sábado, 11 de agosto de 2012

A marchar por la Paz


Stefano Steenbakkers
La convocatoria que ha realizado un grupo de ciudadanos y ciudadanas —encabezados por los familiares de Stefano Steenbakkers, asesinado el 24 de junio de este año— para marchar por la Paz el próximo domingo a la 1:00 p.m., desde el Capitolio hasta los terrenos del Morro en el Viejo San Juan, plantea un mensaje urgente y desgarrador.

No se trata únicamente del llamado de los familiares de las personas cuyas vidas fueron ultimadas por elementos desalmados, sumidos en la mentalidad de la violencia asesina como medio de vida, o como reacción a sus frustraciones innumerables e indescriptibles. Se trata de un llamado de todos aquellos que planteamos un reto directo y claro al sentido de civilidad, un reto a la ciudadanía para aceptar una convocatoria que surge de la sociedad civil.

Debe tomarse nota, en ese sentido, de que las entidades que organizan esta actividad son “Hoy Es Un Buen Día Para Tener Paz” , y Basta YaEstas organizaciones están compuestas por ciudadanos y ciudadanas particulares que no tienen vínculo alguno con la política partidista activa.

Hoy es un buen día...
Se trata, esta vez, de una  verdadera sociedad civil compuesta por personas de pensamientos diversos, y hasta encontrados, no de un “monolítico ejército ideológico” con agendas de trastienda. Es por ello, tal vez, que esta convocatoria desafía los esquemas mentales de algunas formaciones y sectores políticos de la Isla y, aparentemente, les tiene patinando en el lodazal de no poder articular una sola palabra en contra de la violencia, a favor de la Paz, y de paso, comprometerse a acudir callada y humildemente a esta movilización ciudadana.

Tal ha sido la confusión de estos sectores, que han lanzado a correr en los medios y las redes sociales un ataque vil e infundado contra la actividad. El planteamiento se centra en alegar que la movilización forma parte de los esfuerzos de la administración del gobernador Luis Fortuño, para limitar el derecho a fianza. La propuesta de marras esencialmente consiste en limitarle este derecho a los imputados de la comisión de ciertos delitos violentos, y permitirle a los jueces determinar si les concederán fianza, tomando en cuenta los riesgos de fuga y amenaza para la sociedad. Lo cierto, sin embargo, es que la actividad no tiene nada que ver con esa propuesta que será considerada en su día en un referéndum sobre la enmienda constitucional que requiere su implantación.

El expediente público es claro. Este esfuerzo surge como producto del asesinato cruel del joven Steenbakkers, el cual vino a colmar la copa ante los diversos asesinatos de personas inocentes durante el último año, y particularmente durante las últimas semanas, previas al caso del joven holandés-puertorriqueño.

Pretender atacar esta movilización mediante la demagogia, e intentando sembrar dudas a base de maniqueísmos político-partidistas, y tratando de asociar al liderato de la actividad con sectores políticos o religiosos —giro sutil éste último que se ha filtrado en la prensa escrita—, manifiesta una insensibilidad total frente a la violencia profunda en la que se ha sumido Puerto Rico, ya sea ésta meramente tribal, o producto del narcotráfico, o generada en el marco de las relaciones de género, o consecuencia de los niveles alarmantes de enfermedad mental en la isla. Los promotores de estas posiciones deberían reflexionar sobre lo que está planteado a la sociedad puertorriqueña en estos momentos.
Fotografía del Clarín.com y AFP

Esta iniciativa me recuerda las grandes movilizaciones producidas en España, entre otras, en febrero de 2006 y en abril de 2011 contra Euskadi Ta Askatasuna (la ETA), por sus actividades terroristas, y exigiéndole al gobierno no negociar con la organización. En aquellas circunstancias, la violencia del terrorismo fue capaz de movilizar a una sociedad muy clara de su derecho a la Paz.

Está por verse qué ocurrirá mañana en Puerto Rico. Por mi parte, quiero apostar a que la demagogia, la mentira y el temor no prevalecerán; que cada cual actuará de acuerdo a sus palabras y sus compromisos; y que, en todo caso, mañana pueda ser el inicio de los esfuerzos por los cambios fundamentales que deben producirse, no solo en las instancias gubernamentales, sino en la conciencia ciudadana, y en la cultura predominante en la sociedad puertorriqueña.

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