Expandir el gobierno… ¿Para qué? (fragmento de libro en revisión)

Foto suministrada - NotiCel
(He decidido publicar este fragmento quizá porque, después de todo, la escena que consigna la imagen en esta foto hace recordar aquella de El Padrino cuando Michael va caminando con sus sicarios, porque el señor dentista que se desliga hoy, fue todo mano sobre el hombro, todo apoyo a un gobernador que ya para entonces había advertido con tono de ranchera mexicana que le valía, y efectivamente le valió y nos costó a todos en esta isla, porque esos todos y esas todas que se distancian de este gobernador fracasado, desde un principio temprano sabían de todo un poco y hasta mucho sabían.)

Los actos en los que incurren altos funcionarios de gobierno para enriquecerse o aquellos que pretenden generar un sistema de patronazgo, hacen que algunos (y algunas) denuncien tardíamente lo que conocían — o debían conocer— desde el temprano principio. En uno u otro caso, se encuentra un gobierno elefantístico, que se expande sin parar, o al menos eso hacía en el caso de Puerto Rico.

Estas ejecutorias obligan a cuestionar la razón de ser de la expansión del gobierno y concluir que ésta es estrictamente política, e incluso más compleja que la corrupción recurrente. 

La expansión es garantía de base de clientes, de apadrinados por el partido hegemónico. Esto es, se trata de la inversión en garantías de continuidad exponencial de la criatura de poder hegemónico intracolonial que configuran el PPD-ELA, en respuesta a la consolidación de las clientelas que, además, con los ciclos de esta rutina de administración pública, se tornan en corporativas, cuasi-autónomas, con sus demandas propias, capaces de exigirlas a cambio de su respaldo como electores.

En ese sentido, el gobierno no es expandido con miras a facilitar la inversión de capital o para actuar como ente regulador entre las empresas. Su misión es más desdichada: es el clientelismo.

Si alguna vez las autoridades involucradas en la lucha contra la corrupción se plantean el concepto de partidocracia, aquí está la raíz del problema. Nuevamente: el clientelismo.

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