lunes, 8 de septiembre de 2014

La "madre del cordero"

Jacqueline Kennedy y Luis Muñoz Marín, San Juan, Puerto Rico. 1961. Archivo El Nuevo Día.
Ser reconocido como ciudadano de un estado-nacional es uno de los atributos esenciales de pertenecer a una comunidad política en su sentido más amplio. Es decir, de pertenecer a la polis. Habida cuenta de ello, la discusión sobre las alternativas de descolonización de las relaciones políticas entre Puerto Rico y Estados Unidos pasa necesariamente por la dilucidación de este aspecto fundamental.

El asunto de la ciudadanía, específicamente la ciudadanía norteamericana por nacimiento que ostentan actualmente los puertorriqueños, es necesariamente  recurrente en la discusión del status debido a que constituye la madre del corderotal y como un buen amigo indicara con gran atino en una de muchas conversaciones que sostuviéramos durante los años ’90 con  líderes autonomistas hoy alegadamente soberanistas— del Partido Popular Democrático (PPD, partido actualmente a cargo del gobierno de la isla).  

Con la utilización de esta frase en aquellas conversaciones se significaba que, desde la perspectiva del presunto autonomismo, la solución del status colonial de Puerto Rico, que resulta del estado libre asociado o ELA, estaba indefectiblemente ligada a enfrentar la cuestión de la ciudadanía y, concretamente, a la posición que ante este asunto asumiera el liderato del PPD. 

Discusión vital por medular en cuanto al concepto del ejercicio de la soberanía, facultad a la que ya había renunciado el propio Rafael Hernández Colón en el año 1991, ante el Comité de Energía y Recursos Naturales del Congreso de los Estados Unidos, al tratar de defender la viabilidad jurídica del ELA Desarrolladoentelequia de su propia manufactura. 

Esta cuestión plantea en el fondo un trance en el que le va la vida al PPD, y a sus acólitos de retaguardia de toda la vida, puesto que implica definir —finalmente— su posición en cuanto al ejercicio de la soberanía. En cuanto a la ciudadanía y el ejercicio del poder soberano del Congreso sobre Puerto Rico, es preciso considerar las decisiones del Tribunal Supremo de Estados Unidos, y el Derecho Constitucional norteamericano en general. Precisamente a ello dedica un enjundioso artículo el profesor de Derecho, Andrés L. Córdova, que fue publicado el pasado 5 de septiembre en el periódico El Vocero bajo el título de Ciudadanía y Soberanía

Por mi parte, deseo plantear algunas reflexiones adicionales desde un punto de vista un tanto más magro que aquellas importantes consideraciones jurídicas pertinentes a la discusión de este asunto.