sábado, 7 de mayo de 2016

Presentación de La crisis final del ELA y la urgencia de su descolonización



Separen la fecha!!! Presentación el próximo 2 de junio, a las 7:00 pm, en Libros AC en Santurce. En esa ocasión tendré la oportunidad de conversar con el profesor Jaime Benson.

Gracias a Felipe Cuchí por el diseño y a Publicaciones Puertorriqueñas por la publicación. A Luis Negrón por la oportunidad.




Nota: Diseños por Felipe Cuchí.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Puerto Rico: la crisis final del ELA y la urgencia de su descolonización (Reseña)



En una sociedad en la cual el derecho a pensar de manera distinta, y manifestarse libremente, se encuentra amenazado continuamente por poderosos sectores sociales, políticos e institucionales, el acto de hablar —o, como en este caso, el de escribir un libro— constituye una defensa contra el aislamiento, y un reto al ostracismo.

Para conjurar mis propios demonios ante esta realidad, y ante la absorbente y apabullante crisis de la isla, escribí en el quantum el ensayo que dio título y dirección original a este libro. Pero el libro, a diferencia del ensayo, considera más ampliamente aspectos fundamentales de este crisis mortuoria del Estado Libre Asociado (ELA), y aquellos elementos de la sociedad puertorriqueña que, de no ser atendidos con urgencia, nos mantendrán en el espectro del subdesarrollo y el estancamiento, no importa cómo se disponga del tema del estatus.

Este libro, además, plantea la discusión de la crisis que por sí misma vino a ser la administración gubernamental de Alejandro García Padilla, y reflexiona acerca de determinados componentes políticos y culturales que han contribuido, cosa que nunca admitirán, al hundimiento final en el pantano.

En ese sentido, el artículo Puerto Rico: La crisis final del ELA sirvió como un bosquejo detallado para este libro, que se propone ser más ambicioso en sus miras y, tal vez, ya lo juzgará el lector, un desafío frontal de los paradigmas en los que han buscado apoyo diferentes sectores del colonialismo, y del nacionalismo tardío —en sus distintas manifestaciones— ante la bancarrota del armazón elefantiasico, fuente de sus rentas y objeto de los mórbidos juegos del poder, siempre tan lindantes con la perversión.

Hechas estas observaciones solo resta invitar a quienes han seguido el quantum de la cuneta todos estos años, y a todo aquél interesado en esta conversación sobre la crisis final del ELA, a adquirir y leer este libro, el cual cuenta, debí mencionarlo antes, con un excelente trabajo de cubierta del artista Felipe Cuchí.

La crisis final del ELA y la urgencia de su descolonización será presentado el 2 de junio a las 7:00 pm en la Librería AC en Santurce en una actividad en la que tendré la oportunidad de conversar sobre este trabajo con el profesor Jaime Benson. 

El libro ya está disponible en todas las librerías. También puede ser procurado en Publicaciones Puertorriqueñas, calle Mayagüez 46, Hato Rey, PR, (787) 759-9673, donde le podrán indicar las diferentes formas y diferentes formatos para adquirir el libro Puerto Rico: La crisis final del ELA y la urgencia de su descolonización.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

La crisis final del ELA: los artículos (2014-2015)

Foto: Mural del Artista Abey Charrón

Ante la imprescindible reflexión sobre la que, por fin, ya es reconocida una crisis determinate y final del ELA, según anticipé desde este blog en enero de 2014, comparto una selección de los que entiendo son los artículos más importantes sobre este tema, publicados entre enero de 2014 y durante este año 2015.

De paso, saludo respetuosamente a todas aquellas personas que han dedicado estos dos últimos años a las tareas de de análisis de la realidad política y económica de Puerto Rico tanto en la prensa escrita, radial, como en los espacios en las llamadas “redes sociales”.

Como sabemos, el 2016 se perfila como un año en el que habrá que enfrentar como nunca la demagogia colonialista, el oportunismo del espectáculo electoral, y saldrán a la luz agrias verdades sobre el grado de putrefacción en determinados partidos políticos, la burocracia gubernamental y sus apparatchiks. Por esa razón, queda mucho por conversar, analizar... Y denunciar.

