lunes, 25 de octubre de 2010

Cuba: el difícil camino del fracaso socialista, a un mundo volátil, vertiginoso y sin fronteras



La prevista apertura de los mercados en Cuba, de ocurrrir en realidad, sería un paso de avance al posibilitar nuevos niveles de ingresos económicos para la fuerza laboral cubana, y la disponibilidad de bienes y servicios de los que ha carecido la isla en los últimos cincuenta años.
Lesionaría, y militaría en contra de este paso hacia adelante, la negación de las libertades democráticas, bajo un modelo chino o vietnamita, en el que el Partido Comunista mantenga sus privilegios y el control de todas las instancias de gobierno, de la toma de decisiones y de las organizaciones representativas de sectores de la sociedad y de los propios trabajadores. Es decir un capitalismo bajo un régimen autoritario o dictatorial.

Se trata de un escenario posible ya que al presente no se visualiza que los burócratas del Partido estén dispuestos a permitir la organización y participación de otros partidos políticos, la celebración de elecciones libres, y mucho menos, ceder el control del gobierno, desprenderse de sus actuales privilegios, y de la sensación de autoridad y poder que les produce ser un "cuadro dirigente comunista" y "funcionario del gobierno de la República".

Si ha de producirse en Cuba una Revolución de Terciopelo, como en el caso de Checoslovaquia, o la continuación del régimen del partido único, como en China, responderá al grado de sensatez de los actores tanto dentro del Partido Comunista, como en la oposición democrática.

Sea uno u otro el escenario, lo cierto es que nadie debe llamarse a engaños. En ambos el proceso de transición del socialismo, basado en una economía controlada totalmente por el Estado, a un modelo de economía capitalista, no será necesariamente un proceso sin dificultades ni nuevos conflictos políticos e ideológicos.

Los procesos de ajustes a nuevas disciplinas de trabajo, a confiar en la capacidad empresarial de los ciudadanos en su carácter individual, a la presencia de empresas y actividades de negocios norteamericanas y de otros países, el reto que ello le planteará a elementos xenófobos y nacionalistas de la sociedad, particularmente a aquellos vinculados al régimen presente, augura un viaje accidentado, de ascensos y descensos abruptos, como los de una de esas vertiginosas montañas rusas.

Será ese el costo del encuentro de Cuba con la celeridad de los avances tecno-científicos, con la vitalidad y agresividad de las fuerzas económicas, así como con las contradicciones de un mundo de desarrollo desigual, y en el que las fronteras nacionalistas van desapareciendo, a pesar de aquellos que tratan de impedirlo, anclados en un populismo xenófobo.

La democratización de las estructuras políticas, y de la sociedad en general, en el caso de que el Partido Comunista no logre imponer los modelos asiáticos, permitirá que salgan a la luz, inevitablemente, aquellos lados mórbidos, el lado de los lamparones colectivos e individuales, que la dictadura ha mantenido bajo la alfombra, mediante la represión y la propaganda.

Sin embargo, bien vale la pena enfrentar la realidad tal cual es, si ese es el precio por respirar el oxígeno liberal de los derechos democráticos. En todo caso, es el ejercicio de estos derechos —y no las “orientaciones”emanadas de un caudillo iluminado— lo que le permitirá al cuerpo vivo de la sociedad cubana hayar sus propias soluciones a los problemas que han permanecido ocultos por la dictadura, y a los nuevos que sin dudas habrán de surgir en el futuro. (Vea: Comentario y Enlace a Mario Vargas Llosa: La derrota de Chávez, publicado en EL PAIS.com )

En todo caso, la agenda democrática en Cuba, de no producirse junto a los cambios del modelo económico, seguirá siendo una tarea, no sólo de los propios cubanos, sino de todas las fuerzas liberales y democráticas globales. Fuerzas que, como afirmó Karl Marx sobre "el proletariado", no tienen patria: sólo un planeta, una Humanidad, y un conjunto de derechos esenciales por los cuales luchar.

