sábado, 20 de noviembre de 2010

Las tribulaciones nacionalistas del escritor Edgardo Rodríguez Juliá


¿De qué país estamos hablando? por Edgardo Rodríguez Juliá para El Nuevo Día (14 de noviembre de 2010)

El más reciente artículo de Edgardo Rodríguez Juliá, publicado el pasado domingo en El Nuevo Día, puede ser leído como una admisión de derrota, como la capitulación inevitable de un "escritor independentista" ante el final inminente del Estado Libre Asociado, nombre oficial de Puerto Rico en su relación colonial con los Estados Unidos, y de la cada vez más distante posibilidad de fundar la República de Puerto Rico, al menos si ello se va a hacer depender del deseo y la voluntad a ser expresada democráticamente por los puertorriqueños.

Tras exponer sus tribulaciones por la división de "nuestra nacionalidad" en dos grandes "ghettos", principalmente como producto de la masiva emigración de puertorriqueños a los Estados Unidos, situación que cataloga como “encerrona”, Rodríguez Juliá admite, con cierta ansiedad cargada de angustia, que la estadidad —opción que conlleva la integración jurídica de Puerto Rico al sistema político norteamericano— es la solución más evidente, y añado por mi parte, la alternativa más coherente, ante la situación colonial de esta isla.

El escritor concluye su artículo con una combativa oración, digna del mejor heroísmo nacionalista, y del austero patriotismo decimonónico, sin que dejemos fuera de las imágenes provocadas por tan contundentes expresiones a la figura definitiva del prócer, del caudillo, tal vez Bolívar, tal vez Maceo, montado en un brioso caballo blanco, a medio levantar sus patas delanteras, listo no para la fuga, sino para el combate, alerta y tenso: "Allí donde viva un solo puertorriqueño, estará la patria."

Ambivalente grito que nos deja pensando si ese "allí" incluye Groenlandia, los Países Bajos, Ceuta, Melilla, o Timbuktu. Ambivalente, debido a que la heroica proclama tiene dos lecturas posibles, una que reconocería que la estadidad no es una amenaza a la “nacionalidad puertorriqueña”, contrario a lo que ha sido el discurso del popularismo colonialista y el independentismo; la segunda, la invocación de la inmortalidad de la Patria en el más fanático nacionalismo.

Aunque estoy de acuerdo con la conclusión de Rodríguez Juliá en cuanto a que la estadidad es la opción más evidente ante la presente situación de Puerto Rico, difiero del contenido y del tono de algunos de sus señalamientos sobre los cuales deseo hacer unos comentarios. (Continúa)


Un elemento que abona a las tribulaciones de Rodríguez Juliá es el hecho de que por los puertorriqueños ostentar la ciudadanía norteamericana, tienen libre acceso a los Estados Unidos y su mercado de empleo. Ese factor, junto a la bancarrota del gobierno colonial y la crisis económica de la isla, ha propiciado un masivo movimiento migratorio que ha elevado a cerca de 4.1 millones la cantidad de puertorriqueños residentes en los Estados Unidos. Es decir, más de la mitad de quienes se identifican como puertorriqueños, incluyendo aquellos que residen en la isla, los cuales suman unos 3.8 millones.

A ello se une el que para todos los efectos prácticos, Puerto Rico funciona y es tratado como un estado federado de los Estados Unidos. Los elementos básicos de los que carece Puerto Rico para ser un estado federado son el derecho a tener y poder elegir representantes ante el Congreso, el derecho a votar por el Presidente, y la plena integración al sistema tributario federal.

En ese sentido no se equivoca Rodríguez Juliá cuando indica en el penúltimo párrafo de su artículo que la estadidad “[s]ería el reconocimiento jurídico del estado actual de cosas…”. Este, de hecho, es un elemento de una de las dos posibles lecturas de sus palabras finales.

Es errada, por otro lado, la caracterización que Rodríguez Juliá hace de los puertorriqueños que han emigrado a los Estados Unidos como "ghetto"; es una generalización cargada de prejuicios sobre la realidad de los puertorriqueños en Estados Unidos, quienes en su inmensa mayoría ni aspiran a permanecer en comunidades marginadas, ni desean ser estigmatizados mediante semejantes clasificaciones.

Por otro lado, a quienes se han atrevido a emigrar, Rodríguez Juliá les dice: "[N]uestro desempeño como emigrantes a Estados Unidos continentales sigue siendo pobre. La tasa de pobreza asciende entre los emigrantes boricuas allá y el desempleo sube acá. Como quiera que te embarques allá o te cases acá, boricua, la vida no pinta bien para ti."

Con sus expresiones Rodríguez Juliá, parecería sufrir de un arrebato de despecho que lo lleva a condenar, y a tratar con desdén, a los emigrantes puertorriqueños, sobre todo a los de estos últimos años por haber "abandonado la Patria”.

Lo cierto es, y ello lo sabe muy bien nuestro afamado escritor, que la emigración de los últimos años no se ha dirigido únicamente a la Florida Central, e incluye una alta cantidad de profesionales cuya situación no ha sido la de verse inmersos en la pobreza en los Estados Unidos.

Para un análisis sobre la emigración puertorriqueña sugiero considerar el trabajo del Dr. Carlos E. Santiago, publicado el 28 de enero de 2010 en la Enciclopedia de Puerto Rico en Línea, y titulado Perfil demográfico de la diáspora. En este trabajo el Dr. Santiago indica:

Las tasas de pobreza entre los puertorriqueños en Estados Unidos también varían dependiendo de la región geográfica en donde reside la población. El lugar de residencia influye las posibilidades de empleo y los ingresos, la vivienda y los servicios educativos disponibles. Si consideramos la frecuente movilidad geográfica de los puertorriqueños dentro de la nación estadounidense y entre Puerto Rico y Estados Unidos, no nos sorprende que las condiciones de pobreza de esta población a menudo se extiendan de una comunidad a otra sin, hasta el momento, seguir ningún patrón uniforme. A pesar de todo, ha habido un progreso muy real: el ingreso de las familias y el ingreso personal han ido en aumento; el nivel de pobreza ha disminuído; el aprovechamiento educativo ha mejorado bastante; y poco a poco a ido surgiendo una clase media entre los puertorriqueños de la diáspora.
Como se puede apreciar, el asunto es mucho más complejo que las conclusiones que Rodríguez Juliá dispara desde la cintura en su artículo.

Para la gran mayoría de los puertorriqueños, particularmente aquellos que han decidido emigrar a los Estados Unidos, lo expuesto por Rodríguez Juliá en su artículo, "no es un issue". Es decir, se trata de un asunto resuelto hace más de medio siglo. Patriotismos etéreos, sin respuesta a los problemas del vivir y sobrevivir, folklorismos, alcapurrias, próceres difuntos y vivientes, malabaristas heroicos, ilustrísimos artistas de abultadas barbas blancas correteando por los pasillos de un tribunal, son todos ejemplos y componentes de la rutina diaria de la provincia, a la que nadie realmente le concede importancia, mucho menos en medio de la crisis de la colonia.

Para la inmensa mayoría de esos puertorriqueños, los cuales según Rodríguez Juliá constituyen y constituirán los componentes de un doble “ghetto", el asunto de su identidad no está en discusión; no la entienden amenazada por el hecho de emigrar, ni por la adopción de la estadidad como solución al problema colonial de Puerto Rico.

Y es que este asunto del nacionalismo —que es el meollo de la ansiedad manifestada por Rodríguez Juliá— me provoca una especie de corrientazo en el cuello, una incómoda sensación en los terminales nerviosos de la espalda y en lo profundo de las vísceras, que se nutre del recuerdo de los horrendos crímenes cometidos en la historia de la Humanidad en nombre del nacionalismo y otros fundamentalismos.

A su vez, la idea y pretensión de culturas inmutables, puras, vacunadas contra toda contaminación extranjera, me parece una aberración sobre todo a estas alturas del desarrollo de la revolución científico-técnica, el desarrrollo de las comunicaciones y de la eliminación paulatina de las fronteras —¿acaso no fue ese uno de los sueños de Marx?— proceso que mantiene su marcha, lenta pero firme, sobre todo a través del Internet. (1)

En el plano de la realidad inmediata de Puerto Rico, Rodríguez Juliá termina reconociendo, sin decirlo, que la estadidad, contrario a la prédica del popularismo colonialista y del independentismo, no constituye amenaza alguna a la preservación de eso que damos por llamar la “identidad” o “nacionalidad” boricua, cuando se refiere a los dos “ghettos”, que no son sino la presencia de los puertorriqueños en dos contextos territoriales distintos. Y es este el segundo componente de la primera posible lectura a la oración final de su artículo.

No obstante ello, en otro ataque de desdén, el atribulado “escritor independentista” nos anticipa “lo impensable”, en el caso de que los Estados Unidos impusiera la independencia a los puertorriqueños: una “revuelta boricua en la isla para que no nos quiten los cupones, los cheques de estímulo Obama ni las becas Pell, con la previsible fuga, abandono del barco zozobrante, a nuestros lares norteños.”