Les invito a considerar los siguientes posts, tratando con ello de proveer referencias inmediatas para contribuir a reflexionar sobre cómo hemos llegado en esta isla a esta crisis irreversible de su modelo de gobierno y sus instituciones civiles.

Puerto Rico: La crisis final del ELA




Expandir el gobierno… ¿Para qué? (fragmento de libro en revisión) 

Puerto Rico: Reflexiones sobre una crisis final (fragmento de libro en revisión) 

Finalmente, y a pesar de los tiempos sombríos que se anticipan, y precisamente por ello mismo, vayan a todos mis mejores deseos en el nuevo año 2016.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Expandir el gobierno… ¿Para qué? (fragmento de libro en revisión)

Foto suministrada - NotiCel
(He decidido publicar este fragmento quizá porque, después de todo, la escena que consigna la imagen en esta foto hace recordar aquella de El Padrino cuando Michael va caminando con sus sicarios, porque el señor dentista que se desliga hoy, fue todo mano sobre el hombro, todo apoyo a un gobernador que ya para entonces había advertido con tono de ranchera mexicana que le valía, y efectivamente le valió y nos costó a todos en esta isla, porque esos todos y esas todas que se distancian de este gobernador fracasado, desde un principio temprano sabían de todo un poco y hasta mucho sabían.)

Los actos en los que incurren altos funcionarios de gobierno para enriquecerse o aquellos que pretenden generar un sistema de patronazgo, hacen que algunos (y algunas) denuncien tardíamente lo que conocían — o debían conocer— desde el temprano principio. En uno u otro caso, se encuentra un gobierno elefantístico, que se expande sin parar, o al menos eso hacía en el caso de Puerto Rico.

Estas ejecutorias obligan a cuestionar la razón de ser de la expansión del gobierno y concluir que ésta es estrictamente política, e incluso más compleja que la corrupción recurrente. 

La expansión es garantía de base de clientes, de apadrinados por el partido hegemónico. Esto es, se trata de la inversión en garantías de continuidad exponencial de la criatura de poder hegemónico intracolonial que configuran el PPD-ELA, en respuesta a la consolidación de las clientelas que, además, con los ciclos de esta rutina de administración pública, se tornan en corporativas, cuasi-autónomas, con sus demandas propias, capaces de exigirlas a cambio de su respaldo como electores.

En ese sentido, el gobierno no es expandido con miras a facilitar la inversión de capital o para actuar como ente regulador entre las empresas. Su misión es más desdichada: es el clientelismo.

Si alguna vez las autoridades involucradas en la lucha contra la corrupción se plantean el concepto de partidocracia, aquí está la raíz del problema. Nuevamente: el clientelismo.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Un gobernador fracasado en la crisis final del ELA

Cortesía de El Vocero. Foto tomada por Sebastián Márquez el 1 de mayo de 2013.
Todos los derechos reservados.
 

El título largo de esta nota debería ser "Las actuaciones de un gobernador fracasado y su rol en la crisis final del ELA”. No pretenderé tanto. Solo deseo ofrecerle a los lectores la posibilidad de considerar algunos de los artículos que escribí relacionados con el futuro exgobernador, señor  Alejandro García Padilla, y que me parecen de mayor relevancia. Así lo hago utilizando de introducción unos párrafos de uno de estos artículos:
En una isla incestuosa como lo es Puerto Rico, donde todos se conocen, y “cada cuál” está relacionado con “cada quién”, los poderes económicos y políticos se entrecruzan en la sociedad, configurando una sórdida madeja de vínculos familiares, amiguismos, partidismos, influencias, favoritismos, indiferencias, hipocresías, cinismos y engaños.  
Digo esto, porque las actuaciones del Gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, en sus primeros cinco meses en el cargo, evidencian que esas sinuosas conexiones de familiares, amigos, y camaradas de partido, se han concretado en una camarilla que formula una política pública a base de falsedades de todo tipo, y de promover un discurso y una práctica populista, neonacionalista, y autoritaria. (García Padilla: demagogia, bullying y lumpen-autoritarismo )
Los artículos de referencia son los siguientes:

Puerto Rico: La crisis final del ELA

lunes, 12 de octubre de 2015

Puerto Rico: Reflexiones sobre una crisis final (fragmento de libro en revisión)



Cuán determinante es una “crisis general y determinante”, como aquella de la que hablé particularmente desde enero de 2014[i], ha de depender mucho, ciertamente, de sus desarrollos. Cuán definitiva y determinante, ya sea del estado presente de las cosas, o de las rutas que se han de tomar para conjurar el desaliento de la sociedad ante el colapso de su modelo político, y los propios males que éste le ocasionó a las instituciones y la convivencia democrática, solo podrá medirse en su movimiento futuro.