domingo, 24 de octubre de 2010

Cuba: Sobre "capitalismo de Estado" y "neoliberales de verde olivo"



(Este artículo está en proceso de revisión en atención a las diversas visitas que ha recibido recientemente, por razones evidentemente justificadas. La revisión está dirigida a exponer de manera más clara los señalamientos tanto sobre el llamado neoliberalismo, considerando unas expresiones de la admirada amiga Yoanni Sánchez en octubre de 2010 sobre el proceso cubano, con las que, después de todo, no tengo diferencias mayores,  como sobre el concepto del "capitalismo de estado". Consideré retirar el post, pero respeto las referencias que puedan hacerse a este en otras publicaciones digitales, ora con un ánimo de coincidencia, ora con la fuerza de la crítica, lo cual me inhibe de optar por esa alternativa. Como dije, estoy revisando el contenido del artículo. Sin embargo, deseo traer a colación la siguiente cita del filósofo y economista liberal, Ludwig Heinrich Edler von Mises,  sobre el tema del "capitalismo de estado", y que explica —me parece que atinadamente—por qué los liberales son renuentes a utilizar el término de marras para describir  la propiedad pública de los medios de produción. "The socialist movement takes great pains to circulate frequently new labels for its ideally constructed state. Each worn-out label is replaced by another which raises hopes of an ultimate solution of the insoluble basic problem of Socialism—until it becomes obvious that nothing has been changed but the name. The most recent slogan is 'State Capitalism.' It is not commonly realized that this covers nothing more than what used to be called Planned Economy and State Socialism, and that State Capitalism, Planned Economy, and State Socialism diverge only in non-essentials from the 'classic' ideal of egalitarian Socialism.") 

Algunas personas, incluso desde el interior de Cuba, han señalado que las recientes medidas anunciadas por el gobierno —el despido de 1,000,000 de trabajadores del Estado o de sus empresas, y la reducción de los servicios "gratuitos" a la población, por ejemplo— son reflejo de que su régimen no es socialista, sino un "capitalismo de Estado", dirigido por "neoliberales vestidos de verde olivo". Sobre estos señalamientos deseo hacer unos comentarios, algunos de los cuales surgen de lo que expuse en 500 mil despidos: Fidel y el fracaso del "modelo" cubano.

Las medidas anunciadas por el régimen cubano se producen en el contexto de un modelo socialista en crisis. Se trata de medidas inevitables ante el colapso de un modelo basado en el control de la economía por el Estado, y en el mantenimiento de un aparato gubernamental pesado y gigantesco. Nada de ello convierte o define el sistema económico cubano como un "capitalismo de estado", y menos aún, obviamente, en un sistema capitalista. Por otro lado, el planteamiento de que las medidas tomadas corresponden a las de "neoliberales vestidos de verde olivo", añaden confusión a lo que debe ser un análisis cuidadoso de la presente situación política en Cuba.

sábado, 9 de octubre de 2010

John Lennon (9 October 1940 – 8 December 1980): Homenaje en el aniversario de su natalicio

Un día como hoy, John Winston Ono Lennon, habría cumplido 70 años. Por otro lado, el próximo 8 de diciembre se cumplen 30 años de su asesinato.

No es necesario vagar los lugares ya visitados por los medios sobre la figura de John Lennon. Los medios de información, incluyendo el Internet, contienen un océano de escritos e información sobre Lennon. Tanto sobre el período durante el cual, junto a Paul McCartney, fue una de las dos columnas sobre las que se fundó el éxito de la agrupación The Beatles, y con la cual revolucionaron no sólo el rock 'n' roll, sino la escena musical en general, como sobre el período tras la ruptura de la agrupación en 1970.

Como se sabe, es en ese otro período en el que Lennon construyó éxitos como Imagine, Give Peace a Chance, y Working Class Hero, se vió involucrado en un intenso activismo contra la guerrra de Vietnam, y ya a finales de los 70’, atrapado en sus propias contradicciones e inseguridades, lo que no desmerece, en nada, su figura como músico, compositor y activista por la Paz. En todo caso, Lennon ejemplifica el espíritu, la pasión y las contradicciones eventuales —y naturales, dicho sea de paso— de las generaciones de los años ’60 y '70.