Con ello, el atribulado escritor, obvia que la carencia de un programa decididamente democrático, evidenciado ello por el silencio y la complicidad con los regímenes dictatoriales de la región, y todo aquél que se proclame enemigo de los Estados Unidos, y el sistema económico capitalista, le ha impedido y le seguirá impidiendo al independentismo convocar a la ciudadanía a ningún proyecto político. Las preguntas seguirán en el aire sin recibir respuesta por parte del independentismo: ¿Qué tipo de modelo? ¿A lo Chávez? ¿Siguiendo el modelo fracasado de Cuba? ¿Una economía bajo un estado autoritario como Singapur? Y sobre todo, la pregunta del jaque mate: ¿Con cuáles recursos de capital? (2)

Rodríguez Juliá (lo que confirmaría la segunda lectura posible a su última oración) maltrata y ridiculiza a los puertorriqueños de a pie —esos seres que no catan vinos italianos, ni disfrutan de las puestas de sol desde algún punto de los montes del barrio Jájome— para quienes de lo que se trata es mucho más sencillo: alcanzar su bienestar, su felicidad, y no verse privados de los derechos individuales de los que disfrutan en la actualidad, incluyendo, primordialmente, su libertad de movimiento hacia los Estados Unidos.

Y cuando de eso se trata, Don Edgardo, puede ocurrir lo "impensable". Ya usted vio lo que hizo aquella gente en Berlín aquel 9 de noviembre de 1989.

Notas:

1. Sobre este tema vea El Nacionalismo el Día Después de la Crisis Global y la compilación de ensayos del escritor y filósofo Fernando Savater, titulada Contra las patrias, Tusquets Editores, 2007.

2. En relación con este tópico: Puerto Rico: Rubén Berríos, soberanistas PPD, y la crisis del independentismo.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Puerto Rico: Rubén Berríos, soberanistas PPD, y la crisis del independentismo (Comentario a El ideal supremo de la guagua, publicado en El Nuevo Día)

(En días recientes fue presentada, como si se tratara de algo realmente nuevo, la creación de un movimiento de unificación de los llamados soberanistas puertorriqueños, bajo las siglas MUS. Por otro lado, un sector del independentismo, ha sugerido la adopción de la socialdemocracia como modelo económico para Puerto Rico, separando ello del proceso de dilucidación del problema colonial de la Isla, asunto que discutimos en un artículo reciente titulado "Chávez, Chomsky, Socialdemócratas y el 'rescate de la política' en Puerto Rico". Por su pertinencia respecto a estos asuntos, reproducimos este artículo que fue publicado originalmente el 28 de febrero de 2010. En aquella ocasión evaluamos la situación del Partido Popular Democrático, a los "soberanistas" y expusimos varios planteamientos sobre la crisis del independentismo, y la necesidad de que éste revise su discurso político, y sus posturas ante los regímenes dictatoriales en la región.)

En un artículo publicado el sábado 27 de febrero, titulado El ideal supremo de la guagua, el presidente del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Rubén Berríos Martínez, digamos que "deconstruye" la visión de que estamos presenciando un gran cisma ideológico, guiado por diferencias de principios políticos fundamentales, entre los colonialistas y los presuntos soberanistas del Partido Popular Democrático (PPD), entidad que defiende (siempre lo ha hecho) el mantenimiento de la presente relación jurídica y política colonial de Puerto Rico con los Estados Unidos.

Aunque coincido en varios extremos con Berríos, deseo presentar algunos comentarios adicionales a los expuestos por éste en lo que respecta al PPD, e identificar algunas diferencias con su análisis. La principal de éstas, tal vez, la dificultad del liderato independentista, para reconocer que el independentismo puertorriqueño se encuentra en una crisis profunda desde hace varios lustros, dramatizado ello por la pérdida de la franquicia electoral por el PIP, debido a la insuficiencia de votos en los sufragios del año 2000 y 2004. Expongo más adelante que ello es, al menos en parte, una consecuencia de la carencia de proyectos democráticos de desarrollo por parte de las agrupaciones independentistas. (Continúa)

Lo primero que señala Berríos es la presencia en el debate de un sector que defiende una concepción de relación con los Estados Unidos que no se diferencie fundamentalmente de la existente actualmente. Ese sector reconoce cándidamente que soberanía política no es otra cosa que Independencia. Esta posición rechaza que se promueva cualquier formulación del llamado Estado Libre Asociado (ELA), que implique o se asemeje a la Independencia. Y dice más: tal posición no es consistente con los postulados históricos del PPD.

Aunque suene difícil de tragar para algunos, lo cierto es que, en ese sentido, ese sector no se equivoca, al menos no rotundamente. Tal es la esencia histórica del PPD que, como el Partido Revolucionario Institucional (PRI) mexicano, fue diseñado para ser la "dictadura perfecta". Una maquinaria poderosa para ganar elecciones y administrar el presupuesto colonial, nutrido en buena medida de los fondos de transferencias federales, y capaz de dirigir un sistema rentista y de patronazgo, convirtiendo al gobierno en el principal patrono en la Isla. Un estado benefactor subsidiado por el "imperialismo yanqui". Modelo que, como sabemos, ha colapsado por la ausencia del desarrollo de los sectores productivos de la economía isleña, el uso del aparato gubernamental como empleador, y la existencia de un déficit gubernamental monumental.

Cierto es, por otra parte, que el usufructo de la administración de este modelo ha sido compartida por el Partido Nuevo Progresista (PNP), formación que favorece la integración jurídica y política total con los Estados Unidos o "estadoismo", por diferentes períodos. Sin embargo, es el PPD el dueño en pleno dominio de este modelo y su principal promovente.


Otro sector dice defender la definición de un ELA basado en "mil y una" nociones de soberanía política que, como en los cuentos de Sherezada, pretenden distraer al soberano, y que discurren desde la definición de aquella como la voluntad expresada en las urnas, hasta el concepto de un modelo de "libre asociación" o "república asociada".

De lo que trata realmente todo esto, sin embargo, es de la búsqueda desesperada por unos y otros de formas para atraer electores, mediante alguna formulación del proyecto del ELA que le permita al PRI, digo, al PPD, regresar a la administración del gobierno colonial. Es ese el fin último de toda esta discusión en el seno de esa formación política. Unos apuestan a la búsqueda de aquellos electores que se movilizaron a votar en el 2008 por el PNP. Otros apuestan a atraer a un escuálido sector presuntamente independentista cuya base electoral real en Puerto Rico se reduce cada día más.


Por otro lado, no debe obviarse que tras estas aparentes grandes confrontaciones ideológicas, se ocultan los acomodos de unos y otros en la lucha por posicionarse con miras a las diferentes candidaturas para las elecciones del 2012.

El PPD cuenta con todo un arsenal demagógico cuando de adoptar posiciones públicas se trata. En este caso, el objetivo no es otro que al final aglutinar su electorado a base de postulados lo suficientemente ambiguos como para que ningún sector se sienta rechazado. Después de todo, se piensa, de lo que se trata en las elecciones pautadas para dentro de dos años es de demostrar que la administración del PNP ha sido desastrosa y que atenta contra la "nacionalidad puertorriqueña", este último un argumento repetido hasta la náusea en los eventos electorales "boricuas".

Un sector que pretende ser atraído por el PPD mediante estos esquemas demagógicos es el de populares que se autoproclaman como independentistas y "soberanistas", y que ya han movido en el tablero su primer peón. Lo que alguna vez fue llamado "oposición verdadera", "puertorriqueñidad", "antianexionismo", hoy se declara "soberanista". En un movimiento para presionar al liderato del PPD, ya ha insinuado que habrá de inscribirse como partido para participar en las próximas elecciones.

La movida, promovida por abogados otrora líderes del PIP y otras instituciones isleñas, así como personajes de la farándula, entre otros, no es más que un mensaje al PPD para que se les tome en cuenta en los nuevos reacomodos pre-electorales. Amparados en los discursos del Alcalde PPD del municipio de Caguas, William Miranda Marín, paradójicamente un general de la Guardia Nacional de los Estados Unidos en Puerto Rico, proclaman que es la hora de la soberanía, y que si el PPD no la defiende, ellos acudirán a las urnas en búsqueda del apoyo del electorado. Sin embargo, lo cierto es que la capacidad real de convocatoria de este grupo apela, sin más, a una base escuálida de electores, que en las últimas elecciones se volcó, como siempre, a votar por el PPD, y no pudo evitar su aplastante derrota.

En su artículo, Rubén Berríos trata con guantes de seda este sector ideológico, planteando una distinción entre aliados permanentes del PPD e independentistas confundidos, que de verdad creen en la descolonización. Me parece acertado desde su perspectiva, el intento de lanzar puentes en esa dirección. Sin embargo, es necesario reconocer que los sectores que el PIP trata de reconquistar, identifican a la propia figura de Berríos como uno de sus principales obstáculos para respaldar a ese partido. Ello es un hecho tan irracional como escuetamente cierto.

Contrario a Berríos, me parece que el "semillero de estadistas" propiciado por el ELA hace mucho tiempo que comenzó a germinar en Puerto Rico. Más aún, sostengo que el independentismo en su generalidad no se ha querido percatar de los cambios dramáticos y profundos, de las nuevas circunstancias en el mundo, que hacen de la estadidad (la integración jurídica y política total a los Estados Unidos) una opción con una viabilidad mayor, que hace unos 20 o 30 años atrás.

