sábado, 29 de enero de 2011

Puerto Rico: Vanguardias universitarias a la deriva y tareas urgentes ante el colapso del modelo colonial


No hay nada peor que una vanguardia perdida. Es una tragicomedia la situación que plantea un grupo de abnegados soldados en posición de avanzada —¿alguien vió la película Mediterráneo?— mientras las restantes tropas tratan de alcanzarla, o peor aún, les han abandonado por considerar que la llamada vanguardia se ha apartado de la estrategia y táctica adoptada en un principio, o simplemente porque la guerra ha terminado. La situación más delirante se produce cuando la vanguardia carece del todo de tropas que conducir. Simplemente es un pequeño grupo de avanzada para abrirle paso a nadie, pues carecen de respaldo real de las tropas que imaginan liderear. Al menos eso dicen los que saben de milicia, y el principio ha sido aplicado a la política en infinidad de ocasiones. (Continúa)


Tal es el caso en Puerto Rico de un grupo de, como mucho, unos 100 a 200 activistas estudiantiles que han decidido desarrollar una serie de actividades de "desobediencia civil" —en protesta por la imposición de un costo adicional a la matrícula en la universidad del estado— consistentes esencialmente en dirigir unos mensajes a través de megafónos —actividad en la que no son intervenidos si nos basamos en lo observado en los vídeos circulados por los propios activistas— en determinados lugares "estratégicos", obstaculizar el tráfico vehicular, y eventualmente, provocar la intervención de las fuerzas policiacas para demostrarle al "pueblo" el carácter represivo del "régimen fascista" del gobernador Luis Fortuño. Aunque se quiera argumentar contra lo evidente, los propios vídeos circulados por los grupos de activistas reflejan un uso mucho más comedido de la fuerza por los cuerpos policiales en los últimos eventos que en actividades pasadas relacionadas con la problemática universitaria.

He comentado en otras ocasiones que el error desde un principio en toda esta "gesta" ha sido asumir la crisis universitaria como un frente de lucha "contra el neoliberalismo y el gobierno anexionista de Fortuño", en lugar de colocar en perspectiva la crisis financiera de la Universidad, y sus alternativas en la era de las becas Pell y las diversas ayudas económicas —como los programas de estudio y trabajo, o préstamos estudiantiles— de las que disfrutan, incluso, algunos de los teóricos y vocingleros en Facebook de esta vanguardia a la deriva.

El problema de esta vanguardia, a la altura de la presente fecha, es que aun los sectores académicos simpatizantes de la oposición política al gobierno de turno, y quienes han sido en el pasado sus aliados naturales, comienzan a distanciarse discretamente de sus posiciones. Véase, por ejemplo, la columna titulada La UPR vive: un alto a la desesperanza, publicada hoy por Luce López Baralt en El Nuevo Día, artículo que contiene algunos señalamientos de los que difiero, pero que, sin embargo, es reflejo de la presente situación que le está planteada a estos grupúsculos inspirados en la izquierda de los años '70 del siglo pasado, hoy venida a menos irremediablemente.

Por otro lado, toda esta desordenada "desobediencia civil" no es más que el último aleteo de un movimiento, que tal vez en su momento captó el apoyo de algunos cientos de estudiantes, pero que hoy no cuenta con respaldo sustancial alguno, y cuyo único efecto es desviar la atención de los asuntos medulares que le están planteados a la propia Universidad y a la Isla.

Sencillamente es hora de pasar la página, abordar la situación de la Universidad desde otras perspectivas, y sobre todo, enfrentar la profunda crisis de la Isla, lo que me lleva a lo siguiente, tal vez producto, en parte, de las inquietudes que incita en mi el citado artículo de Luce López Baralt.

Es hora de que la sociedad puertorriqueña se plantee generar los consensos mínimos necesarios no sólo para redirigir la economía, sino para definir prioridades colectivas, y superar los intereses estrechos de carácter partidista y sectoriales. Ya he comentado en otros artículos que a esos propósitos, y menos aun a la imagen de serenidad y consenso que Luis Fortuño ha querido presentar bajo su administración, no aportan positivamente las actitudes manifestadas por funcionarios como el presidente del Senado o el Secretario de la gobernación.

