domingo, 19 de julio de 2009

"Por una Utopía Más Humana"; Extracto de Entrevista a Eduardo Carrasco, Fundador de Quilapayún


Para quien no lo conozca, Eduardo Carrasco fue uno de los fundadores del querido grupo chileno Quilapayún, ese grupo esencial para quienes vivimos la década del setenta ("setentosos", para referencia inmediata de los más jóvenes), y para algunos imitadores posteriores de nuestros peores errores. Sus palabras, en una entrevista a la altura de 1999, no han perdido vigencia hoy, a propósito de cierto izquierdismo enfermizo y adolescente, cuyas posturas, inspiradas por Manis más que por el propio Marx, tienden a favorecer dictaduras, caudillos, líderes fundamentalistas, politicos de segunda, y patéticos aspirantes a mártires, siempre que enarbolen la bandera nacionalista, antiyanqui y populista en sus distintas variantes.

Lo que incluyo a continuación es un extracto de la entrevista titulada Eduardo Carrasco: Por una utopía más humana, publicada en el Portal de Música Lationamericana (de donde el Quantum toma prestada la foto que acompaña este post) extractada, a su vez, del libro de Pancani, Dino y Canales, Reiner: Los Necios. Conversaciones con cantautores hispoanoamericanos, LOM Ediciones, diciembre de 1999.

"Hemos pasado a un tiempo que es más realista, más sencillo, menos grandilocuente, menos vociferante, de sentimientos más simples, pero más profundos y verdaderos, los que justamente no necesitan culpabilizar a nadie. Uno comprende que el alma en la medida que uno avanza, se hace más profunda y más grande y abarca más cosas; no es que uno se reconcilie con la traición o con la injusticia o con la violencia, pero al mismo tiempo uno se da cuenta que no hay mundo sin violencia, que nunca ha habido y que nunca habrá. Pienso que hay algo de ilusorio y de utópico pensar en que se va a acabar la violencia, que nosotros vamos a terminar con ella, me parece absurdo, es una soberbia, no vamos a terminar ni con la injusticia ni con la miseria ni con la violencia ni ninguna de esas cosas que pensamos que podíamos acabar; tenemos que tener una mirada más reconciliada con la vida tal como es, o sea, que hay una parte de luz y una parte de sombra y más bien tenemos que arrastrar la parte de sombra con nosotros. No podemos decir mañana habrá solo luz, como dijimos en algún momento, sino que mañana va a haber quizás la misma luz y la misma sombra y no hay ninguna luz que acabe con la sombra, no existe eso, no hay ninguna verdad que acabe con el error, hasta las ideologías más maravillosas, como el cristianismo, se transformaron en violencia, guerras, cruzadas en contra de los turcos, inquisición, tortura, quema de brujas, o sea en las cosas más horrorosas que puede cometer el hombre. Yo diría: díganme sus ideales y yo les diré los crímenes cometidos en su nombre porque es así la cosa, no es de otra manera. La utopía y toda esta cosa más radical hay que moderarla y ponerse en una actitud más sabia.

¿No le parece un tanto desesperanzadora su respuesta para quien está en las sombras?

E.C.: No, lo que pasa es que juzgan lo positivo y lo negativo desde una posición que se ubica ya en la perspectiva de que la luz absoluta es posible y yo digo que no, y decir que la luz va con la sombra no significa que tú bajas los brazos, que te desentiendes, que te desmovilizas, sino que asumes tu rol de ser humano... ¡basta de soberbia!, terminemos con esta especie de elección del espíritu en la cual parece que uno fuera el desvirginador de todas las vírgenes. No es cierto eso, a cada uno le corresponde su cuota de luz en un mundo muy oscuro; iluminen con esa luz que tienen y déjense de cuentos, de historias falsas, simplemente asuman la luz que sale de sus corazones y de sus espíritus. Lo que hay que hacer es moderar el sueño, hacerlo un sueño humano y eso sí que es profundo y verdadero."
Como proclamó Quilapayún muchas veces..."Cambia, todo cambia". Aunque siempre habrá quien no se percate del rumbo de las cosas, mientras la Historia pasa a su lado, dejándole atrás en el camino, íngrimo, con su valija de dogmas polvorientos e inservibles. 

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