miércoles, 7 de julio de 2010

Puerto Rico: macanas, "asambleas" y serpientes



El pasado 30 de junio la Unidad de Operaciones Tácticas de la Policía de Puerto Rico, intervino de manera desproporcionada y agresiva con unos manifestantes en la sede de la legislatura local en la ciudad de San Juan, capital de la Isla. El evento en si mismo, así como las reacciones posteriores por parte de los sectores de oposición al gobierno que encabeza el abogado Luis Fortuño, del Partido Nuevo Progresista (PNP, entidad que impulsa la integración política de Puerto Rico a los Estados Unidos) invitan a algunas reflexiones que deseamos compartir desde este blog.

El cuadro general

Es evidente que los actos de brutalidad policiaca del 30 de junio reflejan la inconsistencia e improvisación por parte de las autoridades gubernamentales en el manejo de eventos como la manifestación de protesta realizada ese día, más aún cuando en este caso se había advertido, según ha trascendido, que se pretendía “tomar” el Capitolio (sede de la legislatura de la Isla) por los manifestantes.

Evidentemente es necesario que el gobierno adopte una estrategia consistente y bien pensada ante las manifestaciones que podría enfrentar en el futuro próximo, y de las provocaciones de las que podría ser objeto por parte de los sectores más radicales de los opositores al partido de gobierno.

Por otro lado, el gobierno no muestra una dirección coherente, un liderato certero y asertivo, ni voces medianamente sensatas, que puedan dar apoyo efectivo a un flemático y lacónico gobernador Fortuño. Con excepción, tal vez, del comisionado residente, Pedro Pierluisi, el alcalde de Toa Baja, Aníbal Vega Borges, y de algunos pocos funcionarios de gobierno, el resto de los funcionarios electos por el PNP parece más interesado en mantener la simpatía del llamado corazón del rollo partidario, es decir, la militancia dura y menos flexible de esa formación, y allanar el camino a sus candidaturas para las elecciones del 2012.

La presencia en la administración y el gobierno del PNP de elementos como Thomas Rivera Schatz y Marcos Rodríguez Emma, quienes se conducen como elementos morbosamente autoritarios, o de imprudentes temerarios, como el alcalde del municipio de Fajardo, Aníbal Meléndez, en nada contribuye a la imagen de serenidad y de gobierno justo que quiso proyectar Luis Fortuño desde que asumió el poder.

A estas circunstancias, se une el activismo de sectores opositores a favor de mantener el estado colonial vigente en la Isla, y de la preservación de un modelo económico basado en que el gobierno sea la fuente principal de empleos. Estos sectores, además, se oponen tenazmente a que se propicie la inversión en la Isla de capital local y extranjero, aun mediante mecanismos utilizados en lugares como Chile y España, como lo son las alianzas del gobierno con empresas privadas, y en general, rechazan de plano las nuevas tendencias económicas y políticas globales.

Esta oposición no es un ente monolítico, sino una amalgama de agrupaciones con intereses diversos que encabeza el Partido Popular Democrático (PPD, favorecedor de la permanencia del estado colonial), y en donde se confunden aliados históricos de ese partido, como el Movimiento Nacional Hostosiano, agrupaciones socialistas y de la izquierda más atascada en el pasado, la burocracia de los sindicatos, un eufórico movimiento estudiantil universitario —cuya última “victoria” en una huelga reciente no luce como tal— y en alguna medida, el Partido Independentista. De todos estos componentes, es el PPD la única entidad que puede presentarse, con posibilidades de triunfo, a las elecciones a celebrarse en el aún lejano año 2012. (Continúa. Para seguir leyendo haga click a “Leer más”)

Caracterizaciones incorrectas y la politiquería boricua

Los sectores opositores al gobierno, así como algunos sectores del movimiento estudiantil, aún con antelación a los eventos del 30 de junio, han querido caracterizar a la administración del PNP como “totalitaria”, “fascista”, o cuando menos de pecar de “autoritarismo democrático”.