Pero el problema del colapso del modelo colonial no es producto de las ejecutorias de estos funcionarios, sino de sus carencias estructurales, y la incapacidad de las pasadas administraciones gubernamentales al no utilizar los recursos disponibles en los treinta años anteriores (desde los años '80 al presente) para orientar la economía, y a la sociedad en general, al desarrollo de nuevas actividades productivas que le permitieran competir en la era de la globalización que asomaba ya para aquellos años. A ello, sin duda, contribuyó el inmovilismo político anclado en el Estado Libre Asociado.

A tenor con lo anterior, entre las prioridades a ser atendidas de manera definitiva se encuentran la terminación del Estado Libre Asociado, es decir, de la condición colonial de la Isla por vía de la Independencia o la Estadidad; superar de una buena vez la concepción que propulsa un gobierno gigante y burocrático que cumpla el rol de padre benefactor, en sustitución de los hacendados del siglo 19, lo cual genera, a su vez, el patronazgo político y la corrupción gubernamental; y comprender que sin apertura a los mercados internacionales, y sin inversión de capital en la Isla, no se podrá contar con los recursos necesarios para reducir los niveles de desempleo, elevar —con caracter de urgencia— la calidad de los servicios de salud, invertir en el rediseño del sistema educativo a nivel escolar y universitario, y propiciar una mejor calidad de vida a la ciudadanía. Eso, profesora, no es desmantelar el país. Es tratar de reinventarlo.

6 comentarios :

Javier dijo...

Un rediseño a que efectos? Presenta muchos argumentos incompletos, quizás en honor a la brevedad o quizás por que la vanalidad lo hace insostenible. En su tesis plantea el adagio tradicional de las pasadas administraciones, al cual vale preguntarle, ¿que propuesta seria ha presentado este gobierno que se aleje del nefasto precedente que invoca?

No comprendo la imagen de sosiego de la actual administración, la cual desde que asumió el poder ha actuado consistentemente para menguar los derechos de los pobres y los trabajadores de una manera violenta. Quizas vale recordarle las adecuadas frases como: Such is life o Sacar a Patadas, o a la violencia que implica el declarar un estado de emergencia energetico para tramitar de forma expedita un proyecto de infrestructura que afecta irremediablemente nuestros recursos hídricos y geológicos y que pone en riesgo a ls comunidades, sin aceptar inclusive comentarios, propuestas o debates sobre el mismo.

Creo que su retórica, aunque bien diseñada e implementada, tiene unas fallas de origen moral y sustantivo que son imposibles de cubrir, inclusive con el poder de las palabras.

El Departamento de Estudios Hispánicos, es el portaestandarte de nuestra Universidad, y sería un acto de arrastramiento colonial de lo mas craso tratar de eliminarlo. Mucho menos reemplazarlo por cursos sexys que no tengan algún nivel de altura intelectual. La verdad que es muy difícil escuchar a los estadistas que solo ven las posibilidades de alcanzar lo que supuestamente sueñan, mediante el embrutecimiento de la población, la explotación económicas y la destruccion de nuestra cultura. Por que no pueden aceptar que no somos biculturales nada, que somos puertorriqueños y punto, y que con estado o sin estado nuestras instituciones tienen que prevalecer para el bien de nuestro ser colectivo. La libertad se mide en términos de la entereza moral, no de la capacidad de ejecutar el poder desenfrenadamente. Por eso siguen pasando a la historia como lo que son, meras victimas del sistema que defienden.

TFT dijo...