Relacionado con este planteamiento he comentado en otro lugar, al considerar la nominación de la juez de origen puertorriqueño, Sonia Sotomayor, al Tribunal Supremo de los Estados Unidos, lo siguiente:

La clase política estadounidense ha iniciado el proceso de aceptar el principio de que el elemento unificador del país es el respaldo a los valores y derechos democráticos consignados en la Constitución. Como producto de ese proceso se va configurando con mayor fortaleza una nueva visión del “ser ciudadano” en los Estados Unidos.
...[L]as diferencias entre griegos, italianos, negros, judíos, hispanos, y blancos anglosajones protestantes, van pasando a un segundo plano a la hora de seleccionar a las mujeres y hombres que mejor puedan aportar a las instituciones de gobierno”.
...[S]e trata esta de una aportación fundamental a la política y a la cultura política no sólo de los propios Estados Unidos, sino del mundo entero, y particularmente de Europa.
No debe, no puede, ser pasado por alto lo que significa para el mundo y para el propio Estados Unidos la elección de un negro, nacido en Hawaii, hijo de inmigrante africano y de una oriunda norteamericana, a la Presidencia de los Estados Unidos. Ese evento plantea una nueva vertiente en la discusión del rol de las nacionalidades, particularmente en las antiguas metrópolis coloniales.
Si bien en el campo económico se discute un retorno del proteccionismo [...] hacia el interior de las sociedades y los estados nacionales, adquiere relevancia el rechazo a la exclusión y al odio racial o basado en el origen étnico-nacional de las personas.
El ser ciudadano de uno u otro Estado, adquiere nuevos significados y retos que no están definidos a base del sentimiento nacionalista, sino en la aceptación y defensa de un conjunto de principios democráticos esenciales.
En ese sentido, la crisis del independentismo pasa por dos eventos fundamentales. Aclaro, antes de continuar, que con ello no pretendo agotar la evaluación de este tema, sino sugerir, en todo caso, ángulos iniciales para su análisis.

El primero: la pérdida de relevancia del concepto de Estado-Nación, al menos en aquellas sociedades con cierto nivel de desarrollo o acceso a las nuevas tecnologías, particularmente de la informática, lo que plantea un nuevo tipo de comunidad, nuevas formas de vínculos culturales y conceptos de identidad.

Por otro lado, tras la caída del muro de Berlín en 1989, el independentismo carece de un proyecto, de una propuesta de valores políticos, y principios respecto a la dirección que debe tomar el sistema económico.


El independentismo boricua se niega a siquiera criticar, ya no digamos rechazar, los modelos autoritarios en Cuba, Venezuela, Nicaragua, o Irán, por ejemplo. Sus modelos ante los ciudadanos en la Isla, son tomados de experiencias autoritarias como las de Singapur. La posición oficial del independentismo, frente a realidades políticas antidemocráticas como las de Irán, Venezuela o Cuba, simplemente es el silencio total, en unos casos, o peor aún, de complicidad delirante. La única guía de acción, el único modelo que se le presenta a los ciudadanos, es el del antiamericanismo y el anticapitalismo.

¿Estaría dispuesto el independentismo a ofrecerle a los puertorriqueños la adopción de modelos de desarrollo democrático, digamos, como el chileno? ¿Qué tal si en lugar de seguir los pasos de los sempiternos "perfectos idiotas latinoamericanos", como es el caso de Hugo Chávez, el independentismo propusiera un modelo profundamente democrático, de economía de mercado y propiedad privada, y amistad clara con los Estados Unidos, favorecedora de tratados de libre comercio, no fundados en un nacionalismo proteccionista, sino en una apertura mutua de mercados? ¿Qué tal si como parte de este modelo, el independentismo propusiera la protección del ambiente, los derechos de los trabajadores, y los derechos civiles mediante preceptos similares a los adoptados en los propios Estados Unidos? ¿Está dispuesto el independentismo a superar la retórica de una presunta izquierda latinoamericana, perdida en la Historia y concentrada narcisistamente en la admiración de sí misma y en el rechazo del mundo exterior objetivo?

Temo que el antiamericanismo, y la noción del anticapitalismo como lucha permanente e irrenunciable, impedirá al independentismo aceptar tales retos. Temo, al final, que esto es pedirle demasiado al independentismo boricua, tan decimonónico y tan burdamente nacionalista. Tal vez es por ello que el "soberanismo", la última cortina de humo de los viejos aliados permanentes del PPD desde el nacionalismo y la izquierda prehistórica, y el más reciente juego demagógico del PPD, sea el jaque mate al independentismo puertorriqueño.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Chávez, Chomsky, Socialdemócratas y el "rescate de la política" en Puerto Rico

"Chávez dispara las ventas de Chomsky: ELPAÍS.com; foto cortesía de El País

Admito que el reportaje que uso de referencia tiene más de cuatro años. Pero como verán más adelante ésa no es la médula de este comentario. Y es que este reportaje de José Manuel Calvo, de septiembre de 2006, nos hace recordar que, a estas alturas, el "otro mundo posible" que estaba siendo construído por Chávez, según profetizara el ilustre Noam Chomsky en su visita a Venezuela para agosto del año pasado, no es sino un estado autoritario, una suerte de mamarracho antidemocrático, que de hecho, y no semánticamente, contradice aun los propios postulados de este intelectual "anarco-sindicalista".

Desde luego, semánticamente se podría arguir que si de vender libros se trata, todo se vale. Lo que nos lleva, nuevamente, al problema del cinismo político y de la honestidad intelectual, mucho más ahora que parece estará de moda en Puerto Rico, entre los analistas de croquetitas y café en las tardes, la frase (¿o debo decir consigna?) "al rescate de la política". (Continúa. Oprima el enlace para continiuar leyendo.)

Los presagios fallidos del prestigioso lingüista, así como las ejecutorias del líder indiscutible de ese "otro mundo posible" que hoy se cae en pedazos, desde el Distrito Federal de Caracas hasta Canaima, nos hace preguntarnos, qué nos tienen que decir sobre ese fenómeno, los "marxistas" y "socialistas revolucionarios", "fogueados" y "formados" en el activismo universitario de los años '70, que acaban de descubrir la existencia de la socialdemocracia para proponerla como modelo de desarrollo económico, para la isla de Puerto Rico. (Un poco tarde, de hecho, si se toma en consideración que el Partido Independentista Puertorriqueño posee esa franquicia hace más de 20 años bajo la Internacional Socialista.)

¿Qué tienen que decir los nuevos socialdemócratas sobre el modelo que Chávez representa para la región, basado en el autoritarismo y el rechazo a la economía capitalista, habida cuenta de que, por el contrario, este sistema no es rechazado por ninguno de los paises gobernados por la socialdemocracia? Para ejemplos, basta mencionar a Chile y a España.

¿Si la socialdemocracia es recomendable para Puerto Rico, por qué no hay en record expresión alguna de los nuevos socialdemócratas a favor de que se produzcan cambios similares en Cuba, al menos en el orden de las libertades democráticas? ¿Qué hace tan distinta a Cuba de Puerto Rico como para que su proceso de cambio no se pueda o deba dirigir hacia la socialdemocracia como se propone para Puerto Rico?

¿No será este anunciado mecanismo para "rescatar la política" un juego semántico para ocultarle a los ciudadanos lo que no se desea admitir abiertamente: el abandono —en todo derecho y enhorabuena— de las viejas posturas de la llamada izquierda revolucionaria? ¿No es ello contradictorio con abogar por el "rescate de la política"?

¿No es contradictorio abogar por el "rescate de la política", y al mismo tiempo, en la mejor tradición de la demagogia caribeña, ocultar el concepto de Independencia tras los términos "soberanía", y "libre asociación", como lo propone el llamado Movimiento Unión Soberanista, a sabiendas de que ninguno de esos términos tiene relevancia o contenido sino bajo la Independencia?

¿No es contradictorio abogar por el "rescate de la política", y al mismo tiempo, promover un mecanismo procesal para la atención del problema colonial de Puerto Rico —una asamblea constitucional— que todos sabemos se utilizará para la fabricación de una falsa mayoría contra la voluntad del 90% de la población?

Como todos sabemos, y no hay que ir a Harvard para comprobarlo, los modelos socialdemócratas son sistemas de administración del Estado, que adoptan determinadas políticas sociales y económicas, todas ellas dentro del marco del capitalismo. Es decir, se basan en el modelo económico de la libre competencia, el libre mercado y el reconocimiento del derecho a la propiedad privada.

¿No es contradictorio abogar por el "rescate de la política", y al mismo tiempo, ocultar que de lo que se está hablando en verdad es de la necesidad de optar por una de las formas del sistema económico capitalista?

Para el "rescate de la política", ¿no sería lo propio reconocer, abierta y sinceramente, que ni el modelo socialista revolucionario de los '70 y los '80, ni el desbarrancado y autoritario modelo chavista "del socialismo para el siglo 21", son opciones reales para un efectivo desarrollo económico y político?

De sobra sé que estas preguntas no serán atendidas, mucho menos contestadas. Sin embargo, y desafortunadamente, ello es muestra del cinismo y la falta de honestidad intelectual predominate en un amplio sector de la clase política y de la llamada intelectualidad de Puerto Rico.

Las noticias, y algún enjundioso ensayo de los últimos días, confirman la inventiva de algunos para montar artefactos propagandísticos —que adocenan la política tanto o más que lo que se dice criticar— los cuales al final del camino, y después de todo, no podrán imponerse frente a la realidad que no se desea reconocer.

Por lo pronto, les recomiendo el reportaje de Pepe Calvo en El País. Se divertirán.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Estados Unidos y el voto latino: la paradoja republicana

La amplia victoria del Partido Republicano en la elecciones parlamentarias del pasado 2 de noviembre le plantea, por un lado, una contradicción a ese partido, específicamente a sus sectores más conservadores, y a aquellos vinculados al movimiento del Tea Party.

Por el otro, ahora que los republicanos serán mayoría en la Cámara de Representantes, y además tendrán la capacidad de imponer límites a los gastos del gobierno, se presenta un reto a la manera en que habrán de ser manejados asuntos relacionados con los hispanos, como el de la Ley sobre Inmigración de Arizona, la reforma migratoria, aún pendiente en la agenda política del presidente Barack Obama, así como la política hacia América Latina y el Caribe. Finalmente, estos resultados confirman el proceso de transición que vive la sociedad norteamericana y su clase política en cuanto a la aceptación de la diversidad y la definición del “ser ciudadano” de los Estados Unidos. (Continúa. Para el resto del texto oprima "Continuar leyendo".)


