domingo, 21 de octubre de 2012

Puerto Rico: Tribulaciones, Melones y Crápulas o el Juego de las Verdades Ocultas

(Ante la manipulación de la información con respecto a la consulta general de estatus y las elecciones del próximo 6 de noviembre, por un lado, y por el otro, ante la reciente reaparición de los planteamientos que cada cuatro años levanta un presunto sector independentista, y su evidente contenido demagógico, deseo aportar a la discusión este artículo, publicado originalmente en el año 2009, con algunas correcciones menores de estilo. Lo hago con una sensación amarga en mi espíritu. Todo tiende a indicar que, en cuanto a los procesos de análisis de la realidad isleña, y el sentido de ubicación respecto a la situación global, en Puerto Rico nada cambia. Y lo que es peor. No hay indicios confiables de cambio.)

Mediante el artículo titulado "La Ineptocracia", publicado en El Nuevo Día, el 18 de agosto de 2009, el cual ha provocado diversas reacciones de simpatía por lo menos en la red Facebook, el escritor Luis Rafael Sánchez, pretende sostener la narración de que la debacle del país se debe a la ineptitud del presente Gobernador, Luis Fortuño, y que los corruptos "tiburones", "las crápulas", todos del Partido Nuevo Progresista (PNP), de orientación estadoista, y al que representa el propio Sr. Fortuño, se aprestan a devorar y destruir la Isla. Por otro lado, el artículo titulado "Tribulaciones del Melón", publicado por el periodista Ismael Torrres, en el mismo periódico de este miércoles 19 de agosto, quizá no tenga una larga lista de fans en Facebook, pero dice mucho del estado intelectual e ideológico del país, en unas muy breves y atinadas líneas. (A la fecha presente, el artículo de Torres ha sido removido de los enlaces electrónicos por el periódico El Nuevo Día, y no me fue posible archivarlo antes de su remoción. Sin embargo, y finalmente, encontré una copia de su texto en la página del Partido Independentista del municipio de Rincón, con el cual hago el enlace de marras.)

Hago referencia a estos artículos porque me permiten ilustrar, y lo señalo con todo respeto, mi preocupación por la difusión en Puerto Rico de lo que he querido llamar la miseria del análisis y el debate intelectual, particularmente por parte de la llamada izquierda, o quienes se piensan o sienten afines a esa etiqueta. Ambos artículos, cada uno por razones muy distintas, reflejan la indigencia intelectual y política del llamado "sector puertorriqueñista" del espectro ideológico de la Isla. 


El artículo de Sánchez ("Wico", como le llaman sus amistades cercanas) cumple veladamente la función de proteger la retaguardia del 
Partido Popular Democrático (PPD), que como "Hamlet ñangotado en el batey" —lamenta el escritor, acudiendo a uno de sus tropos geniales—, duda "entre si fomentar la gringosidad o si amenguarla". Torres, por su parte, destaca la confusión agónica entre los sectores que reclaman ser independentistas (los llamados "melones") mientras apoyan, de manera consecuente, al PPD, organización que —no debe olvidarse— promueve la preservación de la presente relación jurídico-política de Puerto Rico con Estados Unidos, es decir, el estado colonial. Para estos sectores, indica Torres, "la Nación está en peligro y vamos a dejar de ser boricuas".

En su artículo, el veterano periodista revela con sencillez y claridad, el simplismo de las posturas inspiradas en el nacionalismo decimonónico del PPD y sus melones atribulados. Aun aquellos melones de hoy, que se formaron en las teorías que sostenían la importancia de la economía para todo lo demás que ocurre en una sociedad, no acaban de entender esta Isla en su conjunto. No hay cubierta de retaguardias en el artículo de Torres, sino la desnudez, o la admisión si se quiere, de las tribulaciones fatales de un sector destinado a disolverse en el inmovilismo colonialista, mientras espera —describe el autor— el glorioso regreso del PPD al gobierno, "no importa quién lo diriga ni con qué agenda", con tal de salvar la "Nación boricua".