Estimado Javier:



¿Vanalidad? Supongo que quiso decir banalidad. A pesar de la carencia de acentos, signos de puntuación que van o no van, y otros errores tanto gramaticales como ortográficos, su comentario –y a pesar de que el tema en cuestión tiene que ver con el departamento de Estudios hispánicos como 'proestandarte' de nuestra universidad, por lo que se esperaría que quien comente sobre él conozca, a cabalidad, su idioma, y lo atesore, en consecuencia— sigue teniendo relevancia, y es bienvenido para el resto de quienes leemos el Quantum de la cuneta.

Sobre el famoso adagio sobre administraciones pasadas: tengo que recordarle que, en Puerto Rico, todas las administraciones desde 1952 son la misma cosa. El PNP es una rama (desilusionada), técnicamente hablando, del PPD, desde el 1968, cuando se estableció como partido 'a papeleta'. El problema que Álvarez plantea no tiene nada que ver con partidos. Tiene que ver con la insistencia de éstos (todos ellos), precisamente, en continuar definiéndolo todo desde el mismo status quo que, sabemos, ya 'no pare más'. Que no es otra cosa que el ELA. En eso estamos de acuerdo: tanto el PPD como el PNP (y yo incluyo al PIP) carecen de propuestas verdaderamente constructivas para Puerto Rico (salvo por contadas excepciones de personas individuales que, pues, son parte de dichos partidos, porque no hay 'más ná').



¿Los derechos de los trabajadores? ¿Cuáles? Mis compañer@s de antaño en el servicio público, cuyo trabajo (más el mío) hacía yo, todo el tiempo? ¿Cobrando ell@s —en ocasiones— mucho más que yo? No olvidemos que, gracias a la enorme evasión de impuestos en PR, es la empresa privada quien carga con el mayor peso salarial de quienes son empleados por la empresa pública.



En cuanto a la 'destrucción' cultural y de la universidad, todos los partidos han menospreciado el valor de la cultura y la educación. ¿O es que bajo alguna de ellas hemos visto que se le haya otorgado alguna prioridad a la cultura y la educación?

El problema aquí excede los límites de los partidos, que, de nuevo, son todos la misma cosa. Se trata más bien de una batalla eterna por el control de dichos recursos, precisamente por parte de puertorriqueños, desde un sistema político (ELA) que ya no pare más. No veo cómo la identidad puertorriqueña (que ha existido desde mediados del siglo XIX como identidad coherente) sea, como usted propone, el aliciente contra esta destrucción. Si fuéramos a usar este ejemplo en el caso de lo que ocurre ahora mismo en Egipto, ¿cómo explica la destrucción de artefactos de valor histórico, arqueológico y cultural que ocurrió ayer a manos de ciudadanos egipcios en el Museo Egipcio en Cairo?

Hay mucho que redefinir en nuestro amado Puerto Rico si queremos verlo echar pa'lante.

Saludos.

Eric Alvarez dijo...

Saludos Javier. Gracias por ocuparse de presentar sus observaciones.

Sólo unos breves señalamientos a su desencajada reacción. Desencajada, desde luego, debido a la animosidad que proyecta, y al hecho de que no puede rebatir ni uno solo de mis planteamientos en mi artículo.

Su antología de ataques a la presente administración, y el obviar los terribles errores de enfoque de administraciones anteriores del PPD y el PNP —a los que hago alusión brevemente en mi artículo— junto a posiciones que usted ha asumido en otros foros, ponen de manifiesto sus evidentes simpatías por el Partido Popular Democrático, cosa que no tiene nada de malo.

Lo banal e infantil es no admitirlo. No admitir las premisas de las que parte, le lleva a presentar una exposición que raya en la miseria intelectual y los prejuicios de rigor que caracterizan la discusión pública en la Isla. (Al respecto le refiero al último artículo publicado en este blog.)

Tanto el presente gobierno como gobiernos anteriores han tenidos necios en posiciones oficiales. ¿Y? ¿Acaso cambia ello la realidad de que es necesario acabar con el estado gigantista y paternalista en la isla y promover las fuerzas productivas? ¿Acaso cambia ello la realidad de que es necesario acabar con el estado colonial?

