de educación deficiente y que no tiene un mínimo efecto culturizador en la juventud puertorriqueña, lo menos que necesita es una censura retrógrada basada en principios moralistas anticuados y absurdos que eliminen de la lista libros considerados clásicos.

Y mucho menos cuando la excusa es que tienen palabras soeces y burdas. Primero porque ya con el reguetón, las novelas, los programas enlatados de TV, los canales de cable y la internet, los niños de hoy en día tienen suficiente acceso a material burdo y soez que no está de alguna manera enmarcado en una estética literaria que lo justifique o lo sublime. En segundo lugar porque los chicos de 14 años en adelante no necesitan de Carlos Fuentes para aprender conductas pecaminosas.

Sólo puedo terminar con un chiste que decíamos hoy en Diálogo: lo triste del asunto es, que si algún día llegaramos a un escenario como el de Farenheit 451, nadie lo sabría porque seguramente para ese entonces, esa novela no la habrá leído ningún puertorriqueño"

Luis le Grand dijo...

ah y el por que me es absurdo decir que lo de hoy era por la libertad de expresion, porque me parece que las protestas se deben enfocar en un punto. Si se esta luchando en contra de la censura, no metas la libertad de expresion, aunque remotamente este conectado.