Posiciones ideológicas aparte —Marco Rubio, republicano de origen cubanoamericano, electo al Senado por el estado de la Florida, es considerado por muchos como un ultra-conservador— lo cierto es que, como refleja el reportaje de José A. Delgado de El Nuevo Día, del 5 de noviembre de 2010, el peso y presencia del electorado y los líderes latinos en la política de los Estados Unidos continúa en ascenso.

A la elección de Rubio al Senado —quien se une al demócrata Robert Menéndez (por el estado de New Jersey) como los únicos latinos en ese cuerpo— se suman los 7 republicanos hispanos electos a la Cámara, un aumento de cuatro representantes de acuerdo al reportaje de Delgado. Estos se suman a los 17 demócratas para un total de 24 congresistas hispanos en ese cuerpo.

En el campo demócrata, y gracias al respaldo masivo del voto hispano, Harry Reid, del estado de Nevada, y líder de la mayoría en el Senado, así como Bárbara Boxer, del estado de California, regresarán a ese cuerpo, y Jerry Brown, será gobernador de California.

A estos resultados se suma el hecho de que los republicanos Brian Sandoval y Susana Martínez serán gobernadores de Nevada y Nuevo México, respectivamente, lo que destaca la presencia de latinos de ese partido en la política norteamericana. Es particularmente interesante el hecho de que los únicos gobernadores hispanos en Estados Unidos estén afiliados al Partido Republicano.

Las elecciones del martes pasado dejaron claro que los hispanos tienen un peso vital en los procesos políticos, lo que resulta ser un reto para toda la clase política, desde los sectores más conservadores hasta los más liberales. En la realidad sociopolítica de los Estados Unidos hay, por necesidad, que contar con el voto hispano, y el liderato político de ese sector, lo cual tiene efectos tanto sobre la política doméstica como, en el plano internacional, en la política respecto a América Latina.

En el plano doméstico inmediato, y en lo que respecta a los asuntos que preocupan a los inmigrantes hispanos, legales e ilegales, la existencia de un Senado demócrata, una Cámara de Representantes republicana, y un Presidente en minoría, plantea la posibilidad de diferentes escenarios que dependerán de las maneras en que se haga uso del poder en un sistema diseñado a base de balances y contrapesos, y de los procesos de negociación que son característicos de situaciones como la presente.

Aunque la cantidad de congresistas que apoyaban la aprobación de mecanismos condicionados para la legalización de los indocumentados se redujo de 206 a 170, la realidad es más compleja, y es de esperar que entre los propios congresistas republicanos hayan matices y énfasis distintos sobre este asunto. En ese contexto, la creciente importancia del voto hispano será un criterio que no podrá ser fácilmente obviado al momento de actuar sobre los asuntos de política migratoria. (Sobre este tema vea el artículo de Andrés Oppenheimer titulado New Congress won't lead to `fortress America', publicado en el Miami Herald del 4 de noviembre, o su versión en español en Informe21.com)

El hecho de que los procesos legislativos no estén bajo el control de un sólo partido no debería impedir que se atiendan —sino todo lo contrario— los intereses y preocupaciones de quienes, ante realidades como la de Arizona, favorecen el aumento de controles migratorios, y a un mismo tiempo, permitir una vía para la legalización de los 11 millones de indocumentados, la mayoría de los cuales se encuentran hace años residiendo y trabajando en los Estados Unidos, sin representar amenaza alguna a la seguridad de la sociedad. Una reforma migratoria integral no debe promover el racismo, o el discrimen por origen nacional, ni obviar el control en los procesos de entrada y permanencia en el país.

En el plano de la política hacia Latinoamérica, se teme que por el lado republicano se insista en la reducción de las ayudas a los gobiernos de la región, particularmente México, Centroamérica y el Caribe, en las áreas de la lucha antidrogas y de apoyo humanitario.

Ante la posible reducción de las ayudas a estos países cobra mayor importancia la adopción por los Estados Unidos de una política efectiva dirigida a promover el desarrollo económico de los países de América Latina y el Caribe, lo cual contribuiría a reducir el flujo migratorio y de fuga de cerebros hacia el país. La consideración y eventual aprobación de los acuerdos comerciales con Colombia y Panamá, aún pendientes sobre la mesa, sería un paso en la dirección correcta.

Reconozco que el desarrollo de una política comercial que contribuya al desarrollo económico en la región enfrenta diversos obstáculos. La mayoría de éstos provienen de los propios países de América Latina, cegados por los populismos nacionalistas y el antiamericanismo, a lo que se unen las posiciones aislacionistas y proteccionistas de los sectores más extremos del lado conservador en los Estados Unidos. Ante estos últimos, la presión por parte de los hispanos puede servir de contrapeso para favorecer el desarrollo de políticas comerciales que promuevan el desarrollo en la región.

La gran paradoja para el Partido Republicano consiste en que su liderato sabe, como lo sabe toda la clase política norteamericana, que mostrar simpatías por las propuestas del movimiento del Tea Party, puede ganarle adeptos entre sectores conservadores de la población; sin embargo, habida cuenta del continuo crecimiento demográfico y político de los hispanos, aun dentro de su propio partido, lo aconsejable sería asumir una actitud prudente frente a las inquietudes y reclamos de este sector.

Después de todo, tanto la elección de George Bush, hijo, como la del presidente Obama en el 2008, y aún la de varios de los propios candidatos republicanos en las elecciones del martes pasado, estuvieron de una u otra manera en las manos de un sector que ha pasado de ser importante únicamente como tarjeta de mercadeo comercial, a uno que puede decidir quien regirá los destinos de los Estados Unidos. Algo que no debe, ni puede, ser desdeñado o simplemente pasado por alto.

Los resultados de las elecciones del 2 de noviembre pasado permiten reiterar que los cambios demográficos en los Estados Unidos, así como los desarrollos tecnológicos y científicos globales, han ido, y seguirán planteando, el desarrollo de una nueva realidad a la sociedad norteamericana y su clase política.

Esa gradual transformación de la realidad, así como de los paradigmas políticos, apuntan a que la noción de “ser ciudadano” habrá de basarse, cada vez más, en la aceptación por el individuo de un conjunto de principios y responsabilidades bajo un orden constitucional, en lugar de estar condicionados al lugar de nacimiento, a la nacionalidad o al origen étnico de las personas. (Sobre este tema vea los artículos bajo la sección titulada “Diversidad y Ciudadanía”.)

El proceso de transición que vive Estados Unidos en torno a la concepción de “ser ciudadano”, así como de la aceptación definitiva de la pluralidad —para algunos tal vez por simple resignación— como rasgo sociopolítico distintivo de la sociedad norteamericana es, sin dudas, uno lento y zigzagueante. Así ha sido desde la prohibición de la esclavitud, pasando por el reconocimiento del derecho al voto a las mujeres y los derechos democráticos de los afroamericanos, hasta la elección del primer presidente de la raza negra en la historia norteamericana. El desarrollo y reconocimiento de los derechos individuales y la democracia en los Estados Unidos no ha sido un proceso lineal. Por eso, y en el caso específico de los hispanos, ante sus cambios de ruta, sus avances y sus retrocesos, se puede afirmar, como dijera Galileo, “…pero se mueve”. Siempre lo ha hecho.

lunes, 25 de octubre de 2010

Cuba: el difícil camino del fracaso socialista, a un mundo volátil, vertiginoso y sin fronteras



La prevista apertura de los mercados en Cuba, de ocurrrir en realidad, sería un paso de avance al posibilitar nuevos niveles de ingresos económicos para la fuerza laboral cubana, y la disponibilidad de bienes y servicios de los que ha carecido la isla en los últimos cincuenta años.
Lesionaría, y militaría en contra de este paso hacia adelante, la negación de las libertades democráticas, bajo un modelo chino o vietnamita, en el que el Partido Comunista mantenga sus privilegios y el control de todas las instancias de gobierno, de la toma de decisiones y de las organizaciones representativas de sectores de la sociedad y de los propios trabajadores. Es decir un capitalismo bajo un régimen autoritario o dictatorial.

Se trata de un escenario posible ya que al presente no se visualiza que los burócratas del Partido estén dispuestos a permitir la organización y participación de otros partidos políticos, la celebración de elecciones libres, y mucho menos, ceder el control del gobierno, desprenderse de sus actuales privilegios, y de la sensación de autoridad y poder que les produce ser un "cuadro dirigente comunista" y "funcionario del gobierno de la República".

Si ha de producirse en Cuba una Revolución de Terciopelo, como en el caso de Checoslovaquia, o la continuación del régimen del partido único, como en China, responderá al grado de sensatez de los actores tanto dentro del Partido Comunista, como en la oposición democrática.

Sea uno u otro el escenario, lo cierto es que nadie debe llamarse a engaños. En ambos el proceso de transición del socialismo, basado en una economía controlada totalmente por el Estado, a un modelo de economía capitalista, no será necesariamente un proceso sin dificultades ni nuevos conflictos políticos e ideológicos.

Los procesos de ajustes a nuevas disciplinas de trabajo, a confiar en la capacidad empresarial de los ciudadanos en su carácter individual, a la presencia de empresas y actividades de negocios norteamericanas y de otros países, el reto que ello le planteará a elementos xenófobos y nacionalistas de la sociedad, particularmente a aquellos vinculados al régimen presente, augura un viaje accidentado, de ascensos y descensos abruptos, como los de una de esas vertiginosas montañas rusas.