Estas caracterizaciones demuestran, cuando menos, un profundo desconocimiento de lo que significa e implica cada uno de estos conceptos, y una elasticidad que puede obedecer a la falta de rigor intelectual, o simple y llanamente a la proverbial politiquería boricua. Temo que la razón principal sea esta última.

El que se susciten actos de incompetencia o brutalidad policiaca, no convierten o definen un estado como “totalitario". Mucho menos cuando, en un ejercicio de un sistema de balance de poderes, la misma noche del 30 de junio se determinó por un Tribunal de Justicia "no causa" a los cargos levantados por la Policía contra unos estudiantes, siendo dejados en libertad inmediatamente.

Son infundadas estas caracterizaciones cuando en Puerto Rico hay todo un andamiaje de prensa escrita, radial, televisiva, y cibernética, disponible, abierta y sin limitaciones. Más aun, cuando instituciones características de un estado democrático, como los medios de prensa, tribunales, organizaciones no gubernamentales, y una “sociedad civil” que se reúne inmediatamente para convocar a una marcha, no han sido intervenidas en modo alguno.

El caso de la prensa, es quizá la mejor muestra del carácter real del sistema de gobierno prevaleciente en la Isla. La prensa en Puerto Rico es abiertamente opositora al gobierno, lo que sería razón suficiente en lugares como Venezuela para abrirle un expediente judicial a los dueños de los medios periodísticos escritos y televisivos.

Este mismo "estado totalitario", “fascista”, o “autoritario democrático” (si se desea insistir en utilizar un concepto que es usado de ordinario por analistas políticos para referirse a regímenes como los de Venezuela, Bolivia, o Nicaragua), provee para la presentación de demandas por violación a los derechos civiles de los afectados, entre otros remedios y recursos.

La repetición de esta imputación por parte del colonialista Partido Popular, por la izquierda jurásica y por el nacionalismo, no cumple otro propósito que el de provocar un clima de polarización, bajo la premisa de que éste es favorable a los objetivos de detener la estadidad, por un lado, y tratar de atraer a sus filas a los sectores afectados por las medidas de austeridad del gobierno y por la crisis económica en general del Estado Libre Asociado, es decir del estado colonial.

El problema real de la Democracia en Puerto Rico es el peso y la influencia que ejerce la oligarquía colonial en entidades políticas e instituciones civiles para mantener el estatus quo, la incompetencia evidente de diversos funcionarios y legisladores, y la condición colonial de la Isla. Casualmente los intereses de esa oligarquía coinciden con los intereses de los populares y sus aliados usuales. Pero nada de ello, ni los recientes actos de brutalidad policiaca, hacen del régimen vigente un estado “totalitario”, en ninguna de sus variantes.

Una oposición autoritaria y atascada en el pasado

Ante los eventos del 30 de junio, el presidente del Colegio de Abogados, Arturo Hernández, convocó de manera urgente a una Asamblea de Pueblo a ser celebrada el primero de julio. En esta actividad, que realmente no fue asamblea ni puede sostenerse que hubiese sido de “pueblo”, se le impuso a los asistentes, que incluía a estudiantes y a miembros de agrupaciones socialistas, una línea de acción adoptada previamente por un grupo de “líderes” tanto políticos, como de la presunta “sociedad civil”, y de la burocracia sindical. Esta acción fue un error garrafal.

Este disparate político, esta vieja costumbre de “llevar planchada” la posición que deben adoptar las asambleas, se nutrió en este caso, no sólo de la experiencia y el oportunismo de siempre del Partido Popular, sino de los vicios autoritarios y caudillistas de la presunta izquierda, del independentismo, y de la burocracia sindical.

De hecho, resultó patético ver al presidente del Colegio de Abogados desconectar el micrófono a una estudiante, en el mismo podio en el que acusó de antidemocrática a la administración PNP.