He enlazado en este post con tres vídeos. Dos de ellos son interpretaciones de John Lennon, el último de ellos contiene parte de una entrevista a Paul McCartney y un extracto de un concierto en el que éste interpreta un medley de las canciones de Lennon.

He enlazado, además, con una entrevista a Lennon y Yoko Ono, realizada para la revista Playboy por David Sheff, en septiembre de 1980, y publicada póstumamente en enero de 1981. (John-Lennon.com - 1980 Playboy Interview With John Lennon And Yoko Ono by David Sheff)

La extensa y excelente entrevista ofrece un mar de datos sobre la vida de Lennon, su relación con The Beatles y McCartney, sus posiciones, incluyendo temas políticos, sus inseguridades, y sus propias contradicciones. Los fragmentos que cito a continuación constituyen una pequeña muestra del material contenido en la entrevista, así como de las preocupaciones y paradojas de Lennon a la altura de 1980, pocos meses antes de su asesinato.

PLAYBOY: Was it Yoko's inspiration?
LENNON: She inspired all this creation in me. It wasn't that she inspired the songs; she inspired me. The statement in "Revolution" was mine. The lyrics stand today. It's still my feeling about politics. I want to see the plan. That is what I used to say to Abbie Hoffman and Jerry Rubin. Count me out if it is for violence. Don't expect me to be on the barricades unless it is with flowers.

PLAYBOY: What do you think of Hoffman's turning himself in?
LENNON: Well he got what he wanted. Which is to be sort of an underground hero for anybody who still worships any manifestation of the underground. I don't feel that much about it anymore. Nixon, Hoffman, it's the same. They are all from the same period. It was kind of surprising to see Abbie on TV, but it was also surprising to see Nixon on TV. Maybe people get the feeling when they see me or us. I feel, What are they doing there? Is this an old newsreel?

Y más adelante en la entrevista:

“PLAYBOY: The question is, How does that jibe with your political philosophies? You're supposed to be socialists, aren't you?
LENNON: In England, there are only two things to be, basically: You are either for the labor movement or for the capitalist movement. Either you become a right-wing Archie Bunker if you are in the class I am in, or you become an instinctive socialist, which I was. That meant I think people should get their false teeth and their health looked after, all the rest of it. But apart from that, I worked for money and I wanted to be rich. So what the hell -- if that's a paradox, then I'm a socialist. But I am not anything. What I used to be is guilty about money. That's why I lost it, either by giving it away or by allowing myself to be screwed by so-called managers."

Y en otra sección:

“PLAYBOY: Why does anyone need $150,000,000? Couldn't you be perfectly content with $100,000,000? Or $1,000,000?
LENNON: What would you suggest I do? Give everything away and walk the streets? The Buddhist says, "Get rid of the possessions of the mind." Walking away from all the money would not accomplish that. It's like the Beatles. I couldn't walk away from the Beatles. That's one possession that's still tagging along, right? If I walk away from one house or 400 houses, I'm not gonna escape it.”

Para finalizar, no puedo dejar de citar las expresiones con las que Lennon concluye una respuesta, tras lamentar no haber sido mencionado por George Harrison en su autobiografía. Sus palabras podrían parecer el texto de una de esas novelas sin conclusión definitiva, o las escenas de un filme que dejan las puertas abiertas a una continuación:

"But don't get me wrong. I still love those guys. The Beatles are over, but John, Paul, George and Ringo go on."

No les tomo más tiempo. Ahí les dejo este homenaje sencillo en el aniversario hoy, 9 de octubre, del natalicio de John Lennon, y en anticipo a la conmemoración de su fallecimiento a destiempo en diciembre de 1980.










miércoles, 6 de octubre de 2010

La punta del iceberg (Comentario y enlace a "FBI charges 133 in its biggest crackdown ever on corrupt cops" - CNN.com)

FBI charges 133 in its biggest crackdown ever on corrupt cops - CNN.com

El arresto por el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) de 133 funcionarios del gobierno de Puerto Rico por su participación en actividades de narcotráfico, refleja el grado de corrupción que aqueja la administración gubernamental colonial y la incapacidad de las autoridades locales para enfrentar por sí mismas la compleja red criminal que se oculta tras las instituciones oficiales de la isla.