Será ese el costo del encuentro de Cuba con la celeridad de los avances tecno-científicos, con la vitalidad y agresividad de las fuerzas económicas, así como con las contradicciones de un mundo de desarrollo desigual, y en el que las fronteras nacionalistas van desapareciendo, a pesar de aquellos que tratan de impedirlo, anclados en un populismo xenófobo.

La democratización de las estructuras políticas, y de la sociedad en general, en el caso de que el Partido Comunista no logre imponer los modelos asiáticos, permitirá que salgan a la luz, inevitablemente, aquellos lados mórbidos, el lado de los lamparones colectivos e individuales, que la dictadura ha mantenido bajo la alfombra, mediante la represión y la propaganda.

Sin embargo, bien vale la pena enfrentar la realidad tal cual es, si ese es el precio por respirar el oxígeno liberal de los derechos democráticos. En todo caso, es el ejercicio de estos derechos —y no las “orientaciones”emanadas de un caudillo iluminado— lo que le permitirá al cuerpo vivo de la sociedad cubana hayar sus propias soluciones a los problemas que han permanecido ocultos por la dictadura, y a los nuevos que sin dudas habrán de surgir en el futuro. (Vea: Comentario y Enlace a Mario Vargas Llosa: La derrota de Chávez, publicado en EL PAIS.com )

En todo caso, la agenda democrática en Cuba, de no producirse junto a los cambios del modelo económico, seguirá siendo una tarea, no sólo de los propios cubanos, sino de todas las fuerzas liberales y democráticas globales. Fuerzas que, como afirmó Karl Marx sobre "el proletariado", no tienen patria: sólo un planeta, una Humanidad, y un conjunto de derechos esenciales por los cuales luchar.

domingo, 24 de octubre de 2010

Cuba: Sobre "capitalismo de Estado" y "neoliberales de verde olivo"



(Este artículo está en proceso de revisión en atención a las diversas visitas que ha recibido recientemente, por razones evidentemente justificadas. La revisión está dirigida a exponer de manera más clara los señalamientos tanto sobre el llamado neoliberalismo, considerando unas expresiones de la admirada amiga Yoanni Sánchez en octubre de 2010 sobre el proceso cubano, con las que, después de todo, no tengo diferencias mayores,  como sobre el concepto del "capitalismo de estado". Consideré retirar el post, pero respeto las referencias que puedan hacerse a este en otras publicaciones digitales, ora con un ánimo de coincidencia, ora con la fuerza de la crítica, lo cual me inhibe de optar por esa alternativa. Como dije, estoy revisando el contenido del artículo. Sin embargo, deseo traer a colación la siguiente cita del filósofo y economista liberal, Ludwig Heinrich Edler von Mises,  sobre el tema del "capitalismo de estado", y que explica —me parece que atinadamente—por qué los liberales son renuentes a utilizar el término de marras para describir  la propiedad pública de los medios de produción. "The socialist movement takes great pains to circulate frequently new labels for its ideally constructed state. Each worn-out label is replaced by another which raises hopes of an ultimate solution of the insoluble basic problem of Socialism—until it becomes obvious that nothing has been changed but the name. The most recent slogan is 'State Capitalism.' It is not commonly realized that this covers nothing more than what used to be called Planned Economy and State Socialism, and that State Capitalism, Planned Economy, and State Socialism diverge only in non-essentials from the 'classic' ideal of egalitarian Socialism.") 

Algunas personas, incluso desde el interior de Cuba, han señalado que las recientes medidas anunciadas por el gobierno —el despido de 1,000,000 de trabajadores del Estado o de sus empresas, y la reducción de los servicios "gratuitos" a la población, por ejemplo— son reflejo de que su régimen no es socialista, sino un "capitalismo de Estado", dirigido por "neoliberales vestidos de verde olivo". Sobre estos señalamientos deseo hacer unos comentarios, algunos de los cuales surgen de lo que expuse en 500 mil despidos: Fidel y el fracaso del "modelo" cubano.

Las medidas anunciadas por el régimen cubano se producen en el contexto de un modelo socialista en crisis. Se trata de medidas inevitables ante el colapso de un modelo basado en el control de la economía por el Estado, y en el mantenimiento de un aparato gubernamental pesado y gigantesco. Nada de ello convierte o define el sistema económico cubano como un "capitalismo de estado", y menos aún, obviamente, en un sistema capitalista. Por otro lado, el planteamiento de que las medidas tomadas corresponden a las de "neoliberales vestidos de verde olivo", añaden confusión a lo que debe ser un análisis cuidadoso de la presente situación política en Cuba.

sábado, 9 de octubre de 2010

John Lennon (9 October 1940 – 8 December 1980): Homenaje en el aniversario de su natalicio

Un día como hoy, John Winston Ono Lennon, habría cumplido 70 años. Por otro lado, el próximo 8 de diciembre se cumplen 30 años de su asesinato.

No es necesario vagar los lugares ya visitados por los medios sobre la figura de John Lennon. Los medios de información, incluyendo el Internet, contienen un océano de escritos e información sobre Lennon. Tanto sobre el período durante el cual, junto a Paul McCartney, fue una de las dos columnas sobre las que se fundó el éxito de la agrupación The Beatles, y con la cual revolucionaron no sólo el rock 'n' roll, sino la escena musical en general, como sobre el período tras la ruptura de la agrupación en 1970.

Como se sabe, es en ese otro período en el que Lennon construyó éxitos como Imagine, Give Peace a Chance, y Working Class Hero, se vió involucrado en un intenso activismo contra la guerrra de Vietnam, y ya a finales de los 70’, atrapado en sus propias contradicciones e inseguridades, lo que no desmerece, en nada, su figura como músico, compositor y activista por la Paz. En todo caso, Lennon ejemplifica el espíritu, la pasión y las contradicciones eventuales —y naturales, dicho sea de paso— de las generaciones de los años ’60 y '70.

He enlazado en este post con tres vídeos. Dos de ellos son interpretaciones de John Lennon, el último de ellos contiene parte de una entrevista a Paul McCartney y un extracto de un concierto en el que éste interpreta un medley de las canciones de Lennon.

He enlazado, además, con una entrevista a Lennon y Yoko Ono, realizada para la revista Playboy por David Sheff, en septiembre de 1980, y publicada póstumamente en enero de 1981. (John-Lennon.com - 1980 Playboy Interview With John Lennon And Yoko Ono by David Sheff)

La extensa y excelente entrevista ofrece un mar de datos sobre la vida de Lennon, su relación con The Beatles y McCartney, sus posiciones, incluyendo temas políticos, sus inseguridades, y sus propias contradicciones. Los fragmentos que cito a continuación constituyen una pequeña muestra del material contenido en la entrevista, así como de las preocupaciones y paradojas de Lennon a la altura de 1980, pocos meses antes de su asesinato.

PLAYBOY: Was it Yoko's inspiration?
LENNON: She inspired all this creation in me. It wasn't that she inspired the songs; she inspired me. The statement in "Revolution" was mine. The lyrics stand today. It's still my feeling about politics. I want to see the plan. That is what I used to say to Abbie Hoffman and Jerry Rubin. Count me out if it is for violence. Don't expect me to be on the barricades unless it is with flowers.

PLAYBOY: What do you think of Hoffman's turning himself in?
LENNON: Well he got what he wanted. Which is to be sort of an underground hero for anybody who still worships any manifestation of the underground. I don't feel that much about it anymore. Nixon, Hoffman, it's the same. They are all from the same period. It was kind of surprising to see Abbie on TV, but it was also surprising to see Nixon on TV. Maybe people get the feeling when they see me or us. I feel, What are they doing there? Is this an old newsreel?

Y más adelante en la entrevista:

“PLAYBOY: The question is, How does that jibe with your political philosophies? You're supposed to be socialists, aren't you?
LENNON: In England, there are only two things to be, basically: You are either for the labor movement or for the capitalist movement. Either you become a right-wing Archie Bunker if you are in the class I am in, or you become an instinctive socialist, which I was. That meant I think people should get their false teeth and their health looked after, all the rest of it. But apart from that, I worked for money and I wanted to be rich. So what the hell -- if that's a paradox, then I'm a socialist. But I am not anything. What I used to be is guilty about money. That's why I lost it, either by giving it away or by allowing myself to be screwed by so-called managers."

Y en otra sección:

“PLAYBOY: Why does anyone need $150,000,000? Couldn't you be perfectly content with $100,000,000? Or $1,000,000?
LENNON: What would you suggest I do? Give everything away and walk the streets? The Buddhist says, "Get rid of the possessions of the mind." Walking away from all the money would not accomplish that. It's like the Beatles. I couldn't walk away from the Beatles. That's one possession that's still tagging along, right? If I walk away from one house or 400 houses, I'm not gonna escape it.”

Para finalizar, no puedo dejar de citar las expresiones con las que Lennon concluye una respuesta, tras lamentar no haber sido mencionado por George Harrison en su autobiografía. Sus palabras podrían parecer el texto de una de esas novelas sin conclusión definitiva, o las escenas de un filme que dejan las puertas abiertas a una continuación:

"But don't get me wrong. I still love those guys. The Beatles are over, but John, Paul, George and Ringo go on."