Vayamos directamente a la miseria y los melones. En primer lugar, me temo que los que militamos, en las décadas del setenta y del ochenta, en el Partido Socialista Puertorriqueño (PSP) y la Federación Universitaria Pro Independencia (FUPI), ambos de orientación marxista leninista, con el nacionalismo como carta adicional de presentación, somos responsables, al menos en buen grado, aunque definitivamente no de manera exclusiva, de la miseria intelectual y analítica que pretendo denunciar. Digo esto porque el análisis y la estrategia de lucha en contra de la estadidad se nutrió en buena medida de las posiciones que estas formaciones políticas introdujeron en el seno del independentismo.

A fines de los setenta y principios de los ochenta fue adoptada por estas organizaciones, no sin largos debates que anticipaban la futura división y debilitamiento fatal de ambas, una política de alianzas con los presuntos sectores autonomistas del PPD, con miras "a detener la estadidad". Su objetivo era coagular una gran alianza "puertorriqueñista" en contra de la "estadidad inminente". Evidentemente, se partía del reconocimiento de un sentimiento nacionalista, o de cierto etnocentrismo boricua, que era manipulable para "detener" la estadidad, mover al PPD a respaldar una fórmula política que dejara la puerta abierta a la Independencia, y eventualmente, alcanzar ésta y el socialismo, estas últimas metas en un sólo hechizo.

Para resumir años y debates, esa estrategia conllevó el apoyo al PPD en los eventos electorales de los 80 y los 90, de manera consistente. Diría que la estrategia degeneró en un respaldo totalmente acrítico a partir de las elecciones de 1992. El estado mental del melonismo llegó al punto de que la estrategia original funcionó al revés. El Partido Popular supo que podría contar con los melones, equivalentes a unos 30,000 electores más o menos, en cada evento electoral, sin necesidad de promover cambios de importancia al presente estado colonial.

El terror a la estadidad se convirtió en el "hombre del costal", en el "cuco", del melonismo. Aún a la altura de 2009, como lo comprueban el propio Sánchez en su artículo, las reacciones en Facebook a éste, así como el artículo de Torres, la confusión del melonismo perdura, mientras el apoyo del pueblo a la estadidad sigue avanzando.

La gran alianza "puertorriqueñista" ha pasado a ser un movimiento amorfo definido por principios nacionalistas, de diferentes gradaciones e intensidades. Estas gradaciones se caracterizan por el hecho de que la creación de un Estado-Nación no es visto como una necesidad, o una tarea historica que se deba realizar, por la vasta mayoría de quienes reclaman su orgullo étnico cultural.

Sin embargo, tienen su punto de encuentro en la estrategia de que todo aquél que se oponga al PNP es un aliado —el PPD es visto como un instrumento fundamental— y todo aquél que promueva ese partido, o favorezca la estadidad, debe ser destruido políticamente, alienado de la discusión pública, o demonizado, como en el caso evidente de Pedro Rosselló, ex-gobernador estadista de la Isla en el período del 1992 al 2000.

Como resultado del "junte" del corazón del rollo del PPD, es decir, los colonialistas de línea dura, con el melonismo nacido de la "izquierda", toman vuelo una serie de estrategias contaminadas de la falta de honestidad intelectual y míseras intelectualmente. Estas estrategias se manifiestan en la intolerancia y en la manipulación de la información como instrumento de ejecución.

Conforme a ello, la información, que de alguna manera afecta a lo que ha sido bautizado como "sector puertorriqueñista", o al PPD en particular, se trastoca, se evade, sólo se trata si es inevitable (doy como ejemplo los casos por corrupción de Aníbal Acevedo, ex-gobernador PPD del 2004 a 2008, ventilados ante los foros judiciales norteamericanos ), y en determinados casos, hasta se oculta. Por otro lado, toda información que tienda a favorecer "a los estadistas" se oculta, y todo aquello que les desfavorece se resalta con desproporción vergonzosa y hasta se maquilla para que luzca peor.

En ese juego de las verdades ocultas la objetividad se desvanece. La discusión pública, y la cubierta de las informaciones por los medios periodísticos, se convierten en la caja de resonancia de las peores garatas politiqueras, y de los tremendismos que saben articular muy bien los manipuladores de la información (los "cuadros de propaganda"), casi todos (por no decir "todos") buenos "melones", formados y "fogueados" en las virtudes, y vicios, de los años setenta y ochenta. Sus análisis rayan, con frecuencia marítima, en el simplismo kayakero; es decir, en el aventurerismo infantil de izquierdas.