Como ya es sabido, el elefantístico aparato gubernamental de Puerto Rico no sólo carga con un exceso de nómina, cuya función es el patronazgo político, es decir, empleos a cambio de votos, sino que desangra los recursos del Estado que podrían estar destinados al desarrollo de proyectos que facilitaran la inversión de capital en la isla, y el ofrecimiento de servicios a la ciudadanía de manera eficiente.

El aparato gubernamental —no debería ser necesario repetirlo— sirve de caldo de cultivo para la corrupción, y la penetración del narcotráfico, al estar plagado de personas asignadas a funciones inútiles, de las cuales se podría prescindir para mejorar la oferta salarial a los recursos que realmente se necesitan para funciones esenciales, y contar con recursos adicionales para el desarrollo de obras concretas, productivas para la economía de la isla.

La impactante noticia de esta intervención federal confirma a la ciudadanía sus sospechas sobre el grado de participación de funcionarios del gobierno en actividades de narcotráfico, y a su vez plantea la posibilidad de que se produzcan arrestos adicionales en el futuro. La magnitud del operativo del FBI sugiere, además, la posibilidad de arrestos de elementos ubicados en niveles de mayor jerarquía. Sólo el tiempo dirá si estamos, efectivamente, ante lo que parece ser la punta del témpano de hielo.

No han faltado, ni faltarán, los comentarios de rechazo a esta intervención, "por no permitirle a los puertorriqueños enfrentar por sí mismos la corrupción y la actividad criminal", o "por constituir un ejercicio del poder imperial de los Estados Unidos sobre su colonia, Puerto Rico". Tampoco habrán de estar ausentes los intentos entre los politiqueros isleños de imputar al partido político contrario la responsabilidad por la putrefacción del gobierno.

Sin embargo, ni las reacciones nacionalistas, ni las bobadas sobre lo evidente, ni ninguna de las tonterías de los políticos de barricadas, tienen un ápice que ver con los problemas de fondo, del gobierno y la sociedad puertorriqueña en su conjunto, que estos arrestos por las autoridades federales exponen ante la ciudadanía y el mundo.

Se impone la reflexión profunda. Se impone la necesidad de enderezar el rumbo de la sociedad puertorriqueña. Se impone el atreverse a decidir y actuar, rompiendo los esquemas de dependencia en gobiernos paternalistas, y asumir con firmeza la responsabilidad individual de cada ciudadano. Se impone la ruptura con el inmovilismo que obstaculiza, como una muralla, el forjar una sociedad productiva. Se impone poner en marcha una economía que se sostenga por el talento, la productividad y los recursos legítimos de inversión. Se impone no seguir hundiendo a Puerto Rico en la ingobernabilidad.

En ese sentido, la intervención federal de la mañana de hoy, 6 de octubre de 2010, es un paso importantísimo en la dirección correcta.

Comentario y Enlace a Mario Vargas Llosa: La derrota de Chávez, publicado en EL PAIS.com


Ante los resultados de las elecciones parlamentarias del pasado 26 de septiembre en Venezuela es imposible eludir la consideración de este excelente análisis de Mario Vargas Llosa publicado en El País.

De su exposición deseo destacar las siguientes expresiones:

"Se reprocha a la oposición venezolana carecer de líderes, no tener al frente a figuras carismáticas que arrebaten a las masas. Pero, cómo, ¿todavía hay que creer en los caudillos? ¿No han sido ellos, esos horripilantes payasos con las manos manchadas de sangre, embelecos inflados de vanidad por el servilismo y la adulación que los rodea, la razón de los peores desastres de América Latina y del mundo? La existencia de un caudillo carismático supone siempre la abdicación de la voluntad, del libre albedrío, del espíritu creador y la racionalidad de todo un pueblo ante un individuo al que se reconoce como ser superior, mejor dotado para decidir lo que es bueno y lo que es malo para todo un país en materia económica, política, cultural, social, científica, etcétera. ¿Eso queremos? ¿Que venga un nuevo Chávez a librarnos de Chávez?