No les tomo más tiempo. Ahí les dejo este homenaje sencillo en el aniversario hoy, 9 de octubre, del natalicio de John Lennon, y en anticipo a la conmemoración de su fallecimiento a destiempo en diciembre de 1980.










miércoles, 6 de octubre de 2010

La punta del iceberg (Comentario y enlace a "FBI charges 133 in its biggest crackdown ever on corrupt cops" - CNN.com)

FBI charges 133 in its biggest crackdown ever on corrupt cops - CNN.com

El arresto por el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) de 133 funcionarios del gobierno de Puerto Rico por su participación en actividades de narcotráfico, refleja el grado de corrupción que aqueja la administración gubernamental colonial y la incapacidad de las autoridades locales para enfrentar por sí mismas la compleja red criminal que se oculta tras las instituciones oficiales de la isla.

Como ya es sabido, el elefantístico aparato gubernamental de Puerto Rico no sólo carga con un exceso de nómina, cuya función es el patronazgo político, es decir, empleos a cambio de votos, sino que desangra los recursos del Estado que podrían estar destinados al desarrollo de proyectos que facilitaran la inversión de capital en la isla, y el ofrecimiento de servicios a la ciudadanía de manera eficiente.

El aparato gubernamental —no debería ser necesario repetirlo— sirve de caldo de cultivo para la corrupción, y la penetración del narcotráfico, al estar plagado de personas asignadas a funciones inútiles, de las cuales se podría prescindir para mejorar la oferta salarial a los recursos que realmente se necesitan para funciones esenciales, y contar con recursos adicionales para el desarrollo de obras concretas, productivas para la economía de la isla.

La impactante noticia de esta intervención federal confirma a la ciudadanía sus sospechas sobre el grado de participación de funcionarios del gobierno en actividades de narcotráfico, y a su vez plantea la posibilidad de que se produzcan arrestos adicionales en el futuro. La magnitud del operativo del FBI sugiere, además, la posibilidad de arrestos de elementos ubicados en niveles de mayor jerarquía. Sólo el tiempo dirá si estamos, efectivamente, ante lo que parece ser la punta del témpano de hielo.

No han faltado, ni faltarán, los comentarios de rechazo a esta intervención, "por no permitirle a los puertorriqueños enfrentar por sí mismos la corrupción y la actividad criminal", o "por constituir un ejercicio del poder imperial de los Estados Unidos sobre su colonia, Puerto Rico". Tampoco habrán de estar ausentes los intentos entre los politiqueros isleños de imputar al partido político contrario la responsabilidad por la putrefacción del gobierno.

Sin embargo, ni las reacciones nacionalistas, ni las bobadas sobre lo evidente, ni ninguna de las tonterías de los políticos de barricadas, tienen un ápice que ver con los problemas de fondo, del gobierno y la sociedad puertorriqueña en su conjunto, que estos arrestos por las autoridades federales exponen ante la ciudadanía y el mundo.

Se impone la reflexión profunda. Se impone la necesidad de enderezar el rumbo de la sociedad puertorriqueña. Se impone el atreverse a decidir y actuar, rompiendo los esquemas de dependencia en gobiernos paternalistas, y asumir con firmeza la responsabilidad individual de cada ciudadano. Se impone la ruptura con el inmovilismo que obstaculiza, como una muralla, el forjar una sociedad productiva. Se impone poner en marcha una economía que se sostenga por el talento, la productividad y los recursos legítimos de inversión. Se impone no seguir hundiendo a Puerto Rico en la ingobernabilidad.

En ese sentido, la intervención federal de la mañana de hoy, 6 de octubre de 2010, es un paso importantísimo en la dirección correcta.

Comentario y Enlace a Mario Vargas Llosa: La derrota de Chávez, publicado en EL PAIS.com


Ante los resultados de las elecciones parlamentarias del pasado 26 de septiembre en Venezuela es imposible eludir la consideración de este excelente análisis de Mario Vargas Llosa publicado en El País.

De su exposición deseo destacar las siguientes expresiones:

"Se reprocha a la oposición venezolana carecer de líderes, no tener al frente a figuras carismáticas que arrebaten a las masas. Pero, cómo, ¿todavía hay que creer en los caudillos? ¿No han sido ellos, esos horripilantes payasos con las manos manchadas de sangre, embelecos inflados de vanidad por el servilismo y la adulación que los rodea, la razón de los peores desastres de América Latina y del mundo? La existencia de un caudillo carismático supone siempre la abdicación de la voluntad, del libre albedrío, del espíritu creador y la racionalidad de todo un pueblo ante un individuo al que se reconoce como ser superior, mejor dotado para decidir lo que es bueno y lo que es malo para todo un país en materia económica, política, cultural, social, científica, etcétera. ¿Eso queremos? ¿Que venga un nuevo Chávez a librarnos de Chávez?

Yo discrepo. Estoy convencido de que América Latina sólo será verdaderamente democrática, sin reversión posible, cuando la inmensa mayoría de latinoamericanos esté vacunada para siempre contra la idea irracional, primitiva, reñida con la cultura de la libertad, de que sólo un superhombre puede gobernar eficazmente y con acierto a esas mediocridades que somos el resto de los seres humanos, esos rebaños que necesitan buenos pastores que los conduzcan por el camino debido."


Destaco éste, entre otros muchos planteamientos fundamentales vertidos por Vargas Llosa en su artículo, debido a que describe con lucidez ese mal endémico de las sociedades latinoamericanas que es el caudillismo, así como la alternativa frente a éste: una cultura política de libertad. Dicho de otro modo, la alternativa de una cultura democrática. (Para continuar leyendo el resto de este comentario oprima “Leer más”)


Primitivo este apego al caudillo, este rasgo esencialmente testicular de la cultura política, que puede llevar al fenómeno de heredar presidencias. De ahí los Somoza en Nicaragua o los Duvalier en Haití, en el siglo pasado. Patético, por otro lado, si al caudillismo se le suma la selección, por los partidos políticos, de candidatos a puestos electivos, o la designación de alcaldes de municipalidades, a base de la sucesión hereditaria del líder o cacique fallecido.

Es evidente el gradual deterioro político del último caudillo latinoamericano, inspirado por un marxismo de panfletos, y viejos manuales soviéticos reciclados. Sin embargo, es necesario reconocer que, a pesar de su proceso de deterioro, Chávez aún logra manipular a grupos o sectores, principalmente aquellos socialmente marginados, mediante su ya conocida retórica populista, en la que mezcla nacionalismo, socialismo e indigenismo. Una fórmula peligrosa que, en un contexto de desesperación por el proceso de pérdida de respaldo político, podría llevar al chavismo a la instauración en Venezuela de una especie de nacionalsocialismo a la criolla. Es decir, la represión furibunda contra los elementos políticos de oposición, y la eliminación de toda institución que le impida continuar adelante como mesías de su proyecto: el “socialismo del siglo 21”.

El desarrollo de tal escenario es una posibilidad si se toma en cuenta la vocación dictatorial de Chávez, y el que desde un principio su discurso, aprovechando la ausencia de formaciones políticas que pudieran recoger el descontento de la ciudadanía venezolana, apeló a los sectores frustrados y oprimidos por los desgobiernos del pasado, que llevaron al fracaso la economía, y beneficiaron a sus regentes, producto de la ausencia de fiscalización, y controles efectivos, de un estado en manos de una minoría de sátrapas. Mal crónico éste de gran parte de Latinoamérica.

Pero dos males no constituyen una virtud, y el camino del autoritarismo chavista no es la ruta para el mejoramiento de las condiciones de vida de los sectores oprimidos, el desarrollo económico, y la efectiva participación ciudadana. La ruta del cambio en Venezuela comienza con la defensa de los derechos democráticos de los ciudadanos venezolanos, y la extirpación del jurásico caudillismo. Por otro lado, el fracaso del modelo socialista es un hecho desde el 1989, aunque al caudillo por excelencia, Fidel Castro Ruz, y a los desgastados líderes del Partido Comunista y la dictadura en Cuba, les tomara más de 20 años reconocerlo, mientras Chávez ni se ha enterado.

Por ello, al considerar los resultados del pasado 26 de septiembre, los logros concretos de la oposición agrupada en La Mesa de Unidad Democrática, no se puede menos que celebrar —si bien aún con cautela— el avance de las fuerzas antidictatoriales en Venezuela.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

500 mil despidos: Fidel y el fracaso del "modelo" cubano


Cuando se publicaron a mediados de la semana pasada las declaraciones de Fidel Castro Ruz hechas a Jeffrey Goldberg, en entrevista para la revista digital The Atlantic, en las que admitió que “el modelo cubano ya no funciona” ni para los propios cubanos, Yoani Sánchez, la filóloga y escritora cubana que publica el blog Generación Y, se expresó con suspicacia y escepticismo:

"Pero mientras Fidel Castro no tome el micrófono y nos anuncie que su obsoleta criatura será desmontada, nada ha pasado. Si no dice esa misma frase hacia el interior de Cuba y además se compromete a no interferir los cambios necesarios, estamos en las mismas." (Vea la nota Promesa Rota en Generación Y.)

Por otro lado, fue virtualmente imposible pasar por alto el cinismo tras las declaraciones del aún Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, y las consecuencias de la implantación de este "modelo", cuyo fracaso acababa de admitir con total desparpajo, y tal vez un guiño a un sorprendido interlocutor, fueran o no producto de un lapsus mental a causa de su avanzada edad, o de una estrategia para justificar las medidas iniciadas por su hermano menor, Raúl.

Ante aquella indolente admisión no era posible obviar el alto costo en vidas de ciudadanos cubanos; los largos años de sacrificios del pueblo cubano, de represión a toda oposición; de proyectos económicos —sacados de la mente de Fidel—destinados al fracaso; de división de familias enteras como consecuencia del exilio y de la polarización sectaria en el interior de Cuba; de violación a derechos humanos esenciales de los ciudadanos cubanos… En fin, ¿hay que seguir enumerando?