En todo caso, una tentación de inspiración analítica podría proponer utilizar mecanismos fractales para poder alcanzar, paradójicamente, un acabado análisis del conjunto: crisis — continuidad o final— consecuencias o soluciones.

Pensar a Puerto Rico al año 2015 es identificar su estado de crisis, el fracaso de su modelo político —conocido, ya se sabe, por Estado Libre Asociado—, y una madeja de agudos problemas económicos y sociales.  Puerto Rico se plantea como un ejercicio de análisis político de gran dificultad, transcurridos los primeros quince años del siglo 21. Gran parte de la dificultad consiste en la velocidad —como indiqué también en enero de 2014— con la cual se están suscitando los eventos, tanto políticos como en otros ámbitos que, aunque no lo parezca, tienen un impacto fundamental en toda la sociedad y el estado de las relaciones político-jurídicas con los Estados Unidos.

Eventos como las amplias intervenciones federales contra el narcotráfico, los esquemas de fraude y, particularmente, la corrupción gubernamental; iniciativas como la activación de comités del Congreso para la discusión del caso de Puerto Rico;  la organización de grupos de acreedores que desarrollan una intensa actividad de denuncia pública y que con toda probabilidad se verán obligados a recurrir a los tribunales en reclamo del pago que les fuera prometido por sus inversiones; los aparentes reajustes en los discursos de sectores criollos del poder económico, antes buscando distanciar  a Puerto Rico de los Estados Unidos, en el presente, destacando esa relación y su institucionalidad, como una cualidad de importancia vital como mecanismo de atracción de capital, y; la continua difusión de la situación de la isla en diversos medios informativos internacionales, todos los cuales, de una u otra manera, irán produciendo resultados que no es posible ni responsable anticipar con especificidad, puesto que solo el futuro es capaz de narrar el futuro.

En el medio de esta vorágine del fracaso colonial, personeros de la intelligentsia, que han cumplido un rol fundamental como analistas neonacionalistas del empantanamiento de la economía isleña, y que apostaban su mano a las opciones de algún tipo de estadolibrismo reformulado, apuestan ahora calladamente a que las medidas que puedan ser tomadas para el control y sindicación del gobierno de Puerto Rico, tengan el efecto de posponer indefinidamente la solución del estatus y, que de paso, se produzca un reagrupamiento ya sea colonialista, ya esté dirigido a una muy devaluada propuesta de libre asociación, incapaces de superar los beneficios del Estado-federado para la ciudadanía y para la sociedad.

Cuando señalé en el 2014 que esta crisis del ELA es “final”, que tiene un carácter “general y determinante”, partí de su manifestación en tres ámbitos fundamentales.

Una crisis política originada, en última instancia, en la negativa de reconocer a ciudadanos americanos étnica y culturalmente puertorriqueños, y residentes en su tierra de nacimiento, su derecho a participar en la elección del presidente y de seleccionar su representación proporcional en el Congreso, todo lo cual afecta la consideración de los intereses y necesidades de 3.5 millones de ciudadanos y limita su acceso a los beneficios, privilegios y responsabilidades de su ciudadanía.

Una crisis económica, que requiere resolver el problema del dilema del estatus colonial por vía del Estado-federado, única alternativa que ofrece estabilidad y certidumbre, y la posibilidad de sustituir el modelo de patronazgo y clientelismo en uno productivo y de atracción de capital.

Una crisis de civilidad que abarca los estilos y maneras de ejercer el poder político, el alcance demagógico del discurso político, hasta las relaciones individuales y sociales, cuyas diferentes formas de agravio al Otro  se caracterizan por la violencia en todos sus planos.