Las mentiras se repiten, los cuestionamientos surgen de alegaciones sin fundamentos, y sin ellos, además, se asumen posiciones a sabiendas de su carencia de méritos, o como se dice de ordinario, sencillamente "por joder". Mal éste último, debo aclarar y reconocer, que aqueja a todos los sectores ideológicos, ya que en este tejemeneje de la demagogia ninguna de las tribus boricuas es una paloma inocente e impoluta. Se manifiesta así, y de manera generalizada, una miseria analítica en la discusión y debate público, que refleja una profunda falta de honestidad intelectual, y cuando no, crápulos intereses económicos, que lleva a muchos a preguntarnos si este mal boricua está en el aire, el agua o los genes.

Nadie sensato está contento con la situación de la isla estofada de Luis Palés Matos. Nadie piensa que vamos en la dirección correcta. Nadie puede alegrarse de la existencia de una corrupción que no es privativa de ninguna de las formaciones políticas, aunque se haya construido esa imagen y ese discurso con relativo éxito por los medios que controla el "puertorriqueñismo". Nadie puede alegrarse de la lumpenización del país a diversos niveles. Nadie debería estar contento con el control que ejerce lo que llamó Rosselló, atinadamente, la oligarquía colonial. Oligarquía que, después de todo, controla los medios de información, y obtiene grandes beneficios de la permanencia del estado colonial y de la inmovilidad política de la Isla.

No es honesta, sin embargo, la adopción y manifestación de posiciones sin evidencia o, cuando menos, el estudio de los datos básicos de determinados problemas; tampoco lo es el consabido disparo de la cintura; el análisis sin rigor. Son deshonestos y carentes de rigor, además, los análisis "maniqueos", conforme los cuáles, por ejemplo, todo lo que signifique atraer capital a una isla en bancarrota es parte de un gran operativo estadoísta para robarle al fisco; o conforme a los cuáles todo lo que aleguen los "cuadros" del "movimiento sindical" es correcto y motivado por su profundo altruismo; o conforme a los cuáles todo lo que implique un reconocimiento de valores democráticos o reconocimiento de posiciones o acciones meritorias de los "gringos", no es sino "pitiyanquismo". Todo ello, otra lastimosa manifestación de la miseria en el análisis y el debate intelectual; como han dicho otros, el análisis debe partir de reconocer y comprender la "complejidad" de la realidad.

En el contexto de todo lo anterior, afirmar, como lo hace Sánchez, que la problemática actual de Puerto Rico es producto de la administración de Luis Fortuño es, cuando menos, un error de perspectiva, por no querer adjudicarle al escritor, crápulas intenciones de manipular la realidad histórica.

Todos vivimos las administraciones inmediatamente anteriores, y particularmente infelices, de Sila Calderón y Anibal Acevedo Vilá, ambos gobernadores del PPD. Sánchez omite ese hecho incontrovertido. Estos gobernantes tradujeron la inmovilidad
 ideológica en inmovilidad total gubernamental. El "ningunismo" de origen plebisicitario —es decir, el no apoyar ninguna opción en un proceso electoral para escoger una forma definitiva de relación con los Estados Unidos— fue adoptado como filosofía política.

La mentira y el manejo de la "percepción" fueron perfeccionados como métodos para enfrentar a sus opositores. Por otro lado, si de tiburones se trata, hace muchísimo tiempo que el crapulario del Partido Popular se ha alimentado muy bien del fisco. La "destrucción" de la Isla ocurrió mucho antes de que pasara a ocupar su puesto el actual gobernador. Sánchez lo sabe.

La miseria del análisis de Sánchez radica, además, en atribuírle a la administración gubernamental de turno, PNP y estadista, por supuesto, la existencia de los "tiburones" como si las denuncias de Iván González Cancel, quien fuera candidato a la dirección del Departamento de Salud, excluyeran participantes de otras formaciones políticas en la charada. El asunto está por investigarse; la posición correcta y sensata es esperar por sus resultados.