(Continúa. Oprima “Leer Más” para el resto del artículo.)


¡Reducción y despidos, ni un paso atrás!

Justo después de darse a conocer al mundo las admisiones del dictador, éste confirmaba el escepticismo de Yoani al utilizar un juego de palabras para señalar que no se refería al “modelo cubano” sino al sistema capitalista. Fidel optó por ofrecernos un juego de palabras, y una suerte de tap dancing, con el objeto de dar marcha atrás, que a estas alturas de la partitura no luce, sobre todo en su caso, muy elegante.

Pues bien. Esta vez han sido la propia realidad y digamos que la propia Historia —esa que absuelve o condena a protagonistas de eventos trascendentales— las que se han ocupado de confirmar el fracaso del “modelo” impuesto en Cuba, por nadie más que Fidel y el Partido Comunista.

La noticia publicada el lunes 13 de septiembre por CNN, en la que se informa que el gobierno cubano habrá de despedir 500,000 empleados en los próximos seis meses, confirma el colapso definitivo del modelo de economía estatizada del socialismo en Cuba.

El anuncio es consistente con anuncios previos de Raúl Castro, actual presidente de Cuba, en el sentido de que se despedirían un millón de empleados (lo cual incluye a los empleados de las empresas propiedad del gobierno cubano) con la diferencia de que el plazo informado el lunes es mucho más breve que el anticipado.

Las declaraciones oficiales de la Central de Trabajadores de Cuba, una entidad controlada por el Partido Comunista de Cuba, no sólo constituyen una admisión, sino una exposición abreviada de las razones del fracaso:

"Our state cannot and should not continue maintaining companies, productive entities and services with inflated payrolls and losses that damage our economy and result counterproductive, create bad habits and distort workers' conduct.”

A la CTC se le asignó la tarea de comunicar la desagradable información, en uno de esos acostumbrados movimientos de manipulación del PCC, esta vez para desviar la atención sobre su responsabilidad directa en el fracaso del “modelo cubano”.

Es interesante, además, el hecho de que la propuesta del régimen a estos futuros desempleados del gobierno y sus empresas es… ¡Emprender sus propias actividades económicas y permitirles el desarrollo de empresas privadas!

Evidentemente la dirigencia del Partido, o al menos los hermanos Castro y el sector de la nomenclatura que los apoya, ha concluido que el actual “modelo” económico es insostenible, lo cual confirma que las declaraciones dadas por Castro a Goldberg no podían referirse a otra cosa que no fuera la situación de Cuba y su modelo socialista.

El modelo del fracaso

Es equivocada la percepción de que en Cuba opera u operó un sistema de capitalismo de estado. Las características fundamentales del “modelo” fracasado nada tienen que ver con el capitalismo, sino con las deficiencias del socialismo, particularmente de aquel inspirado en el marxismo-leninismo, cuando se pretende implantar como sistema económico y político.

La llamada socialización de la economía, convirtiendo al Estado en el dueño de los medios de producción, y la adopción de un sistema político dictatorial, planteado como una fase necesaria en la transición al comunismo, sencillamente operan como un obstáculo para el desarrollo económico y político de cualquier sociedad. Cuba no fue excepción.

El “modelo” en bancarrota, el único modelo que ha existido en Cuba, al menos a partir de 1961, es aquel basado en la falacia de que la “dictadura del proletariado”, es decir el Estado controlado por el Partido Comunista, constituye una forma de democracia para el pueblo trabajador, aún cuando le niegue derechos individuales esenciales a los ciudadanos.

Es el modelo basado en el supuesto de que el "proletariado", a través del PCC, debía controlar el gobierno, y apropiarse de todos los medios de producción, es decir de todas las empresas del país.

Se trata del modelo basado en el Estado como patrono a través de un gobierno paquidérmico y burocrático, en control de las empresas y actividades económicas, que en un sistema de libre mercado estarían en manos privadas.

Es el modelo que se encontraba, según el discurso oficial del PCC, en “la etapa del socialismo y en el proceso de construcción del comunismo”. No ha habido otro “modelo”, ni otro “sistema”, operando en Cuba.

Es ese el “modelo que no funciona, ni siquiera para los cubanos”. De esta experiencia, ciertamente, deberían tomar nota algunos líderes populistas de las camadas más recientes en Latinoamérica y el Caribe.

Perspectivas ante el modelo fracasado

La trama que culminó con las declaraciones de la CTC, luce haber sido montada cuidadosamente con antelación por el PCC.

De ahí los coqueteos dirigidos al mundo democrático y capitalista que pudimos observar durante los últimos dos o tres meses mediante gestos tales como: la aparición pública de Fidel al momento de ser excarcelado un grupo de prisioneros políticos; la autorización a las Damas de Blanco para realizar actividades públicas; y la admisión de Castro en la que asumió toda responsabilidad por la represión contra los homosexuales a través de las Unidades Militares de Apoyo a la Producción (UMAP), en entrevista con la revista La Jornada, publicada el 31 de agosto pasado. (1)

En la propia entrevista con Goldberg, Fidel aprovechó para rechazar la negación del hecho histórico del Holocausto, distanciarse del presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, en este tema, y expresar su apoyo a la existencia del estado de Israel. Aunque, por aquello del “balance”, y no irritar al gobierno iraní y a los extremistas palestinos e islámicos, no dejó de criticar a Estados Unidos e Israel por sus posiciones respecto a Irán.

El proceso que estamos observando en Cuba sugiere que el régimen se encamina a adoptar reformas dirigidas a dar paso a un modelo económico capitalista, controlado por el Estado, bajo la dirección del PCC, que garantice que no se produzcan cambios a la estructura de poder político vigente. Como muchos han anticipado, estaríamos ante una versión caribeña de los modelos dictatoriales de Vietnam y China.

En ese contexto, los gestos y declaraciones de Fidel Castro, pueden interpretarse como el acto de bendición pontifical al proceso iniciado bajo la dirección de su hermano Raúl, y un detente a los elementos dentro del partido que se oponen a cualquier tipo de apertura económica en Cuba.

La alternativa a la implantación de una versión del modelo chino en el Caribe sería no sólo la apertura al capitalismo, sino al reconocimiento de los derechos democráticos de los ciudadanos cubanos, lo que implicaría elecciones, derecho a organizarse en partidos y otras formas de organización cívicas y políticas, el derecho a la libre expresión, e incluso la posibilidad de la organización de los trabajadores en sindicatos no sujetos al control del Partido Comunista, en previsión al desarrollo de un capitalismo salvaje, de seguirse exactamente los pasos de los sucesores del camarada Mao.

La gran sorpresa sería que el régimen cediera a los reclamos democráticos como producto de la presión de la comunidad internacional, el balance de fuerzas en la política global, particularmente en el caso de la Unión Europea y Venezuela, así como del impacto de la oposición en Cuba, y se abriera, aunque fuera de manera gradual, a la implantación de un modelo esencialmente socialdemócrata como el vigente en Chile o España.

El fantasma de Berlín

No son sólo de orden económico las razones que han llevado al régimen a buscar alternativas y vías de salida a la encerrona en que se encuentra.

Además del colapso económico, se ha producido un proceso político de acumulación de fuerzas de los sectores opositores a la dictadura, tanto al interior de Cuba, como desde el exterior. El impacto moral de los huelguistas de hambre, el fallecido Orlando Zapata Tamayo y de Guillermo Fariñas, la persistencia de las Damas de Blanco y los bloguers en manifestarse a pesar de las agresiones y la persecusión, junto al esfuerzo del conjunto de fuerzas opositoras en el interior y exterior de Cuba, incluyendo las iniciativas a través de las redes cibernéticas, han ido colocando a la dictadura en una incómoda posición política frente al mundo.

Ante ello la dictadura se ha visto obligada recientemente a intentar proyectar una imagen de flexibilidad y apertura, pero sin comprometer, en lo esencial, ninguna de las estructuras y mecanismos de ejercicio del poder, y el control sobre la sociedad cubana. (Vea el artículo de Mario Vargas Llosa, “Héroes de nuestro tiempo”.)

El problema para el régimen en todo esto, y es lo que me parece se pretende evitar por el sector que supongo constituye la mayoría de la dirección del PCC, es el fantasma de Berlín del año 1989, cuando la adopción de unas medidas de liberalización sobre viajes al exterior, se convirtió en una marea incontenible que derribó de una buena vez la muralla infame.

Aunque el partido ejerce un fiero control sobre las instituciones del Estado, por momentos parecería que la oposición cubana está a punto de alcanzar el mismo tipo de impulso político que llevó al fin del comunismo en Europa, como producto de factores internos y externos.

Al considerar los factores externos, merece nuestra atención el hecho de que el anuncio de las medidas ante la crisis del “modelo” de Cuba coincide con el debilitamiento político de Hugo Chávez, y el rápido deterioro de las condiciones económicas en Venezuela, país que entubó al moribundo gobierno cubano.

Por otro lado, las elecciones parlamentarias pautadas para el 26 de septiembre, no aseguran un triunfo para el chavismo. Una derrota del chavismo en estos sufragios le plantearía a la dictadura cubana un cuadro adverso desde el punto de vista internacional, elemento que debe haberse comenzado a evaluar hace algún tiempo por los cuadros del PCC.

Por su parte, la Unión Europea tiene planteada ante sí la discusión sobre la continuación de la Posición Común, mediante la cuál suspende toda colaboración económica con el régimen mientras no haya una mejora tangible de los derechos humanos en Cuba. Por el momento la discusión está pospuesta hasta el próximo otoño, según señalado a la prensa por la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton.

