miércoles, 15 de octubre de 2014

"La ansiedad de ser puertorriqueño” de Arturo Torrecilla: una nueva lectura indispensable

Comparto esta nueva visita a La ansiedad de ser puertorriqueño, en su segunda edición con prólogo del 2014, de la autoría del profesor Arturo Torrecilla, obra que no ha perdido vigencia —todo lo contrario— respecto a los asuntos medulares que trata, aunque tal vez podrían ser objeto de discusión algunas de sus premisas teóricas, puesto que este libro fue publicado originalmente en el año 2004, hace diez años, cosa que el propio autor reconoce.

En todo caso, este es un asunto que sólo podrá evaluar el lector tras realizar una nueva visita a este libro a través de esta segunda edición, o tras tener su primer encuentro con esta obra profunda, y provocadora para todo estudioso de la sociedad puertorriqueña.

Torrecilla es un escritor intenso, denso, y apasionadamente riguroso. En “La ansiedad de ser puertorriqueño”, disgrega las contradicciones de la clase política e intelectual puertorriqueña, y la cultura boricua como factor identitario.

El autor no sólo describe, sino que lanza pistas analíticas dirigidas a comprender estos elementos sociopolíticos y socioculturales  Es una obra mayor, en todo rigor y derecho, este libro que plantea y constituye una reflexión sobre lo que Torrecilla definió, con atino premonitorio desde su primera edición, el "etnoespectáculo que captura la ansiedad identitaria en la sociedad puertorriqueña".  

Esta obra es una conversación punzante que cuestiona y devela las máscaras que ocultan un llamado ser puertorriqueño, más complejo que aquél dibujado por las consignas fantasmagóricas de tiempos pasados, y las premisas que lo engloban en una categoría uniforme, y sencillamente obtusa, no sólo mediante el análisis sociológico, sino a través de señalamientos de un profundo carácter político, algunos de los cuales hay que saber encontrar —y añado disfrutar— como quien lee a Borges.

Esta obra tiene, en mi opinión, un peso histórico de igual o tal vez mayor envergadura al del célebre ensayo de Antonio S. Pedreira, Insularismo, publicado en 1934. En su minucioso estudio de la sociedad puertorriqueña, Torrecilla pone el dedo en la llaga, y reta las perezosas nociones de lo que se ha dado por llamar puertorriqueñidad, insertando en la discusión nuevos enfoques y perspectivas de análisis.

La ansiedad de ser puertorriqueño no sólo provoca, en mi caso, la relectura de un interesante libro de análisis de la sociedad puertorriqueña, sino una vuelta al jardín de sus intensas y deliciosas reflexiones que, como el buen y paciente ebanista que también es, Torrecilla va armando hasta construir una sólida obra que trasciende aquello que llamamos la temporalidad, para hacerse un referente no solamente necesario, sino permanente.

Desde mi perspectiva, esta es una manera de ejercer el rol público del intelectual: ese que se expresa y asume posiciones. Por supuesto que no se trata éste de un imperativo absoluto; sin embargo, es hora de que la intelectualidad incida por diferentes vías en la discusión pública y su enriquecimiento, es decir, en la conversación política en el Puerto Rico contemporáneo.

Definitivamente, este no es un libro que ha de ser visto haciendo guiños en las mesas de Costco ni en los estantes de revistas de Walgreens. Se trata ésta de una edición que se podrá adquirir a través de las librerías tradicionales que ya se irán anunciando y, seguramente, a través de los canales cibernéticos que todos conocemos.

Deseo concluir estas notas con unos extractos del Prólogo escrito por el profesor Arturo Torrecilla a esta segunda edición de su libro, La ansiedad de ser puertorriqueño, a manera de invitación a entrar de lleno en la conversación:
La tesis que orienta la labor investigativa de esta obra es que más motilidad se le ofrece a los ciudadanos de la edad que reúne lo global y lo local, más el retorno de las lógicas identitarias se hacen manifiestas. Lo que debía  haberse asumido como callejón sin salida, retorna con alta tonalidad en tanto falacia de la identidad. Desde entonces las inseguridades propias a métricas y geometrías rígidas se expresan en una suerte de agónico acting out: ¿se sigue siendo políticamente de izquierda de frente a los alivios de la vida; se sigue siendo muy hombre de cara al relajamiento de la carta de presentación del yo de tal o tal género; se sigue siendo creyente con la oferta de cultos diy; se sigue siendo vegetariano o carnívoro de osar mezclar un poquillo su manjar? Aquellos que responden resolutivamente desde la ansiedad de identidad lo hacen desde el álbum de familia que le rinde culto a la pereza de la existencia. 
[…]
Sin duda una de las variaciones del cultivo de la pereza de la similitud compendiada en la ansiedad de identidad se ha crecido de modo exponencial. Esto es, en rigor, el propio etnoespectáculo que, recursivamente, es captor de ansiedad identitaria e instancia de devolución de lo captado como resonancia cuyo eco sigue el patrón de estresores mediáticos que, por demás, continuamente le interrogan al ciudadano con la pregunta la más holgazana y la más cretina de todas: ¿sigue usted siendo cónsono consigo mismo en lo que respecta a su identidad nacional? La pieza ha encajado.
Si con la ubicación de todas estas piezas se nos permite orientarnos para así llegar, como el inquieto niño, al otro linde del arco iris, ahora de colores aún más intensos por la vistosidad del etnoespectáculo y, de esta suerte, hallaríamos el tesoro, se nos apetece la siguiente pregunta: ¿qué encontraríamos como riqueza allí en el fausto recipiente? En rigor no lo se aún. Mas para no desconsolar al lector del todo, lo que sí ha merecido la pena es que nos sitúa en una dirección más adecuada para explicarnos el estado de las cosas existentes. (...) Ya esto es honrar mi deuda intelectual con hacerle justicia al arcano ideario heredado de los antiguos, aquel que nos evoca la importancia de la forma atinada.
Nota: 

Me ha sido informado que el libro La ansiedad de ser puertorriqueño será distribuido a través de las librerías Norberto Gonzalez, Mágica y Fénix en Río Piedras; La Tertulia de El Viejo San Juan; y, en Ponce, en la librería El Candil.

Por otro lado el libro está disponible en la librería electrónica de Publicaciones Puertorriqueñas, www.ppeditores.com , en la que se aceptan pagos por Pay Pal.

Los interesados también pueden comunicarse a través de servicio@ppeditores.com o con Neida Aponte, Asistente Administrativo, al correo electrónico neida@ppeditores.com y al (787) 759-9673.