miércoles, 30 de diciembre de 2015

La crisis final del ELA: los artículos (2014-2015)

Foto: Mural del Artista Abey Charrón

Ante la imprescindible reflexión sobre la que, por fin, ya es reconocida una crisis determinate y final del ELA, según anticipé desde este blog en enero de 2014, comparto una selección de los que entiendo son los artículos más importantes sobre este tema, publicados entre enero de 2014 y durante este año 2015.

De paso, saludo respetuosamente a todas aquellas personas que han dedicado estos dos últimos años a las tareas de de análisis de la realidad política y económica de Puerto Rico tanto en la prensa escrita, radial, como en los espacios en las llamadas “redes sociales”.

Como sabemos, el 2016 se perfila como un año en el que habrá que enfrentar como nunca la demagogia colonialista, el oportunismo del espectáculo electoral, y saldrán a la luz agrias verdades sobre el grado de putrefacción en determinados partidos políticos, la burocracia gubernamental y sus apparatchiks. Por esa razón, queda mucho por conversar, analizar... Y denunciar.

Les invito a considerar los siguientes posts, tratando con ello de proveer referencias inmediatas para contribuir a reflexionar sobre cómo hemos llegado en esta isla a esta crisis irreversible de su modelo de gobierno y sus instituciones civiles.

Puerto Rico: La crisis final del ELA




Expandir el gobierno… ¿Para qué? (fragmento de libro en revisión) 

Puerto Rico: Reflexiones sobre una crisis final (fragmento de libro en revisión) 

Finalmente, y a pesar de los tiempos sombríos que se anticipan, y precisamente por ello mismo, vayan a todos mis mejores deseos en el nuevo año 2016.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Expandir el gobierno… ¿Para qué? (fragmento de libro en revisión)

Foto suministrada - NotiCel
(He decidido publicar este fragmento quizá porque, después de todo, la escena que consigna la imagen en esta foto hace recordar aquella de El Padrino cuando Michael va caminando con sus sicarios, porque el señor dentista que se desliga hoy, fue todo mano sobre el hombro, todo apoyo a un gobernador que ya para entonces había advertido con tono de ranchera mexicana que le valía, y efectivamente le valió y nos costó a todos en esta isla, porque esos todos y esas todas que se distancian de este gobernador fracasado, desde un principio temprano sabían de todo un poco y hasta mucho sabían.)

Los actos en los que incurren altos funcionarios de gobierno para enriquecerse o aquellos que pretenden generar un sistema de patronazgo, hacen que algunos (y algunas) denuncien tardíamente lo que conocían — o debían conocer— desde el temprano principio. En uno u otro caso, se encuentra un gobierno elefantístico, que se expande sin parar, o al menos eso hacía en el caso de Puerto Rico.

Estas ejecutorias obligan a cuestionar la razón de ser de la expansión del gobierno y concluir que ésta es estrictamente política, e incluso más compleja que la corrupción recurrente. 

La expansión es garantía de base de clientes, de apadrinados por el partido hegemónico. Esto es, se trata de la inversión en garantías de continuidad exponencial de la criatura de poder hegemónico intracolonial que configuran el PPD-ELA, en respuesta a la consolidación de las clientelas que, además, con los ciclos de esta rutina de administración pública, se tornan en corporativas, cuasi-autónomas, con sus demandas propias, capaces de exigirlas a cambio de su respaldo como electores.

En ese sentido, el gobierno no es expandido con miras a facilitar la inversión de capital o para actuar como ente regulador entre las empresas. Su misión es más desdichada: es el clientelismo.

Si alguna vez las autoridades involucradas en la lucha contra la corrupción se plantean el concepto de partidocracia, aquí está la raíz del problema. Nuevamente: el clientelismo.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Un gobernador fracasado en la crisis final del ELA

Cortesía de El Vocero. Foto tomada por Sebastián Márquez el 1 de mayo de 2013.
Todos los derechos reservados.
 

El título largo de esta nota debería ser "Las actuaciones de un gobernador fracasado y su rol en la crisis final del ELA”. No pretenderé tanto. Solo deseo ofrecerle a los lectores la posibilidad de considerar algunos de los artículos que escribí relacionados con el futuro exgobernador, señor  Alejandro García Padilla, y que me parecen de mayor relevancia. Así lo hago utilizando de introducción unos párrafos de uno de estos artículos:
En una isla incestuosa como lo es Puerto Rico, donde todos se conocen, y “cada cuál” está relacionado con “cada quién”, los poderes económicos y políticos se entrecruzan en la sociedad, configurando una sórdida madeja de vínculos familiares, amiguismos, partidismos, influencias, favoritismos, indiferencias, hipocresías, cinismos y engaños.  
Digo esto, porque las actuaciones del Gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, en sus primeros cinco meses en el cargo, evidencian que esas sinuosas conexiones de familiares, amigos, y camaradas de partido, se han concretado en una camarilla que formula una política pública a base de falsedades de todo tipo, y de promover un discurso y una práctica populista, neonacionalista, y autoritaria. (García Padilla: demagogia, bullying y lumpen-autoritarismo )
Los artículos de referencia son los siguientes:

Puerto Rico: La crisis final del ELA

lunes, 12 de octubre de 2015

Puerto Rico: Reflexiones sobre una crisis final (fragmento del libro La crisis final del ELA)



Cuán determinante es una “crisis general y determinante”, como aquella de la que hablé particularmente desde enero de 2014[i], ha de depender mucho, ciertamente, de sus desarrollos. Cuán definitiva y determinante, ya sea del estado presente de las cosas, o de las rutas que se han de tomar para conjurar el desaliento de la sociedad ante el colapso de su modelo político, y los propios males que éste le ocasionó a las instituciones y la convivencia democrática, solo podrá medirse en su movimiento futuro.

En todo caso, una tentación de inspiración analítica podría proponer utilizar mecanismos fractales para poder alcanzar, paradójicamente, un acabado análisis del conjunto: crisis — continuidad o final— consecuencias o soluciones.

Pensar a Puerto Rico al año 2015 es identificar su estado de crisis, el fracaso de su modelo político —conocido, ya se sabe, por Estado Libre Asociado—, y una madeja de agudos problemas económicos y sociales.  Puerto Rico se plantea como un ejercicio de análisis político de gran dificultad, transcurridos los primeros quince años del siglo 21. Gran parte de la dificultad consiste en la velocidad —como indiqué también en enero de 2014— con la cual se están suscitando los eventos, tanto políticos como en otros ámbitos que, aunque no lo parezca, tienen un impacto fundamental en toda la sociedad y el estado de las relaciones político-jurídicas con los Estados Unidos.

Eventos como las amplias intervenciones federales contra el narcotráfico, los esquemas de fraude y, particularmente, la corrupción gubernamental; iniciativas como la activación de comités del Congreso para la discusión del caso de Puerto Rico;  la organización de grupos de acreedores que desarrollan una intensa actividad de denuncia pública y que con toda probabilidad se verán obligados a recurrir a los tribunales en reclamo del pago que les fuera prometido por sus inversiones; los aparentes reajustes en los discursos de sectores criollos del poder económico, antes buscando distanciar  a Puerto Rico de los Estados Unidos, en el presente, destacando esa relación y su institucionalidad, como una cualidad de importancia vital como mecanismo de atracción de capital, y; la continua difusión de la situación de la isla en diversos medios informativos internacionales, todos los cuales, de una u otra manera, irán produciendo resultados que no es posible ni responsable anticipar con especificidad, puesto que solo el futuro es capaz de narrar el futuro.

En el medio de esta vorágine del fracaso colonial, personeros de la intelligentsia, que han cumplido un rol fundamental como analistas neonacionalistas del empantanamiento de la economía isleña, y que apostaban su mano a las opciones de algún tipo de estadolibrismo reformulado, apuestan ahora calladamente a que las medidas que puedan ser tomadas para el control y sindicación del gobierno de Puerto Rico, tengan el efecto de posponer indefinidamente la solución del estatus y, que de paso, se produzca un reagrupamiento ya sea colonialista, ya esté dirigido a una muy devaluada propuesta de libre asociación, incapaces de superar los beneficios del Estado-federado para la ciudadanía y para la sociedad.

Cuando señalé en el 2014 que esta crisis del ELA es “final”, que tiene un carácter “general y determinante”, partí de su manifestación en tres ámbitos fundamentales.

                                                                                                                                                                                                                                                            
Una crisis política originada, en última instancia, en la negativa de reconocer a ciudadanos americanos étnica y culturalmente puertorriqueños, y residentes en su tierra de nacimiento, su derecho a participar en la elección del presidente y de seleccionar su representación proporcional en el Congreso, todo lo cual afecta la consideración de los intereses y necesidades de 3.5 millones de ciudadanos y limita su acceso a los beneficios, privilegios y responsabilidades de su ciudadanía.

Una crisis económica, que requiere resolver el problema del dilema del estatus colonial por vía del Estado-federado, única alternativa que ofrece estabilidad y certidumbre, y la posibilidad de sustituir el modelo de patronazgo y clientelismo en uno productivo y de atracción de capital.

Una crisis de civilidad que abarca los estilos y maneras de ejercer el poder político, el alcance demagógico del discurso político, hasta las relaciones individuales y sociales, cuyas diferentes formas de agravio al Otro  se caracterizan por la violencia en todos sus planos.

Puerto Rico esta sumido, sin duda, en una crisis cuya solución, por diversas consideraciones políticas, requiere disponer del problema del estatus colonial que constituye el ELA. Cerrar el capítulo del Estado Libre Asociado es un paso necesario para que Puerto Rico supere sus graves problemas del presente, y se reconstruya dejando un legado de democracia, progreso y civilidad para las generaciones futuras.