Todos estos son factores que pueden incidir de diferentes maneras sobre el futuro de Cuba. En todo caso, pienso que hay procesos que, al coincidir todos los factores necesarios, y sin que nadie lo anticipe, se hacen inevitables. En un escenario como ese, cualquier cosa podría ocurrir en Cuba, incluyendo una apertura no sólo económica, sino democrática. Sólo el transcurso del tiempo nos dará una respuesta.

¿Quién sabe? Tal vez, entre todos los futuros posibles, en esta realidad humana que muchas veces parece comportarse como el universo de las partículas inconmensurables e infinitamente más pequeñas, una decisión de última hora, la mera inadvertencia de un protagonista o un personaje secundario, o si se quiere, el mero azar, imponga un devenir que hoy consideramos totalmente improbable. Reconozco, sin embargo, que estos son desvaríos totalmente ajenos al análisis político… ¿No es cierto?

Notas:
1. Las UMAP, creadas a principios de los años ’60, eran brigadas de trabajo forzoso a donde eran destinados disidentes, homosexuales, clérigos católicos, y todo aquél que fuera visto como “antisocial” o “escoria”, de acuerdo a los criterios del Partido y sus comisarios.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Comentario y Enlace a La sintaxis electoral: el caso Venezuela por Fernando Mires

E-lecciones.net : Opinión: La sintaxis electoral: el caso Venezuela por Fernando Mires

Incluimos este enlace a este artículo del profesor chileno Fernando Mires, publicado en E-lecciones.net, y en el que analiza a profundidad la presente situación política de Venezuela, las fortalezas y debilidades del chavismo, así como de los grupos opositores, y las perspectivas ante las elecciones parlamentarias pautadas para el próximo 26 de septiembre.

El análisis de la situación política venezolana, de cara a estas eleciones parlamentarias, es esencial para entender las recientes actuaciones y declaraciones públicas de Hugo Chávez; y de paso, el contexto político internacional en el que se producen las más recientes actuaciones y declaraciones de Fidel Castro y la dictadura cubana, dentro del cual la situación en Venezuela tiene una importancia vital.

Los últimos eventos relacionados con la situación en Cuba y las recientes delaraciones de Fidel Castro serán tratados en el Quantum próximamente.

domingo, 29 de agosto de 2010

Enlace a "Los venezolanos se lo juegan todo" - El Nuevo Día


Los venezolanos se lo juegan todo - El Nuevo Día: "Los venezolanos se lo juegan todo"

Por su importancia respecto a las próximas elecciones parlamentarias en Venezuela, enlazamos aquí con este artículo de Carlos Alberto Montaner, publicado hoy en la sección dominical de El Nuevo Día.

sábado, 28 de agosto de 2010

Enlace a En el país de los ciegos...: Jorge de Castro Font, crónica de una corrupción apadrinada


El 24 de enero de 2009 el blog En el país de los ciegos publicó un interesante análisis, suscrito por Myrisa, y titulado Jorge de Castro Font, crónica de una corrupción apadrinada, sobre la historia de la figura de Jorge de Castro Font, los procesos inciados contra él por las autoridades federales, y lo que sus actuaciones reflejaban de la política en la sociedad puertorriqueña. Porque no ha perdido vigencia alguna, y porque su contenido complementa y ejemplifica lo expuesto en nuestro artículo anterior, Puerto Rico: Crisis, corrupción, cómplices y la aplastante maquinaria de la marginación, nos complace proveerles el enlace, y les invitamos a la lectura de este interesante artículo publicado En el país de los ciegos.

jueves, 26 de agosto de 2010

Puerto Rico: Crisis, corrupción, cómplices y la aplastante maquinaria de la marginación


Ante la situación de crisis de Puerto Rico, y el hecho de que la única opción para muchos ha sido y es emigrar, fueron publicadas por una usuaria de Facebook las siguientes expresiones que han provocado un mar de reacciones.

"El problema de PR es mucho más profundo [...] pero encima hay que añadir la gran corrupción que arropa la Isla en todos los niveles socio económicos, la marginación y el descrédito de gente que no se acomoda a los requerimientos de alguna de las tribus y el silencio de los que si saben, no están de acuerdo, pero callan porque de lo contrario les va la vida."

Y tiene razón. Demasiada razón. Por mi parte, solamente añadiría, "el silencio" de quienes conociendo la gran corrupción y sus mecanismos de acción, representan públicamente el papel de opositores, pero se benefician de aquello que alegan condenar, colocándose cómodamente en determinadas estructuras e instituciones. Se trata del factor de la hipocresía, la falta de honestidad y el cinismo por parte de figuras y figurillas trendy de la vida política, intelectual y académica en la Isla.

Hablemos en plata. Si se pretende sobrevivir, o mantener al menos algún espacio de exposición en la Isla, es preciso estar adscrito a un clan familiar o sector de la oligarquía criolla, o bien colocado en el seno de los partidos políticos, o en una de las tribus del independentismo y de la llamada izquierda que han logrado advenir al control de ciertas actividades y estructuras, principalmente en la academia, en los medios de comunicación, y en los sindicatos esencialmente de empleados del gobierno.

Por otro lado, y de no formar parte de ningún grupo o tribu, se espera que, al menos, se acepten a pie juntillas los valores, la ideología, las concepciones o, dado el caso, las prácticas mórbidas, de cada uno de estos sectores en la satisfacción de sus intereses particulares. Si se difiere de algunas de estas tribus, se está condenado a la censura, al ostracismo, el descrédito, la marginación, y finalmente, como le ha pasado a muchos, a emigrar. Es decir, la persona se expone a ser demonizada ante la sociedad, o en su entorno de actividad principal.

La situación más grave y riesgosa es colocarse de frente a ciertos sectores de la oligarquía criolla. Ese rancio sector, tan poderoso, como colonial e inmovilista. Si el hecho es que se han denunciado o identificado las irregularidades y violaciones de ley en las que ha incurrido, o podría estar incurriendo, algún elemento de este sector, entonces la marginación es total, y se activa una agresiva obstaculización dirigida a evitar que la persona que ha osado enfrentársele pueda ganarse su sustento en la Isla. En ese caso, la emigración es virtualmente inevitable.

Hablemos de corrupción y ética. Como bien indica la usuaria de Facebook, en Puerto Rico hay un grave problema de corrupción del que participan "muchas y muchos", de todos los estamentos sociales y de todas las orientaciones ideológicas, incluyendo el independentismo y la mal llamada izquierda.

Hablemos del uso de las influencias de los apellidos y abolengos, o de la pertenencia a algún clan familiar de poder económico, para agenciarse contratos o importantes puestos en la empresa privada o el gobierno, sin reunir las calificaciones necesarias para ello; de la utilización de fondos públicos para su lucro personal por funcionarios de los dos partidos que han administrado el gobierno; de intrincados mecanismos utilizados por una de las ramas de gobierno, para salvar a alguno de sus componentes de un escándalo de marca mayor; del discrimen por razones políticas ejercido contra una empleada por su filiación al Partido Nuevo Progresista por parte de un expresidente de la Federación de Universitarios Pro Independencia, muy bien colocado en un puesto bajo la administración Calderón; de la malversación de los fondos provenientes de las cuotas de la matrícula de los sindicatos; de las inscripciones relámpago de entidades como partidos políticos; del posible uso de actividades de la cultura, el deporte y la industria de la construcción como mecanismos de lavado de dinero; de las prácticas ilegales y fraudulentas de entidades privadas en diferentes áreas de actividad económica… En fin, la lista es aún mucho más larga y sensitiva.

Como en el caso de las epidemias, cada cual tiene un amigo o un familiar, o ha recibido información alguna vez, que tiene algún tipo de conexión con actos ilegales o impropios que involucran a personas de la oligarquía criolla o de alguno de los grupos o tribus que he mencionado anteriormente.

La seria lesión de estas prácticas a la Democracia en Puerto Rico es evidente. La Isla navega entre la existencia de instituciones y estructuras formalmente democráticas, y la manipulación de éstas para su beneficio por diferentes sectores de la sociedad que controlan determinadas instancias de la actividad política, social y económica.

Desde mi perspectiva, los elementos más putrefactos de este cuadro socio-político lo componen ciertos sectores de la oligarquía criolla, y lo que he querido identificar en este artículo como la hipocresía, la falta de honestidad, y el cinismo, por parte de elementos de la vida política, intelectual y académica en la Isla.

La “gran corrupción” y la marginación contra “quien no se acomoda a los requerimientos de alguna de las tribus”, a las que se refirió la usuaria de Facebook, son manifestaciones de un mal mayor. Estamos, en ese sentido, ante una sociedad profundamente enferma, en la que el espíritu sectario prevalece sobre la búsqueda de entendidos por un proyecto común, y agrede principios esenciales de la convivencia democrática. Para superar esta profunda enfermedad será necesario no sólo resolver el problema del status colonial de la isla, sino una transformación profunda en la sociedad puertorriqueña comenzando con nuestra clase política, y poner en cintura a nuestra oligarquía.

Mientras todo ello ocurre, nuestros oligarcas y saltimbanquis, nuestras figuras y figurillas trendy, se pasean entre mansiones venidas a menos, pasillos de museos irrelevantes, y los places to be seen en este pedazo de tierra de 100 x 35 millas. Unos, maquinando su próximo golpe; los otros, practicando el onanismo intelectual con el propósito de encontrar formas para excusar, una vez más, el mantenimiento del status quo, y los discretos encantos de nuestra oligarquía criolla, o si se quiere, “nacional”.

Imagen. Eric Alvarez © 2010. Todos los derechos reservados.