Puerto Rico esta sumido, sin duda, en una crisis cuya solución, por diversas consideraciones políticas, requiere disponer del problema del estatus colonial que constituye el ELA. Cerrar el capítulo del Estado Libre Asociado es un paso necesario para que Puerto Rico supere sus graves problemas del presente, y se reconstruya dejando un legado de democracia, progreso y civilidad para las generaciones futuras.

Sin duda, ya es hora de comenzar.

viernes, 13 de febrero de 2015

Puerto Rico: la continua degradación del “ELA"

Foto Noticentro
Los últimos informes de prensa sobre la nueva degradación del Estado Libre Asociado me urgen a manifestarme a través de este artículo y a referirme nuevamente, por razones que se desprenden de los comentarios que haré a continuación, al ensayo Puerto Rico: La crisis final del “ELA".

El anuncio de Standard & Poors —vea Sin Comillas: “S & P degrada la deuda tres niveles” y El Vocero: “S & P advierte sobre el desequilibrio político”— conforme al cual la entidad degradó la ya degradada deuda del Estado Libre Asociado (ELA) tres niveles, de “BB” a “B”, cinco niveles por debajo de grado de inversión, debe ser motivo de seria preocupación para toda la ciudadanía y, particularmente, para la clase política. Sobre todo, debería serlo para quienes administran actualmente el gobierno territorial no soberano de la isla, y tienen la responsabilidad última por la presente situación de Puerto Rico, por razones muy concretas que paso a resaltar.

Fue este particular sector de la clase política isleña, encabezado por el gobernador de turno, Alejandro García Padilla, en cónclave con sus familiares, amigos, y mediocres burócratas llegados a última hora de largas reuniones alcoholizadas —todos ellos con la ayuda especial de elementos del mundo de las finanzas—, el que promovió la bravuconearía tarambana del “me vale” ante la crisis fiscal de Puerto Rico.

Este sector adoptó una actitud de temerario desdén frente a los organismos de calificación del crédito y, muy particularmente, frente a los compradores institucionales de los bonos de los que dependía el financiamiento del gobierno. Recientemente, un portavoz de La Fortaleza divulgó unas declaraciones que proyectan el mismo ánimo desafiante inspirado, tal vez, en imitar el fracaso argentino o griego.

Fue ese sector el que no supo manejar los sistemas de retiro de los empleados del ELA y los maestros. Y es ese sector el que pretende, de nuevo a última hora, adoptar medidas de reducción en los gastos gubernamentales y de recaudación de impuestos, todas impensadas, y carentes de un plan que ataque los diferentes componentes de esta crisis.

Foto: Sebastián Márquez, El Vocero
No hay que ser “un economista de Harvard” para saber que tras esta degradación vendrán otras, y que aun si no se produjeran, ya el cuadro se ha complicado al punto de que una declaración de insolvencia no de las corporaciones públicas, sino del gobierno en su totalidad, parece trágicamente inminente.

Los mercados financieros seguirán cerrándosele al ELA, mientras cada vez es más evidente que tenemos que producir una nueva revolución democrática. Los esfuerzos del gobierno, o de cualquier gobierno futuro, no podrán enfilarse con firmeza a la atracción de capital mientras este “reguerete”, mientras este absurdo régimen no se ponga en orden, no se fijen nuevas prioridades, se asuman las responsabilidades ciudadanas de rigor, se ajusten las cuentas necesarias con la clase política, y se restaure la civilidad democrática, tan castigada especialmente por la administración de García Padilla.

Estas son solo varias de muchas razones de peso por las cuales urge encaminar a Puerto Rico a su integración plena y democrática con los Estados Unidos. En otras palabras, a optar definitivamente por la Igualdad o, concretamente, por la Estadidad, y formalizar su relación con la Federación, como solución al desgastado —y hoy fallido— Estado Libre Asociado.

Siento diferir sobre este extremo con académicos serios a quienes respeto grandemente. Como saben, de la diversidad y la diferencia se nutre la democracia. Lo cierto es que esta vez no basta con medidas parciales de carácter económico.

