miércoles, 8 de julio de 2009

Puerto Rico: El Mito de la “Lucha Cultural” Frente a los Yanquis y otras Viles Depravaciones


El reciente debate que he sostenido en Facebook con el artista puertorriqueño Elizam Escobar, como producto de su reacción a un artículo publicado recientemente en el Box Score, me ha permitido organizar unas ideas preliminares en torno a algunos mitos de la lucha cultural y artística en Puerto Rico contra el “imperialismo yanqui”.

A su vez, el diálogo con Escobar me ha permitido organizar algunas observaciones sobre la hipocresía institucional, los juegos de acomodo, y la censura violenta contra quienes denuncian la podredumbre existente en ese ámbito, y no se doblegan ante los esquemas y conceptos artísticos de quienes controlan la actividad artística y cultural en Puerto Rico.

Tras las banderas del nacionalismo cultural, y la presunta defensa y promoción de “las artes y la cultura puertorriqueña”, se esconde un cuadro de fraudes, componendas, y censuras, unas solapadas y otras violentas, para preservar oscuros intereses económicos, así como exquisitos entramados políticos, para mantener el status quo en la Isla, es decir, su condición colonial, cuyo análisis escapa a los objetivos de este artículo. Ante ello, las llamadas “izquierdas”, callan; mientras la intelectualidad se arrima a la sombra de los pretendidos mecenas y esconde su cabeza en el lodo.

El problema de fondo es el “de la mirada puesta en el pasado, en un ritual de nostalgia continua, que supone que todo tiempo anterior fue mejor, idealizadamente mejor. De ahí se parte para el ataque a ultranza de toda iniciativa modernizadora o que pueda representar, por su propia dinámica, un cuestionamiento de los principios idealizados del pasado, convertidos en utopía ideológica del presente”. [Vea Quantum de la Cuneta, Avestruces, del 7 de Julio de 2009, además Mariano Grondona (Las condiciones culturales del desarrollo económico) según citado en el Blog de la Redacción de Letras Libres.]

La lucha contra el anexionismo

El discurso de la gesta cultural boricua destaca la lucha de las instituciones dedicadas al arte y la cultura contra las fuerzas del Partido Nuevo Progresista (el cuál propulsa completar la unión de Puerto Rico a los Estados Unidos) y los operativos imperialistas diseñados para “acallarlas”. Además, se enfrentan en lucha sin cuartel contra los funcionarios de diferentes administraciones de gobierno que no comprenden el esfuerzo seminal de estas instituciones.

Lo segundo es cierto. En parte. Lo es únicamente en parte porque el problema central de todas las entidades e instituciones culturales es el de depender de la asistencia gubernamental para sus operaciones. Cuando surgen situaciones de crisis económica, como la presente en la Isla, es de esperar, tal y como ha ocurrido en otros lugares del planeta, que se produzcan recortes a los fondos de gobierno destinados a estas instituciones. Si la institución no cuenta con otras fuentes de financiamiento hasta ahí llega.

Tal es el caso de la Escuela de Artes Plásticas de Puerto Rico, la cuál protagonizó hace unos meses unas actividades de protesta debido a los recortes a los fondos destinados por el gobierno a su presupuesto. Se argumentó entonces, por algunos componentes de la EAP, que estaban en lucha contra “una ofensiva anexionista de ocupación de las instituciones de la puertorriqueñidad”.

Precisamente, los planteamientos que por años han levantado tanto el Box Score, como personas destacadas del ámbito cultural, es que la EAP no ha desarrollado estrategias alternas para no tener que depender de los vaivenes presupuestarios de los gobiernos. En ese sentido, las marchas y protestas, lucen irrazonables cuando no se han llevado a cabo esfuerzos previos en anticipación a la situación de crisis. Mucho más cuando se las pretende “contextualizar” en una lucha antiimperialista que nada tiene que ver con el problema planteado en torno a las finanzas institucionales.