Son tiempos de sobriedad y serenidad en los análisis. De saber anteponer la búsqueda de la verdad a las respectivas posiciones ideológicas, afecte ello a quien afecte, y sin que las simpatías por un nacionalismo
 light o uno estridente, o la antipatía hacia el estadoismo, sea el criterio determinante en los análisis, en el debate público, o en el manejo de la información por los medios periodísticos.

Son tiempos de afrontar los cambios necesarios para que este barrio en el Caribe se inserte efectivamente en los imparables procesos económicos globales. Los vertiginosos desarrollos de este nuevo milenio, no esperarán por Hamlet, mientras mira con nostalgia el pasado, e indecisión al futuro, ñangotado en un batey. Y eso, Sánchez también lo sabe.




Notas:

1. Crápula: según el Diccionario de la RAE, "Hombre de vida licenciosa."
2. Información sobre imágenes y fotos en orden de aparición: Foto "Máscara", tomada de Nuevo Teatro: Teatropedia; Foto de Luis Rafael Sánchez, tomada de catálogo de la 
Universidad de Wisconsin; Foto de Ismael Torres, tomada de página electrónica de Metro San Juan; reproducción fotográfica de "El Pan Nuestro" de Ramón Frade; "Homeless", foto tomada de Scrape TV News; Aníbal Acevedo Vilá y Hector Ferrer, líderes del Partido Popular Democrático, foto tomada de El Nuevo Día; Reproducción fotográfica de "Big Man", 2000, del artista hiperrealista Ron Mueck (Australian, b. 1958), tomada de página del Brooklyn Museum.

martes, 16 de octubre de 2012

El cielo ya no es lo mismo

Tomada de Wired, provista por Red Bull Stratos

'‘Sometimes you have to go up really high to see how small you are''
("A veces hay que subir muy alto para ver lo pequeño que eres")
Felix Baumgartner

Cuando el 14 de octubre de 2012 Felix Baumgartner se lanzó desde 128,100 pies de altura, unas 24 millas y media desde la superficie terrestre, no solo realizó una hazaña inverosímil que muy probablemente no será olvidada, ni superada, en decenas de años por venir. Este piloto y paracaidista austriaco hizo aun algo más.

Tras romper el record de salto libre en paracaídas de 1960, perteneciente a Joseph Kittingy de ser el primer ser humano fuera de una nave aérea que rompe la barrera del sonido, atravesando la estratósfera, ese segmento mixto entre el universo y la Tierra donde el campo gravitacional se transforma, y se paga con la vida el derecho de paso, Baumgartner nos hizo reflexionar a muchos sobre la valentía del ser humano como especie.

Nos recordó el tesón de esta especie en su aspiración constante de alcanzar nuevas fronteras; el hecho concreto de que, sin esos atributos, la historia de la Humanidad estaría estancada en las cavernas; y sobre todo, la sencilla verdad de que somos habitantes de un planeta inmenso, algo que, debido a nuestra vanidad y nuestras estrechas miras, sólo es comprensible desde una perspectiva visual y racional de 128,000 pies de altura, tal y como afirmó, tras su salto estratosférico, y probablemente con pretensiones menos reflexivas, este aventurero sin límites conocido como “Fearless Felix”, o “Félix, el valiente”.
Salto de Joseph Kitting en 1960.
 Foto cortesía de Wikipedia.
 

Admito que cuando me enteré del salto proyectado pensé que efectivamente el acto a realizarse, y las metas planteadas, eran admirables, pero los cuestionamientos de costumbre —y sumamente válidos, ¿cómo no?— tenían un peso mayor y definitivamente no se hicieron esperar.

Pensé que todos los recursos dedicados a la organización de este evento de mercadeo por Red Bull, la empresa de bebidas con áurea “extreme”, muy bien podrían ser destinados a otros asuntos de mayor urgencia para la población mundial. Pensé que lo mismo podría decirse de buena parte de las investigaciones científicas espaciales, o militares, promovidas por grandes corporaciones o las potencias dominantes en el presente orden económico mundial. 

Más aún, pensé que otro tanto debería ser exigido a las organizaciones deportivas profesionales, las cuales celebran jugosos eventos como la Copa Mundial de Futbol, las Grandes Ligas, la National Basketball Association, así como, digamos, al complejo entramado del Boxeo profesional. ¿Y qué tal si se unen a los esfuerzos las grandes cadenas televisivas y de prensa internacionales? O mejor aún, ¿qué tal si se conmueve a tales fines la sensibilidad, inspirada en la “apreciación estética”, de las sinuosas casas de subastas de arte y de otros objetos de valor?