Su elástico concepto de la violencia no merece discusión. Simplemente carece de proporción y perspectiva, y se nutre de generalizaciones retóricas. Amparados en ese tipo de señalamientos desproporcionados y generalizantes se han cometido crimenes horrendos en la historia política de esta Isla y de la humanidad.

En algún momento parecería que proyecta en mí sus frustraciones y limitaciones en el proceso de analizar la presente crisis de la Isla. Para superarlo, lo invito a releer mi artículo dejando a un lado sus prejuicios, y el coqueto del political correctness basado en que lo propio, lo radical o patriótico, es ser anti-PNP o anti-estadista, y rechazar toda idea que provenga de ese sector.

Por otro lado, su insinuación de que propongo la eliminación del Departamento de Estudios Hipánicos, no se sostiene de manera alguna. Simplemente no planteo tal cosa en mi artículo.

Sí planteo que es necesario el rediseño de la educación en PR, algo a lo que parece oponerse tenazmente. Por lo visto usted está muy satisfecho con los resultados de nuestro sistema educativo, los cuales se ven reflejados en la presente crisis isleña.

Sus señalamientos sobre la cultura boricua y su interacción con otras culturas, así como su aferramiento a "nuestras instituciones" —no nos dice cuáles— lamentablemente sugieren que está usted inmerso en un reaccionario conservadurismo nacionalista. Siento decirle que no hay culturas puras. Esas eran las aspiraciones del nacional-socialismo y ya usted vé lo que pasó.

Por último, le sugiero que antes de reaccionar a mis artículos y comentarios, lea. Lea con mucho cuidado y atención. Lea incluso los enlaces que incluyo y que le dan acceso a artículos en donde he discutido con mayor amplitud los temas tratados en el artículo que tenga ante sí. Eso, tal vez, le permitirá no hacer ataques infundados sobre "vanalidad". Y de paso, partir de un ánimo más sosegado, razonable y respetuoso en sus exposiciones.

Francisco Ortiz Santini dijo...

Yo no suelo comentar mucho, menos aún de manera extensa, en las secciones de comentarios de los blogs. Pero cuando leo piezas del calibre que nuestro amigo Eric nos provee, no me queda otro remedio que tirarme al ruedo para felicitarlo por, nuevamente, alimentarnos con un análisis neutral, realista y auto-crítico que, como he señalado en una oportunidad anterior, "pone el dedo en la llaga".

La entrada que nos ocupa pone de relieve el fenómeno que me atrevo a llamar las Huelgas Coloniales, que no es otra cosa que los conflictos que nacen invariablemente al calor de las administraciones anexionistas, omitiendo toda referencia, por no hablar de la crítica y la acción, cuando se trata de los desmanes y estados de abandono propiciados por administraciones estadolibristas.

Excelente esfuerzo, como de costumbre.

eclipsechild dijo...

Primeramente divide al estudiantado atribuyéndole al grupo de desobedientes civiles la franquicia de las ideas de cambio que proponemos los estudiantes y un grupo numeroso de profesores. Es la misma actitud reduccionista que ha utilizado el gobierno al darle un énfasis desmedido al encapuchado, al vándalo y a frases acusatorias como “estudiantes terroristas” para desvirtuar la lucha de muchos. Esto no sólo tiene el efecto de generalizar, sino de extrapolar la imagen negativa del terrorista y el vándalo al desobediente civil o a quienes expresan su descontento dentro del margen de la ley. Luego procede a ridiculizar a los desobedientes civiles por un factor tan miope como son los números, sin evaluar la fuerza de sus ideales, ni hacer un estudio cuantitativo del apoyo que reciben de quienes no desobedecen.