La gran lucha a la que estas instituciones deberían estar dedicadas es a la de vencer su propia incompetencia. Las instituciones están llamadas a cumplir con su misión según le es requerido por sus propios estatutos constitutivos. Están llamadas a luchar contra su falta de pertinencia en el país. Máxime cuando se pretende limitar el arte a las vacas sagradas de la cultura “nacional”: jíbaros, flamboyanes, bohíos y plátanos.

Los enemigos externos, a los que algunos aluden, no son sino la excusa usual que venimos escuchando desde el siglo pasado para no exponer, ni exponerse, a nuevas corrientes y no desarrollar proyectos de real impacto y envergadura.

El Arte y la Cultura financiadas… por el Yanqui

Esta observación suena a delirio después de ejercicios eróticos en la cama… Pero no lo es, aunque si lo sea el discurso que señala que hay un plan macabro Imperialista y Anexionista para destruir el arte y la cultura en Puerto Rico.

No hay que señalar ni enumerar las fundaciones norteamericanas que asignan miles de dólares a propuestas presentadas para el desarrollo de las artes y la cultura en la Isla. El sistema educativo en la Isla recibe cuantiosas sumas de dinero en aportaciones federales.

En el caso específico de la Escuela de Artes Plásticas, tras unas dos semanas de los anuncios de los recortes del gobierno, se produjo una asignación de dineros por el gobierno de la Isla, a consecuencia de la distribución de fondos para la educación como parte del programa federal de estímulo a la economía.

Evidentemente no estamos frente a un operativo para “acallar” a nadie, como sugiere uno de los profesores de la Escuela. No creo que el Consejo de Seguridad o el Presidente Barack Obama hayan dedicado un sólo segundo a evaluar el peligro que representaba la EAP, mucho menos sus profesores, para la seguridad nacional de los EU. Me imagino que no está planteado el que los estudiantes y profesores rechacen esos fondos, con los que se cubre, al menos, un año académico de salarios, entre otros renglones, por su origen "imperialista".

Las claques de la cultura y la cultura de las claques

Hablemos de lo que hemos querido llamar en Puerto Rico la cultureta. Con ello nos referimos a una claque de la rancia oligarquía criolla. Entre otras cosas se distingue por la organización de actividades sociales con motivos artísticos a las que nombran con términos que sugieren la celebración de un gran evento, en ocasiones de relieve internacional.

Algunos artistas de renombre en la Isla—entre ellos un famosísimo “Maestro”, homenajeado recientemente por una de las dictaduras de la región— sirven de atracción de feria en estos happenings. Cada corte tiene sus bufones predilectos.

Se trata de una amalgama de corruptos de calañas diversas, que se nutre de los esfuerzos de los artistas y se presenta ante la sociedad isleña y en el exterior, como defensores, mecenas y promotores del “arte y la cultura puertorriqueña”.

Desafortunadamente algunos destacados “maestros” son parte de todo ese esquema de corrupción y engaño al país. Nunca falta un insider en los esquemas de corrupción.

En su visión del arte imponen al país criterios sencillos. Todo lo que sea producido por sus protegidos, a quienes amarran con contratos de representación, es buen arte. Luego vienen las premiaciones a sus protegidos en los museos de cuyas juntas de directores forman parte estos dedicados y desinteresados amantes de la cultura. (N. del E.: Por favor, controle las náuseas.)



















Pero la situación es peor. Las estructuras institucionales son utilizadas como mecanismos para sostener privilegios sociales de sus síndicos y directores, así como para el desarrollo de operativos de lavado de dinero, al menos para fines contributivos.

Pero espere, siga leyendo, que es peor, mucho peor.

El poder de la claque: la cultureta no perdona

El Box Score, ha sido consistente en la denuncia de los conflictos de intereses y éticos en el seno de las entidades e instituciones involucradas en el quehacer artísitico. En otras palabras, ha llamado la atención a los actos de corrupción de la cultureta. La existencia de esos conflictos es real, aunque se niegue, como se niega en Puerto Rico la existencia del racismo, para proyectar una imagen de pureza de lo "nacional".