Yo discrepo. Estoy convencido de que América Latina sólo será verdaderamente democrática, sin reversión posible, cuando la inmensa mayoría de latinoamericanos esté vacunada para siempre contra la idea irracional, primitiva, reñida con la cultura de la libertad, de que sólo un superhombre puede gobernar eficazmente y con acierto a esas mediocridades que somos el resto de los seres humanos, esos rebaños que necesitan buenos pastores que los conduzcan por el camino debido."


Destaco éste, entre otros muchos planteamientos fundamentales vertidos por Vargas Llosa en su artículo, debido a que describe con lucidez ese mal endémico de las sociedades latinoamericanas que es el caudillismo, así como la alternativa frente a éste: una cultura política de libertad. Dicho de otro modo, la alternativa de una cultura democrática. (Para continuar leyendo el resto de este comentario oprima “Leer más”)


Primitivo este apego al caudillo, este rasgo esencialmente testicular de la cultura política, que puede llevar al fenómeno de heredar presidencias. De ahí los Somoza en Nicaragua o los Duvalier en Haití, en el siglo pasado. Patético, por otro lado, si al caudillismo se le suma la selección, por los partidos políticos, de candidatos a puestos electivos, o la designación de alcaldes de municipalidades, a base de la sucesión hereditaria del líder o cacique fallecido.

Es evidente el gradual deterioro político del último caudillo latinoamericano, inspirado por un marxismo de panfletos, y viejos manuales soviéticos reciclados. Sin embargo, es necesario reconocer que, a pesar de su proceso de deterioro, Chávez aún logra manipular a grupos o sectores, principalmente aquellos socialmente marginados, mediante su ya conocida retórica populista, en la que mezcla nacionalismo, socialismo e indigenismo. Una fórmula peligrosa que, en un contexto de desesperación por el proceso de pérdida de respaldo político, podría llevar al chavismo a la instauración en Venezuela de una especie de nacionalsocialismo a la criolla. Es decir, la represión furibunda contra los elementos políticos de oposición, y la eliminación de toda institución que le impida continuar adelante como mesías de su proyecto: el “socialismo del siglo 21”.

El desarrollo de tal escenario es una posibilidad si se toma en cuenta la vocación dictatorial de Chávez, y el que desde un principio su discurso, aprovechando la ausencia de formaciones políticas que pudieran recoger el descontento de la ciudadanía venezolana, apeló a los sectores frustrados y oprimidos por los desgobiernos del pasado, que llevaron al fracaso la economía, y beneficiaron a sus regentes, producto de la ausencia de fiscalización, y controles efectivos, de un estado en manos de una minoría de sátrapas. Mal crónico éste de gran parte de Latinoamérica.

Pero dos males no constituyen una virtud, y el camino del autoritarismo chavista no es la ruta para el mejoramiento de las condiciones de vida de los sectores oprimidos, el desarrollo económico, y la efectiva participación ciudadana. La ruta del cambio en Venezuela comienza con la defensa de los derechos democráticos de los ciudadanos venezolanos, y la extirpación del jurásico caudillismo. Por otro lado, el fracaso del modelo socialista es un hecho desde el 1989, aunque al caudillo por excelencia, Fidel Castro Ruz, y a los desgastados líderes del Partido Comunista y la dictadura en Cuba, les tomara más de 20 años reconocerlo, mientras Chávez ni se ha enterado.

Por ello, al considerar los resultados del pasado 26 de septiembre, los logros concretos de la oposición agrupada en La Mesa de Unidad Democrática, no se puede menos que celebrar —si bien aún con cautela— el avance de las fuerzas antidictatoriales en Venezuela.