Así como en el 1952 fue necesario establecer una estructura básica de gobierno sobre asuntos locales para impulsar la industrialización de la isla, ahora, en el 2015, ante el descalabro total de esa misma estructura —cuya crisis, como discuto en el ensayo de referencia, trasciende lo económico— es desesperadamente necesaria la adopción de nuevos parámetros e instrumentos en las relaciones político-jurídicas con los Estados Unidos y, de paso, con el mundo, que nos permitan atraer capital extranjero, activar el sector productivo, e iniciar la reconstrucción de la sociedad puertorriqueña.

Esos nuevos parámetros, ese modelo de gobierno y de participación democrática efectiva de los puertorriqueños en las instancias donde se toman las decisiones que en realidad más les afectan, es la unión formal y definitiva con los Estados Unidos. Es la Federación, o Estadidad. Es hora, en definitiva, de asumir responsabilidad por nuestro futuro.

El ensayo Puerto Rico: La crisis final del “ELA" contiene los análisis que desde el 16 de enero de 2014 propuse sobre esta encrucijada final, y por sí misma definitoria, del sistema territorial, mejor conocido como Estado Libre Asociado. Estos análisis, y las conclusiones de ellos derivadas, no han perdido ni su vigencia, ni su pertinencia. Cordialmente les invito a su lectura.

Oprima aquí para acceder el ensayo Puerto Rico: La crisis final del “ELA.

Editado por razones de redacción y estilo el 13 de febrero de 2015 a las 10:04 pm.
Editado para cambios menores el 22 de abril de 2015 a las 8:07 pm.

lunes, 15 de diciembre de 2014

El etnoespectáculo por Arturo Torrecilla: una mirada punzante al theme park de la etnicidad

La salida del nuevo libro del profesor Arturo Torrecilla, El Etnoespectáculo, no pudo ser más oportuna. Obra que salió de imprenta apenas el pasado 25 de noviembre, ya es conversada en foros académicos y entre un variopinto sector de la intelectualidad en Puerto Rico.

Llega a tiempo Torrecilla con este trabajo para ayudarnos a descifrar los entuertos de una crisis cuya dinámica asfixiante puede ser leída y entendida, en consecuencia, como el resultado de un absurdo espíritu neonacionalista convertido en un provincianismo exótico-turístico, proceso que, por su parte, el autor habrá de denominar “paradigmatic tourist turn”.

Transfiguración ésta que le permite al neonacionalismo dejar atrás todo vocablo redentor para ser objeto, imagen, y performance, de una exhibición turística para los propios habitantes de la isla, así como para los Otros, sean éstos definidos por un simplista "esos no son de aquí”, o por cualquier otro criterio diferencial de su etnicidad. 

En esta exhibición, las formaciones sociales y políticas, así como los individuos particulares que las componen, e igual los personajes de una aturdida e insular intelligentsia, asumen sus roles particulares como parte de este juego identitario —el etnoespectáculo— tan desesperado como ficticio, por su profunda hipocresía, como también, sin duda, políticamente desquiciado.  

Se trata de un provincianismo que acude a divinizar la patria de ahí sus lindes con el nacionalismo— pero nunca al punto de asumir la vocación de constituir un Estado-nación. Su manifestación más extrema, venida de una tradición nacionalista y socialista, reacciona a la ineludible globalización, y al apoyo mayoritario de la ciudadanía a la federación con los Estados Unidos, ejecutando el performance con sus propios personajes de una visibilidad militante frente al yanqui.  

Visibilidad militancia que realmente es sólo eso: imagen, apariencia, etnoespectáculo, selfie a 4 gigabytes. Aunque de dársele la oportunidad a estos performers, podrían causar desastres mayores a los que ya han hecho a la convivencia democrática y a la propia democracia en Puerto Rico y la región.

Un provincianismo, en fin, que en su modo de hacer la política y de ejercer la administración del gobierno —particularmente en su función fundamental de formular la política fiscal y de desarrollo económico— su manifestación más elocuente con toda seguridad ha sido, y así constará en oscuras notas al calce sobre la mediocridad máxima en los libros de Historia, aquél famoso “me vale”.