No ha estado solo el
Box Score en esa denuncia, ni ha sido el primero. Pero ha sido uno de los más atacados en tiempos recientes. Tanto a su autor, como a otras personas a quienes no me ha sido autorizado mencionar, la denuncia y firmeza frente a esos conflictos les ha representado el tener que salir del país y la dificultad, y hasta imposibilidad de obtener medios de subsistencia. Las amenazas contra la vida propia y contra sus familias ha sido parte de la respuesta violenta de los dones de la cultureta. El ostracismo, la famosa bola negra, es el otro mecanismo de censura.

Paradójicamente, una de estas personas que ha sido aislada por los dones de la cultura tiene un largo expediente de sacrificados esfuerzos y entrega a promover la obra de artistas que, sin embargo, protegen a la clac de la cultura.

Todo esto no es nuevo. En los años ’80, el crítico Ernesto Ruiz de la Mata fue lanzado por unas escaleras por no prestarse a las maquinaciones de la cultureta. Quienes controlan el mundo artístico boricua no perdonan que se les confronte.

La Imaginación al Poder… y con esto concluyo

Es patético el que se hable de la cultura puertorriqueña, de sus luchas, o de la promoción del Arte en Puerto Rico, cuando la realidad es que estamos ante un entramado de corrupción, liderado casi literalmente por facinerosos. Negar la existencia del problema, porque al reconocerlo se mancilla la imagen de la “cultura nacional”, es una complicidad homicida.

Necesario es señalar que Puerto Rico se ha convertido en los últimos años en un lugar en el que la subsistencia, el empleo, o la disponibilidad de espacios en la discusión pública, está supeditada a la pertinencia o aprobación de algún clan familiar poderoso, o a la vinculación a la alta dirigencia de alguno de los partidos políticos.


















El fenómeno no se limita a la escena del Arte y la actividad cultural. Se trata de una enfermedad que abarca todos los ámbitos, y ante la cuál se ha impuesto la ley del silencio, así como las amenazas del ostracismo y el desempleo.

Es por ello lastimosa la falta de honestidad intelectual y la ausencia de una denuncia frontal y amplia de una problemática que afecta, antes que a nadie, a los propios artistas.

Se requiere Imaginación para comprender las alternativas que la nueva realidad global coloca frente a nosotros. Como le dije a alguien hace poco como parte de esta discusión, no parto de conceptos predeterminados sobre la Imaginación. No soy estalinista. Sin embargo, se que existe, y que quienes la han utilizado han provocado cambios y nuevos paradigmas, en muchos casos para beneficio de la Humanidad. Es hora de hacer uso de ella en un Puerto Rico que parecería querer hundirse para siempre en el ningunismo que alguna vez un personaje, letrado e infeliz, le vendió con banderas, con plátanos y con jibaritos.

Finalmente una sola pregunta puede ayudarnos a todos en el inicio de estos nuevos caminos. Tú, con quien estás, ¿con la corrupción del mundillo de la cultureta o con el Arte, el buen Arte venga de donde venga? Pregunta que debería poder ser contestada sin miedos al cambio, y sobre todo, a las nuevas formas de ver el mundo y sus desarrollos en estos tiempos globales.

2 comentarios :

Abdiel dijo...

Bueno Eric, tiene usted razón en algunas cosas. Pero tiene los mismo proble mas que Pedro Velez, (1) no ofrece soluciones concretas al problema, (2) se ajudicata un dominio de la verdad risible, (3) trivializa y personaliza las situaciones. Nos hacen falta disidentes, pero disidentes serios y comprometidos. No más caricaturistas que colaboran poco.
Con todo el respeto. Abdiel Segarra

Eric Alvarez dijo...

En un principio iba a contestar los comentarios que "con todo el respeto" ha colocado Abdiel Segarra. Sin embargo, me parece suficiente que cada cuál relea mi artículo y compruebe si se sostienen sus "respetuosos" ataques. (¿Problemas del dominio de la lengua? Tal vez, quien sabe.)

Eric Alvarez
Quantum de la Cuneta