El hecho de que la masa de populares, melones e independentistas allí presentes comenzaran a gritar consignas de “unidad”, para acallar las voces disidentes por la manera en que se había manejado la “asamblea”, nos recordó los actos de repudio de las unidades de respuesta rápida del gobierno cubano. Poco faltó para escuchar, en lugar de “esta calle es de Fidel”, que es la consigna utilizada en los actos de repudio en Cuba contra las Damas de Blanco y otros disidentes como Yoani Sánchez, algo así como “este Colegio es melón”.

Cabe preguntarse si a esto es lo que se refieren populares e independentistas cuando proponen una Asamblea Constitucional de Status para atender el problema colonial. Cabe preguntarse si esta es la noción de democracia y participación que le proponen a la sociedad, particularmente el Partido Independentista Puertorriqueño y el Movimiento Nacional Hostosiano.

Por otro lado, resulta evidente que estos sectores y las formaciones socialistas buscan ganar aire y hemoglobina, a través del movimiento estudiantil cuya formación no tiene nada que ver con las tradiciones de la izquierda jurásica, del independentismo, ni del nacionalismo en general, salvo reconocerlos como eventos históricos previos, en el mejor de los casos.

No obstante ello, y en la desesperación del procerato y la izquierda de encontrar un issue que los aglutine frente al gobierno, pretenden utilizar al movimiento estudiantil de parapeto. Quizá de ahí viene la euforia de ciertos elementos de la academia, así como de la amalgama de oposición al partido gobernante, ante el movimiento huelguista estudiantil reciente en el sistema universitario del Estado.

El que no se haya resuelto el problema de la relación política colonial de Puerto Rico con los Estados Unidos, como muy correctamente ha indicado Myrisa, del blog En el país de los ciegos, “distorsiona todo”.

En esa misma dirección, me preocupa que las posiciones de las diferentes formaciones políticas se producen desde una perspectiva maniquea dirigida a derrotar o destruir políticamente al adversario. La permanencia del estado colonial, consume energías, recursos e intelectos que deberían estar al servicio de la sociedad, y no de las peleas tribales en este circo de tres pistas.

Sostengo que gran parte de la tensión y violencia política que vive el país tiene su origen en no acabar de resolver el problema colonial, es decir, enterrar el ELA de una buena vez, pasar la página y tras ello, comenzar a caminar a la par con el resto del mundo, en una relación con los Estados Unidos digna y de beneficio para la Isla, en lugar de insistir en caminar hacia el subdesarrollo y los modelos del populismo autoritario latinoamericano, como es el caso del chavismo.

Sin embargo, y lo digo con frustración, lo cierto es que ninguna de las formaciones políticas, ni la mayoría de quienes presuntamente componen la intelectualidad de la Isla, parece entender a cabalidad la situación del país, las necesidades concretas de la gente en la calle, y la grave descomposición social y política existente; algunas de ellas limitando su accionar a las consignas tradicionales del siglo pasado, o a la “construcción” de nuevas utopías e “imaginarios”, o a largas discusiones sobre el contenido específico de estos conceptos, o a circulares debates para demostrar cuan fuerte puede ser su mordida.

Mientras todo ello ocurre, la sociedad puertorriqueña continúa un acelerado proceso de descomposición que parece no tener final, y como en un nido de serpientes hambrientas, unos son engullidos por los otros, en un frenesí que se manifiesta en todos los estamentos de la sociedad, ante la carencia de un proyecto, ante la ausencia de un norte común, que no se obtendrá mientras no se supere el presente estado colonial de la Isla.

Y aun así, siempre quedará la duda, como me ha indicado un buen amigo, de si la presente cultura política boricua llegó para quedarse, sea bajo el estatus político que sea, por lo que esto no tiene remedio. Pero ese es un tópico que es preferible dejar pendiente para otra ocasión...