Ciertamente, si se tratara meramente de lo que señalo hasta aquí tal vez bastaría repasar con cuidado La ansiedad de ser puertorriqueño, del mismo autor, libro al cual hice referencia en mi artículo anterior. Sin embargo, Arturo Torrecilla hace una nueva aportación en El etnoespectáculo: explora directamente diversas ramificaciones de la genealogía de La ansiedad y hace uso de instrumentos conceptuales adicionales que el lector sabrá hallar.

Entre La ansiedad de ser puertorriqueño y El etnoespectáculo existe un hilo conductor  evidente. La primera obra identifica las características y los componentes de la sociedad puertorriqueña, y parte de un método de análisis develado por su propia ejecución, muy distinto de aquellos originados en el nacionalismo del siglo 20, por un lado, y por el otro, de las explicaciones atadas al marxismo isleño en sus diferentes sabores, todo lo cual planteó una ruptura definitiva de Torrecilla con el radicalismo, cosa de la cual algunos no quisieron o no pudieron percatarse.

El etnoespectáculo, por su parte, se dirige de manera punzante y profunda a las cualidades específicas de las especies del theme park del absurdo en el que ha devenido la sociedad puertorriqueña en su proceso de descomposición, y enfrenta la pretensión de algunos de mantenerse agarrados a sus cadáveres como rito de reafirmación de convicciones que en realidad no tienen.

Para añadir a la infamia —y ésta me parece es una de las razones evidentes de la pertinencia de esta obra—, entre estos algunos hay otros, a su vez, que utilizan discursos e imaginarios dogmáticos del pasado distante, o relativamente reciente, como vestiduras de su peculiar exotismo para beneficiarse de posiciones en el descalabrado aparato gubernamental, en instituciones educativas, culturales y de servicios sociales non-profit, así como, paradójicamente, en entidades de todo tipo en los furiosamente rechazados Estados Unidos.

Llega a tiempo esta obra, concretamente a fines del año 2014, período para el cual la alcaldesa de San Juan, capital de Puerto Rico, Carmen Y. Cruz Soto, como si quisiera validar las hipótesis y descripciones del profesor Torrecilla, ha armado un dispositivo de distracción de la atención de la ciudadanía sobre la crisis de la isla, basado en un populismo neonacionalista y de un subido tono costumbrista —que trata de patentizar como su exclusivo trademark y que hace juego con el vestido politiquero de su gestión—, mediante el desarrollo de actividades múltiples en todas las plazas y espacios disponibles en el islote en donde se encuentra la zona histórica de esta municipalidad, desde principios de diciembre hasta fines de enero del próximo año.

Estos eventos, con una duración casi diaria por 60 días, se han impuesto haciendo caso omiso —y de una manera insensible— a las inquietudes manifestadas reiteradamente por los residentes del conocido Viejo San Juan.

Además de desviar la atención del desplome del modelo colonial, puede inferirse que el objetivo de la alcaldesa, y del grupo de funcionarios intoxicados por un poder decadente que la acompañan en su gesta autoritaria, es dar una muestra del ejercicio bully del poder mediante la “toma” de la ciudad histórica, y hacer saber que “tenemos el poder y nosotros nos imponemos

Precisamente a esta hora de una crisis general en Puerto Rico, ante la cual, desafortunadamente, un sector de la intelectualidad puertorriqueña parece permanecer en un cómplice mute mode, se hace patentemente necesaria esta obra de Arturo Torrecilla, que se confronta a sí misma, en tanto mecanismo que, al señalar, se libera, y confronta directamente, como parte del proceso de transformación, a los participantes de este festival sin sentido que no lleva a ninguna parte, si no se “encajan las piezas en su lugar.”