Sin duda, ya es hora de comenzar.

viernes, 13 de febrero de 2015

Puerto Rico: la continua degradación del “ELA"

Foto Noticentro
Los últimos informes de prensa sobre la nueva degradación del Estado Libre Asociado me urgen a manifestarme a través de este artículo y a referirme nuevamente, por razones que se desprenden de los comentarios que haré a continuación, al ensayo Puerto Rico: La crisis final del “ELA".

El anuncio de Standard & Poors —vea Sin Comillas: “S & P degrada la deuda tres niveles” y El Vocero: “S & P advierte sobre el desequilibrio político”— conforme al cual la entidad degradó la ya degradada deuda del Estado Libre Asociado (ELA) tres niveles, de “BB” a “B”, cinco niveles por debajo de grado de inversión, debe ser motivo de seria preocupación para toda la ciudadanía y, particularmente, para la clase política. Sobre todo, debería serlo para quienes administran actualmente el gobierno territorial no soberano de la isla, y tienen la responsabilidad última por la presente situación de Puerto Rico, por razones muy concretas que paso a resaltar.

Fue este particular sector de la clase política isleña, encabezado por el gobernador de turno, Alejandro García Padilla, en cónclave con sus familiares, amigos, y mediocres burócratas llegados a última hora de largas reuniones alcoholizadas —todos ellos con la ayuda especial de elementos del mundo de las finanzas—, el que promovió la bravuconearía tarambana del “me vale” ante la crisis fiscal de Puerto Rico.

Este sector adoptó una actitud de temerario desdén frente a los organismos de calificación del crédito y, muy particularmente, frente a los compradores institucionales de los bonos de los que dependía el financiamiento del gobierno. Recientemente, un portavoz de La Fortaleza divulgó unas declaraciones que proyectan el mismo ánimo desafiante inspirado, tal vez, en imitar el fracaso argentino o griego.

Fue ese sector el que no supo manejar los sistemas de retiro de los empleados del ELA y los maestros. Y es ese sector el que pretende, de nuevo a última hora, adoptar medidas de reducción en los gastos gubernamentales y de recaudación de impuestos, todas impensadas, y carentes de un plan que ataque los diferentes componentes de esta crisis.

Foto: Sebastián Márquez, El Vocero
No hay que ser “un economista de Harvard” para saber que tras esta degradación vendrán otras, y que aun si no se produjeran, ya el cuadro se ha complicado al punto de que una declaración de insolvencia no de las corporaciones públicas, sino del gobierno en su totalidad, parece trágicamente inminente.

Los mercados financieros seguirán cerrándosele al ELA, mientras cada vez es más evidente que tenemos que producir una nueva revolución democrática. Los esfuerzos del gobierno, o de cualquier gobierno futuro, no podrán enfilarse con firmeza a la atracción de capital mientras este “reguerete”, mientras este absurdo régimen no se ponga en orden, no se fijen nuevas prioridades, se asuman las responsabilidades ciudadanas de rigor, se ajusten las cuentas necesarias con la clase política, y se restaure la civilidad democrática, tan castigada especialmente por la administración de García Padilla.

Estas son solo varias de muchas razones de peso por las cuales urge encaminar a Puerto Rico a su integración plena y democrática con los Estados Unidos. En otras palabras, a optar definitivamente por la Igualdad o, concretamente, por la Estadidad, y formalizar su relación con la Federación, como solución al desgastado —y hoy fallido— Estado Libre Asociado.

Siento diferir sobre este extremo con académicos serios a quienes respeto grandemente. Como saben, de la diversidad y la diferencia se nutre la democracia. Lo cierto es que esta vez no basta con medidas parciales de carácter económico.

Así como en el 1952 fue necesario establecer una estructura básica de gobierno sobre asuntos locales para impulsar la industrialización de la isla, ahora, en el 2015, ante el descalabro total de esa misma estructura —cuya crisis, como discuto en el ensayo de referencia, trasciende lo económico— es desesperadamente necesaria la adopción de nuevos parámetros e instrumentos en las relaciones político-jurídicas con los Estados Unidos y, de paso, con el mundo, que nos permitan atraer capital extranjero, activar el sector productivo, e iniciar la reconstrucción de la sociedad puertorriqueña.

Esos nuevos parámetros, ese modelo de gobierno y de participación democrática efectiva de los puertorriqueños en las instancias donde se toman las decisiones que en realidad más les afectan, es la unión formal y definitiva con los Estados Unidos. Es la Federación, o Estadidad. Es hora, en definitiva, de asumir responsabilidad por nuestro futuro.

El ensayo Puerto Rico: La crisis final del “ELA" contiene los análisis que desde el 16 de enero de 2014 propuse sobre esta encrucijada final, y por sí misma definitoria, del sistema territorial, mejor conocido como Estado Libre Asociado. Estos análisis, y las conclusiones de ellos derivadas, no han perdido ni su vigencia, ni su pertinencia. Cordialmente les invito a su lectura.

Oprima aquí para acceder el ensayo Puerto Rico: La crisis final del “ELA.

Editado por razones de redacción y estilo el 13 de febrero de 2015 a las 10:04 pm.
Editado para cambios menores el 22 de abril de 2015 a las 8:07 pm.