Antes que nada...

El Grito de Edvard Munch (1893)
Soy de esa generación que tenía cerca de 21 años cuando Cerro Maravilla en Puerto Rico, Mariel en Cuba, y la llegada de Reagan a la Presidencia de los Estados Unidos. Más tarde sería la caída del muro de Berlín y, tras todo ello, la pérdida de la ingenuidad política. Digamos que percibo que el otoño ha amanecido más liviano y esperanzador, al menos en este punto distante en el Caribe que es Puerto Rico. Después de las censuras, sobre todo las que uno mismo se impone para poder sobrevivir por debajo de la superficie, y a salvo de las corrientes, uno siente que es hora de decir, de hablar. Gritar lo suyo inevitable, lo suyo irrenunciable, sin poder vislumbrar con certeza el resultado, ni qué habrá al final del camino, en un mundo que "ha cambiado" nuevamente. Estos posts, de alguna manera, pretenden ser una gota más sobre la roca; las expresiones desesperadas de un ciudadano común desde su cuneta, desde su zanja, desde este universo dinámico, inconmensurable, e inevitablemente cambiante, que el azar le ha asignado. Comentarios entre la muchedumbre cibernética para que los oiga el vecino, el próximo y el más lejano, con el deseo de que algo pase en esta isla “estofada”, y en el vecindario. En todo caso, por lo menos tendré la satisfacción, que reconozco dudosa, del desahogo y el pataleo. De haber sido parte del aguacero. 17 • noviembre • 2008.
(Revisado: 12 • junio • 2011)


Anotaciones necesarias del 12 de noviembre de 2013

Durante los últimos cuatro meses, más o menos, en los espacios de tiempo que quedan  disponibles tras atender las tareas ordinarias de todo ciudadano, e intentar revisar, una vez más, viejas lecturas que me parecen fundamentales, así como otras que han llegado a mis manos o a la pantalla de mi computadora, quise también considerar nuevos asuntos a ser tratados en el, desde ahora, "quantum de la cuneta", en lugar de "Quantum de la Cuneta".

De paso, evalué cómo, dentro de lo posible, hacer la estructura del blog más efectiva para comunicar mis inquietudes en diferentes áreas, incluyendo mis indignaciones y necesarios desahogos, y  sobre todo, cómo darle preeminencia a mis reflexiones —que siguen siendo líquidas— en forma de ensayos o artículos. Estos últimos, concluí, deben tener su espacio propio y no quedar ocultos entre ráfagas que emergen de las entrañas, de las vísceras. Por ello, he estructurado un blog alterno, una página del "quantum...",  Yo y mi boca..., cuyo contenido no necesita mayor explicación tras lo dicho hasta aquí.

Pero lo más importante de estos meses, de este silencio introspectivo, es que me han permitido mirar —he querido mirar— la profunda crisis de la sociedad puertorriqueña, así como la situación política en el vecindario más amplio, tratando de encontrar nuevas perspectivas de análisis. Ciertamente en el proceso me he reiterado en algunas premisas previas, y en la apuesta por una civilidad liberal, democrática y universalista que tanto, y de tantas maneras, he impulsado en mis escritos. 

De más esta decir que, como parte de todas mis reflexiones, concluí que aunque el "quantum..." es lo que ha sido, y también lo nuevo indispensable que será, las "páginas" que forman parte de esta "página" o espacio cibernético, construyen un conjunto en el que el proyecto originario es el eje fundamental. En esa líquida unión de partículas esenciales, de cualquier modo, no podían quedar fuera aquellos escritos que informan y orientan (Legal y al punto), ni las indignaciones, ni las entrañas que brotan, muchas veces sin pedir permiso, y otras, por pura necesidad de decir ( Yo y mi boca..., Espermas y cebollas). 

Con estas líneas espero orientar a quienes lleguen aquí, al "quantum de la cuneta", y motivarlos lo suficiente para al menos ser "parte del aguacero".