Finalmente, como en el caso de mi artículo previo sobre la publicación de la segunda edición de La ansiedad de ser puertorriqueño, dejo que sea el propio autor quien cierre estos comentarios con una cita directa del prólogo a El etnoespectáculo
Siendo la intelectualidad de la radicalidad extrema una intrigante figura que nos revela una anomalía sociológica civilizacional en lo que teorizo como el loser-winner, ésta ha sido lo mismo derrotada que simultáneamente también –y de modo paradójico- premiada. Esta intelligentsia, cuya representatividad en la Academia de la Universidad del Estado de Puerto Rico –como asimismo ubicada difusamente en otros ámbitos institucionales del país- cultiva lo mismo su alucinada visión de mundo de militante combativo junto a la presunción de mantener su investidura como académico, sin embargo, vive en el presente el ciclo mortuorio de su decadencia.
Aquel que entre los mortales tiene luces sobre su propio devenir destinado hacia su descomposición por lo que era una manera de obrar malograda, hace usualmente algo de modo urgente para redimirse. En el lenguaje que heredamos del mundo religioso, como también filosófico, se nombra esta intensa experiencia bajo la semántica del periplo que va de la agonía a la conversión. Ensayo abordar en esta obra, unas veces de modo fabulado de acuerdo a criterios de una narrativa que se inspira de la teoría ficción y, otras, de manera más explícita desde el punto de vista empírico, la relación entre la demostrada agonía y la reculada conversión de la intelectualidad extrema signada bajo el melonismo. Sus condiciones de posibilidad más que favorables que esta “clase del saber” tiene para estar maduramente a la altura de los tiempos como, asimismo, su minusvalía crónica para corregir el callejón sin salida en que se encuentra, es lo que este libro tiene por horizonte como reto para explicarse.
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Nota: 

Este libro se publica por Publicaciones Puertorriqueñas. Se distribuye a través de las librerías Norberto González, Mágica y Fénix en Río Piedras; La Tertulia de El Viejo San Juan; y, en Ponce, en la librería El Candil.

Por otro lado, el libro está disponible en la librería electrónica de Publicaciones Puertorriqueñas, www.ppeditores.com , en la que se aceptan pagos por Pay Pal. Los interesados también pueden comunicarse a través de servicio@ppeditores.com o con Neida Aponte, Asistente Administrativo, al correo electrónico neida@ppeditores.com y al (787) 759-9673.

(Este artículo fue editado el 17 de diciembre de 2014.)

miércoles, 15 de octubre de 2014

"La ansiedad de ser puertorriqueño” de Arturo Torrecilla: una nueva lectura indispensable

Comparto esta nueva visita a La ansiedad de ser puertorriqueño, en su segunda edición con prólogo del 2014, de la autoría del profesor Arturo Torrecilla, obra que no ha perdido vigencia —todo lo contrario— respecto a los asuntos medulares que trata, aunque tal vez podrían ser objeto de discusión algunas de sus premisas teóricas, puesto que este libro fue publicado originalmente en el año 2004, hace diez años, cosa que el propio autor reconoce.

En todo caso, este es un asunto que sólo podrá evaluar el lector tras realizar una nueva visita a este libro a través de esta segunda edición, o tras tener su primer encuentro con esta obra profunda, y provocadora para todo estudioso de la sociedad puertorriqueña.

Torrecilla es un escritor intenso, denso, y apasionadamente riguroso. En “La ansiedad de ser puertorriqueño”, disgrega las contradicciones de la clase política e intelectual puertorriqueña, y la cultura boricua como factor identitario.

El autor no sólo describe, sino que lanza pistas analíticas dirigidas a comprender estos elementos sociopolíticos y socioculturales  Es una obra mayor, en todo rigor y derecho, este libro que plantea y constituye una reflexión sobre lo que Torrecilla definió, con atino premonitorio desde su primera edición, el "etnoespectáculo que captura la ansiedad identitaria en la sociedad puertorriqueña".  

Esta obra es una conversación punzante que cuestiona y devela las máscaras que ocultan un llamado ser puertorriqueño, más complejo que aquél dibujado por las consignas fantasmagóricas de tiempos pasados, y las premisas que lo engloban en una categoría uniforme, y sencillamente obtusa, no sólo mediante el análisis sociológico, sino a través de señalamientos de un profundo carácter político, algunos de los cuales hay que saber encontrar —y añado disfrutar— como quien lee a Borges.

Esta obra tiene, en mi opinión, un peso histórico de igual o tal vez mayor envergadura al del célebre ensayo de Antonio S. Pedreira, Insularismo, publicado en 1934. En su minucioso estudio de la sociedad puertorriqueña, Torrecilla pone el dedo en la llaga, y reta las perezosas nociones de lo que se ha dado por llamar puertorriqueñidad, insertando en la discusión nuevos enfoques y perspectivas de análisis.