Para colmo utiliza la falacia “straw man”, que consiste en tergiversar los argumentos de la otra parte para poder atacarlos fácilmente. La resultante victoria argumentativa es una falacia porque falla en dirigirse a los argumentos reales. La postura del estudiantado y sus propuestas para garantizar una educación accesible en un ambiente de gobernanza propicio no se reduce al repudio a una cuota de $800. Tampoco se puede llegar a la conclusión que la escasa concurrencia de estudiantes en ciertas manifestaciones es indicador de carencia de apoyo de una mayoría abrumadora que se expresó en contra de la cuota por medio de asambleas y referéndums. El estudiantado se divide en múltiples grupos que atienden sus reclamos de forma diferente. Hay quienes protestan pacíficamente; hay quienes cabildean, teorizan, diseminan ideas sin asistir a manifestación alguna; hay otros que recurren a la desobediencia civil y otros que votan por un repudio a la cuota y luego se someten a lo que les impongan sin emitir queja alguna.

Puede que el estudiantado tenga que reconsiderar sus tácticas, como puede ser que ya se esté haciendo, pero eso no quiere decir que sea tiempo de “pasar la página”. Sobra evidencia del desmantelamiento que señala la profesora Luce López Baralt, el cual ya no es ni una agenda escondida. La necesidad de rediseñar el sistema educativo universitario a la que usted se refiere requiere la defensa de una educación de excelencia, accesible, con canales para la producción de conocimiento y expresión de ideas. El gobierno de turno ha fracasado en propiciar la calidad de vida a la ciudadanía que usted propone en todos los aspectos. ¿Con qué cara viene a decir que los estudiantes deben pasar la página y atender el tema de estatus de Puerto Rico cuando están dando la lucha en el aspecto que más les compete? (Continúa…)

Ricardo Ortiz dijo...

(Continuación...) No sé en qué Puerto Rico vive usted para decir que los estudiantes no son intervenidos cuando se dedican a “dirigir unos mensajes a través de megáfonos”, cuando incluso son arrestados por repartir hojas sueltas o por literalmente hacer nada. Tampoco entiendo qué vídeos “circulados por los grupos de activistas reflejan un uso mucho más comedido de la fuerza por los cuerpos policiales en los últimos eventos que en actividades pasadas relacionadas con la problemática universitaria.” Esto es una garrafal mentira. Ya quisiéramos que esto no fuera así. Incluso si miráramos los primeros incidentes de brutalidad policiaca contra estudiantes en el Capitolio como una improvisación, ya sería hora que viéramos ese uso más comedido de la fuerza por la Policía, no la inclusión de nuevo arsenal (balas de goma), escuadrones (SWAT), nuevas formas de violencia (violencia machista) y la ocupación de nuestra universidad.

También cuestiono el uso que hace de las comillas en palabras como “desobediencia civil”, “gesta”, “pueblo” y “régimen fascista”, pero no así para palabras como “vanguardia perdida”, “vocingleros” y “grupúsculos”. Este uso, junto a la tergiversación, el estereotipo y la selección de hechos hace de su escrito una oda a las técnicas de propaganda. El resultado es una discusión parcializada que busca influenciar un cambio de actitud sin estar sustentada por un ataque racional a los postulados del grupo que piensa contrario a usted.

Coincido con usted en que es tiempo de encaminarnos hacia consensos, definición de prioridades colectivas y superación de los intereses partidistas. Pero para haber consenso debe haber discusión y negociación. Hartamente sabida es la política de no negociación que el Gobierno y la Administración Universitaria han puesto en práctica. No basta con escuchar si los reclamos entran por un oído y salen por otro, sin ejercicio democrático. No se puede participar en procesos encaminados al logro de consenso si no se mantiene informada a la ciudadanía, si se gobierna la Universidad a espaldas de los estudiantes y profesores, si se laceran nuestros derechos civiles, se boicotean los mecanismos deliberativos de los estudiantes y se crea un estado de sitio policiaco de facto en nuestra Universidad. Tampoco se pueden lograr avances cuando los partidos utilizan la situación como ficha política. Los funcionarios actuales han heredado el desmadre de pasadas administraciones, pero no por ello se les puede eximir de la responsabilidad por sus ejecutorias presentes.