4 comentarios :

Iván Chaar-López dijo...

Eric, responderé específicamente a tu crítica del uso del concepto de "autoritarismo democrático" el cual esbozé en mi entrada "La "democracia" post-mortem" (http://www.multitudenredada.com/2010/07/la-democracia-post-mortem.html).

En la sección "Caracterizaciones incorrectas y la politiquería boricua" plantea que sectores opositores del gobierno y algunos del movimiento estudiantil han utilizado los conceptos "totalitario", "fascista" y "autoritarismo democrático" para identificar al actual gobierno. Según usted, estos términos son caracterizaciones incorrectas, sin embargo solo discute la utilización del término totalitario. ¿Dónde está su crítica a los conceptos "fascista" y "autoritarismo democrático" que no son aplicables a este gobierno? Para sustentar su argumento, utiliza como ejemplo el estado de la prensa en nuestro país y alega que operan de forma abierta (en oposición al gobierno). Mas, nunca entra en el debate con los otros conceptos ni los argumentos elaborados por algunos de nosotros para su utilización.

Primero, este argumento es sumamente problemático porque marginaliza o invisibiliza una inmensa cantidad de complejidades, de igual forma lo hace País Ciego en sus notas, que operan en un medio noticioso. Igualar la mirada del periodista a la del editor es un craso error porque homogeniza la heteroglosia del medio. Segundo, ¿cuán abierto opera la prensa cuando se le niega el acceso a documentos públicos, se le prohíbe el acceso al procedimiento parlamentario, se viola el derecho constitucional a libertad de prensa al exigirle acreditación a los medios alternativos (estudiantiles)? Tercero, ¿cuán democrático es que la toma de decisiones legislativas se den a puertas cerradas entre sectores estatales y privados sin participación o presencia de ciudadanos comunes? Cuarto, ¿podríamos llamar democrático la premisa de que el gobernador nos va a "garantizar nuestro derecho a la libre expresión o libre organización? En el ordenamiento constitucional, el gobernador no tiene la facultad de garantizarle derechos a los ciudadanos, quien provee garantías es la constitución y el gobernador/gobierno está obligado a seguir la constitución. Cuando un gobernante se adjudica la facultad de poder, aunque simbólica, de ser el garante de derechos por su "bondad" o "buena fe", dejamos de vivir en una democracia para vivir en un autoritarismo. Vivimos ante la "merced" populista del gobernante.

De paso, ni siquiera plantea que varios de nosotros (estudiantes) hemos criticado el uso de "totalitarismo" para nombrar a este gobierno. Tampoco explica que algunos criticamos los estilos antidemocráticos de la "asamblea" en el Colegio de Abogados.

Por último, su lectura de que la única oposición viable es el Partido Popular Democrático privilegia las propias estructuras jerárquicas y autoritarias que muchos de nosotros condenamos. Peor aún es plantear que nosotros somos "marionetas" del liderato de ese partido que nunca me ha representado. El PPD es la oposición del PPD, ellos están pasando por un proceso de autoimplosión y solo intentan coger pon de forma tímida y poco asertiva. La paranoia del melonismo por todos lados es solo un cuento de miedo de la politiquería estadista.

Si criticamos la politiquería, primero debemos aceptar que ningún partido tiene un monopolio de la misma sino que es representativa de todos los partidos políticos de nuestro país.

Francisco Ortiz Santini dijo...

Estimado Eric: Coincido cien porciento con tu análisis en torno a la dinámica actual que incide sobre nuestro País. Aprovecho para felicitarte por ésta y por tus columnas anteriores, las cuales poseen la virtud de, como reza el refrán, "poner el dedo en la llaga". Saludos afectuosos.

Eric Alvarez dijo...