La ansiedad de ser puertorriqueño no sólo provoca, en mi caso, la relectura de un interesante libro de análisis de la sociedad puertorriqueña, sino una vuelta al jardín de sus intensas y deliciosas reflexiones que, como el buen y paciente ebanista que también es, Torrecilla va armando hasta construir una sólida obra que trasciende aquello que llamamos la temporalidad, para hacerse un referente no solamente necesario, sino permanente.

Desde mi perspectiva, esta es una manera de ejercer el rol público del intelectual: ese que se expresa y asume posiciones. Por supuesto que no se trata éste de un imperativo absoluto; sin embargo, es hora de que la intelectualidad incida por diferentes vías en la discusión pública y su enriquecimiento, es decir, en la conversación política en el Puerto Rico contemporáneo.

Definitivamente, este no es un libro que ha de ser visto haciendo guiños en las mesas de Costco ni en los estantes de revistas de Walgreens. Se trata ésta de una edición que se podrá adquirir a través de las librerías tradicionales que ya se irán anunciando y, seguramente, a través de los canales cibernéticos que todos conocemos.

Deseo concluir estas notas con unos extractos del Prólogo escrito por el profesor Arturo Torrecilla a esta segunda edición de su libro, La ansiedad de ser puertorriqueño, a manera de invitación a entrar de lleno en la conversación:
La tesis que orienta la labor investigativa de esta obra es que más motilidad se le ofrece a los ciudadanos de la edad que reúne lo global y lo local, más el retorno de las lógicas identitarias se hacen manifiestas. Lo que debía  haberse asumido como callejón sin salida, retorna con alta tonalidad en tanto falacia de la identidad. Desde entonces las inseguridades propias a métricas y geometrías rígidas se expresan en una suerte de agónico acting out: ¿se sigue siendo políticamente de izquierda de frente a los alivios de la vida; se sigue siendo muy hombre de cara al relajamiento de la carta de presentación del yo de tal o tal género; se sigue siendo creyente con la oferta de cultos diy; se sigue siendo vegetariano o carnívoro de osar mezclar un poquillo su manjar? Aquellos que responden resolutivamente desde la ansiedad de identidad lo hacen desde el álbum de familia que le rinde culto a la pereza de la existencia. 
[…]
Sin duda una de las variaciones del cultivo de la pereza de la similitud compendiada en la ansiedad de identidad se ha crecido de modo exponencial. Esto es, en rigor, el propio etnoespectáculo que, recursivamente, es captor de ansiedad identitaria e instancia de devolución de lo captado como resonancia cuyo eco sigue el patrón de estresores mediáticos que, por demás, continuamente le interrogan al ciudadano con la pregunta la más holgazana y la más cretina de todas: ¿sigue usted siendo cónsono consigo mismo en lo que respecta a su identidad nacional? La pieza ha encajado.
Si con la ubicación de todas estas piezas se nos permite orientarnos para así llegar, como el inquieto niño, al otro linde del arco iris, ahora de colores aún más intensos por la vistosidad del etnoespectáculo y, de esta suerte, hallaríamos el tesoro, se nos apetece la siguiente pregunta: ¿qué encontraríamos como riqueza allí en el fausto recipiente? En rigor no lo se aún. Mas para no desconsolar al lector del todo, lo que sí ha merecido la pena es que nos sitúa en una dirección más adecuada para explicarnos el estado de las cosas existentes. (...) Ya esto es honrar mi deuda intelectual con hacerle justicia al arcano ideario heredado de los antiguos, aquel que nos evoca la importancia de la forma atinada.
Nota: 

Me ha sido informado que el libro La ansiedad de ser puertorriqueño será distribuido a través de las librerías Norberto Gonzalez, Mágica y Fénix en Río Piedras; La Tertulia de El Viejo San Juan; y, en Ponce, en la librería El Candil.

Por otro lado el libro está disponible en la librería electrónica de Publicaciones Puertorriqueñas, www.ppeditores.com , en la que se aceptan pagos por Pay Pal.

Los interesados también pueden comunicarse a través de servicio@ppeditores.com o con Neida Aponte, Asistente Administrativo, al correo electrónico neida@ppeditores.com y al (787) 759-9673.