martes, 3 de enero de 2012

BALAS

Durante la despedida del año 2011 Karla Michelle Negrón Vélez, una joven de 15 años, fue víctima de una bala perdida, una de muchas disparadas esa madrugada, sobre todo en los barrios marginales de Puerto Rico, asediados por bandas de pistoleros y narcotraficantes de poca monta, al servicio de los grandes “bichotes” que controlan esa actividad en la Isla. La bala de la que Karla fue víctima se alojó en su cabeza. Al momento de escribir estas líneas, Karla se debate entre la vida y la muerte, mientras su padre y su madre, Carlos Manuel Negrón y Evelyn Vélez, oran y aguardan. Por otro lado, los responsables de efectuar estos disparos sin consideración alguna a la vida humana no han sido identificados.

Acción se pide a gritos —no sin razón— por amplios sectores de la sociedad para enfrentar la violencia y la criminalidad en la Isla. Sin embargo, la Isla padece de una balcanización, como producto en principio —pero no únicamente— de la política partidista, que lleva a que los intereses tribales prevalezcan sobre la discusión abierta y franca del problema, y sus posibles soluciones. Colocar zancadillas al opositor se convierte en la prioridad absoluta de cada una de las tribus. Mientras tanto, quienes dispararon la bala que hirió a Karla Michelle, sean éstos mayores o menores de edad armados hasta los dientes, campean libremente por las calles de la extendida red urbana de la Isla.

El problema de la cultura de la violencia en Puerto Rico se ha venido cocinando a través de los años. Como he planteado en otras ocasiones (1), la cultura de la violencia —y la falta de civilidad— que vivimos hoy es producto de su glorificación durante los años ’70 y ’80, particularmente por las formaciones políticas de izquierda y nacionalistas. Desde esas perspectivas, por un lado, se sostenía que había que entender que 'estos sectores de las "masas" manifestaban su frustración y su violencia contra la sociedad en general, por no saber a dónde dirigirla, debido a que no existían "los instrumentos de lucha" para encauzar esa violencia contra sus "enemigos" de clase y el imperialismo'. Por el otro, se glorificaban la aspiración a la pobreza, la ilegalidad, y la marginalidad como manifestaciones del rechazo al “sistema”.

A ello se une el hecho de que lo “lumpen”, y las actividades vinculadas a estos grupos en los residenciales públicos de la Isla, fueron romantizados y utilizados como parte del discurso populista de todos los sectores políticos, al ritmo del reggaeton, de los años ’90 en adelante.

El reto de la sociedad puertorriqueña radica en vencer los fanatismos tribales; en promover la integración del poder económico y la aceptación de su responsabilidad social; la redefinición de las prioridades gubernamentales; y la evaluación de las labores de las llamadas organizaciones no gubernamentales.

Sólo un esfuerzo militante de todos los sectores vivos de la sociedad puertorriqueña, sin temor a los resultados del ejercicio del criterio objetivo, y en el que la glorificación de la violencia, la pedofilia, y la marginalidad armada sean claramente rechazados, ayudará a encaminar la lucha contra la violencia de "la calle".

Por otro lado, es evidente que todavía quedan cuentas por ajustar en los planos oligárquicos isleños, de los cuales se dice en "la calle” que algunos de sus integrantes son objeto de investigaciones por las autoridades del gobierno de los Estados Unidos. Este factor no debe ser subestimado. De ser ciertos los rumores que se han escuchado en ciertos “corillos”, los resultados de estas investigaciones podrían ser profundamente impactantes para toda la sociedad puertorriqueña.

Antes de concluir es necesario señalar que el famoso vídeo que circuló en las redes de Internet y que recoge los disparos de rifles de asalto y pistolas automáticas, aparentemente desde el residencial Covadonga en el municipio de Trujillo Alto, hacia el sur de San Juan, no logra ser rebatido por los reclamos de los líderes de esa comunidad. Estos últimos han alegado que, aunque aceptan que se realizaron disparos, se encontraban filmando una película (¿el 31 de diciembre de 2011?) y que las armas eran de balas de salva.

Para demostrar esto último nos presentan a una testigo de unos 18 años quien nos indica con lujo de detalles en qué se diferencia una pistola automática de una pistola de salva, y nos señala por donde salen las balas en una y otra. Sin dudas es impresionante su nivel de conocimiento de estos temas. Ello nos hace preguntarnos de dónde emana, dónde fue adquirido, este especializado conocimiento. Pobre defensa la presentada por los líderes comunitarios de Covadonga.

Finalmente, roguemos por la vida de Karla Michelle, hija de Carlos y Evelyn, e hija adoptiva de aquellos ciudadanos puertorriqueños para los cuales el cinismo y la indiferencia no se han convertido en su visión de mundo y la manera de relacionarse con el prójimo, con los otros.

(1) ¡Gloria al Lumpen!: Puerto Rico demuestra su Civilidad;

Puerto Rico: Violencia y Civilidad


2 comentarios :

Jaime Benson dijo...

Buen análisis Eric. Hasta ahora nadie habiía hecho esa conección entre la violencia homicida y el discurso transnochado nacionalista izquierdoso de esta como una de resistencia revolucionaria anti-imperialista. Como eso vende y esta de moda el ser "revolucionario y pistolero", se exhibe con orgullo por You Tube. Suerte que también existen jovenes sensibles e inteligentes como los que hicieron el video de denuncia. No todo esta perdido, hay esperenza.

¡Feliz año nuevo!

Jaime Benson

Eric Alvarez dijo...

Gracias por tus comentarios, Jaime. Ya sabes, coincidimos. Felicidades y mis mejores deseos en el nuevo año!!!!!