La agenda sería larga en ese sentido. Vienen a la mente realidades tan terribles como las de Zimbabwe, Liberia, Burkina Faso, Turkmenistan, Djibouti, Namibia, Yemen, Nepal, Kosovo, Belarus, Lesotho, Senegal, Kenya, Haití, las Islas Marshall, la Franja de Gaza, Afghanistan, Irán, y tantos otros lugares del planeta azul.

Mientras observaba la hazaña de Baugmanster —mi pareja y yo la “seguimos” casi desde el principio a través de la página en Internet de Red Bull —, aunque no desaparecieron del archivo de datos mentales las reflexiones que ya mencioné, todos nuestros sentidos se concentraron, durante aproximadamente dos horas y media de transmisión, en el ascenso y posterior salto desde la frontera con el espacio.


Vistas hoy las cosas en perspectiva, y aunque mis preocupaciones siguen presentes, y me gustaría recibir información contundente acerca de la existencia de similares esfuerzos millonarios por parte de Red Bull, y de otros, que contribuyan a atenuar el sufrimiento y la miseria en, por ejemplo, algunas de las naciones africanas, lo cierto es que el impacto en mis emociones y pensamientos del salto de "Félix, el valiente" fue mayor que lo que yo mismo esperaba.


Al mirar el cielo despejado de esta mañana mientras paseaba mi perro, imaginé un pequeño punto blanco descendiendo desde la estratósfera. Comprendí en ese momento que Felix Baugmanster había sembrado en mí una ilusión nueva, una fe nueva en la voluntad de los seres humanos por continuar adelante frente a todo tipo de adversidad, para superar los mayores retos que le presente la vida, y para superarse, incluso, a sí mismos.

Este osado saltador desde lo imposible, golpeó directamente mis viejas ansiedades, y me invitó a reflexionar profundamente sobre mis temores, y —por qué no decirlo— mis demonios remanentes, como lo hiciera con él su sicólogo, Michael Gervais, para superar sus ataques de pánico por la condición de claustrofobia
 

Mientras caminaba, sin dejar de observar el firmamento, y evitando caídas inesperadas, comprendí que, al menos para mí, tras el salto de Baugmanster desde el límite entre la Tierra y el cosmos, el cielo ya no es lo mismo. 


domingo, 14 de octubre de 2012

La crítica al castrismo y al socialismo del siglo XXI por el profesor Jaime Benson


Recientemente "salió de imprenta" el libro “Castrismo y Socialismo - Crítica a los fundamentos del socialismo siglo XXl”escrito por Jaime Benson, Profesor Catedrático en el Departamento de Economía en el recinto de Río Piedras, Universidad de Puerto Rico. El libro —cuya portada fue diseñada por el artista Néstor Barreto— no podría tener más pertinencia en este momento histórico, a consecuencia de la reciente reelección de Hugo Chávez a la presidencia de Venezuela.

De este libro el profesor chileno, Fernando Mires, señala:

"Como si fueran tocados por una vara mágica para que aparezcan justo en el momento preciso, hay libros que traen consigo el extraño signo de la oportunidad. Es el caso de éste libro y cuyo subtítulo es 'Los fundamentos del socialismo del siglo XXl'. De acuerdo al autor, el llamado socialismo del siglo XXl no significa ningún aporte teórico; no trae consigo nada nuevo; no es más que la prolongación del castrismo del siglo XX hacia el siglo XXl. De ahí que no deja de ser muy interesante mencionar que el libro al que hago referencia y que me honro en prologar ha sido terminado justo cuando está finalizando una historia que atravesó y marcó todo el universo latinoamericano: la tortuosa historia de la revolución cubana."

Con lo señalado por Mires en mente, y por conocer del rigor y de la dedicación del profesor Benson, no puedo menos que recomendar la adquisición de este interesante libro, el cual por su contenido promete ser una fuente fundamental para el análisis de este momento histórico en la cuenca del Caribe.

Nota: El libro está disponible a través de Amazon y próximamente en las principales librerías del área metropolitana.