Estimado Iván: Tomo unos minutos para comentar tu comentario. Empiezo por el final. En Facebook cité la parte final de mi artículo que me parece explica mi posición sobre las diferentes formaciones políticas en Puerto Rico. (http://quantumdelacuneta.blogspot.com/2010/07/puerto-rico-macanas-asambleas-y.html ) Aclaro, siguiendo con la sección final de tus comentarios, que cuando hablo del PPD lo que indico es que de todos los componentes de la oposición al gobierno del PNP, la única entidad con posibilidades de triunfo electoral en las elecciones a celebrarse en el año 2012, es ese partido. Ni el PIP, ni el Instituto Soberanista, ni el MINH, ni el Frente Socialista, tienen la misma fuerza en términos electorales, ni siquiera aglutinándose en un sólo frente, para prevalecer en ninguna contienda electoral. Eso no es lo mismo a decir que el PPD es la "unica oposición viable" ni mucho menos. Sobre los intereses particulares de cada sector de la oposición al gobierno estadoista puedes considerar un artículo en el Quantum titulado "Puerto Rico: Crónica y comentarios sobre el Paro mejor visto en la historia boricua (Conversación facebukiana con Pedro Vélez del blog Box Score)" (http://quantumdelacuneta.blogspot.com/2009/10/puerto-rico-cronica-y-comentarios-sobre.html )

Reconozco que en tu blog "Multitud enred(ada)" te has distanciado de las caracterizaciones simplistas que caracterizan el presente gobierno como uno totalitario. De hecho, mi artículo va dirigido a quienes insisten en señalar como fascista o totalitario al presente gobierno de turno. En tu comentario aquí no presentas ningún hecho que evidencie la existencia de un régimen fascista en la isla. Te refieres a actuaciones que son condenables por lesionar la democracia, pero como sabes, eso y un estado fascista son dos especímenes distintos. Difiero con aplicar el término de "autoritarismo democrático" porque no estamos ante un régimen que esté alterando el orden constitucional vigente para perpetuarse infinitamente en el poder; ni que haya tomado control de los medios de comunicación y tenga bajo asedio a la prensa, levantando cargos criminales contra los dueños de periódicos; ni limitado el campo de acción de la oposición política mediante acusaciones y procesos criminales, o mediante la persecución violenta. Para ejemplos concretos véanse los casos de Venezuela y Nicaragua. Por otro lado, en un régimen de autoritarismo democrático no habría la oportunidad de coordinar la celebración de un acto masivo de oposición. En nuestro caso, la seguridad y disciplina de la actividad del domingo 18 —de hecho, un día después del natalicio de Luis Muñoz Rivera, padre de Luis Muñoz Marín— está siendo coordinada entre el gobierno y los dirigentes a cargo de su desarrollo. En mi perspectiva, Iván, esos son hechos concretos que demuestran que caracterizar al gobierno de PR como uno de "autoritarismo democrático" no es preciso. Menos aún, desde luego, clasificarlo como un estado fascista.

Mi artículo no pretendía, ni era el lugar, para discutir el origen de la concepción del estado por parte del nacional-socialismo; sus características como movimiento populista; el rol fundamental del nacionalismo; cómo la crisis económica y política alemana dio lugar a la aparición de un líder fuerte (Hitler) alrededor del cuál se aglutinaron amplios sectores de la sociedad, bajo un discurso nacionalista; la concepción del estado corporativo; la concepción de superioridad de la raza aria; todo ello para, al final, distinguirlo exitosamente, del gobierno colonial de turno en 100 X 35.

Pienso que el sentido común de cualquier lector le permitiría llegar a sus propias conclusiones a base de los elementos que propuse en mi artículo. De todos modos, nunca se pueden satisfacer todos los gustos. En fin, como diría Forrest Gump, "eso es todo lo que tengo que decir" sobre este asunto, al menos este sábado en la tarde...

Eric Alvarez dijo...

Saludos Paco... Gracias por tus palabras, siempre alentadoras, siempre desde el fino flanco de la amistad... Un abrazo.