Probablemente cuando la hoy ex—presidenta de la Junta de Gobierno de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) de Puerto Rico, Marimar Pérez-Riera, programó su reciente viaje a New York, confió plenamente no sólo en que el “ajuste de combustible” estaba ahí para garantizar sus mil dólares por noche —a costa de todos nosotros, consumidores cautivos y maniatados por un monopolio en el servicio de energía eléctrica— sino en que, por ser quien es, nadie habría de cuestionar sus recientes ejecutorias.
Es interesante. Justo unas semanas atrás había pasado por el paredón —con la ayuda de la Unión de Trabajadores Eléctricos y Riego (UTIER) y de la propia Junta de Directores de la AEE— a Alberto Escudero Morales, un egresado del Massachusetts Institute of Technology (MIT), quien fuera sometido como candidato a Director Ejecutivo de la entidad por el gobernador de Puerto Rico, Luis Fortuño. Escudero fue acusado de diversas actuaciones impropias, sobre las cuales se desconoce, al presente, el resultado de las investigaciones ordenadas por la Junta de Directores de la AEE.
Y es que la problemática que está planteada hace años en la AEE surge de los intereses diversos que se nutren de las arcas de este monopolio. Estos comprenden contratistas licitadores de subastas de diversos materiales, contratistas no sujetos a subastas, firmas legales, firmas de relaciones públicas, el estamento de ejecutivos que controlan la fase gerencial, los ejecutivos de la UTIER (quise decir, los cuadros dirigentes sindicales de la unión), y las propias juntas de directores de la empresa.
Todos esos sectores reciben —de una manera u otra— parte del pastel del “ajuste de combustible”, concepto y mecanismo que nunca nadie ha podido explicar. Es en ese contexto que, tan pronto fue nominado a director ejecutivo del monopolio que administra el servicio de energía eléctrica en la Isla, Escudero Morales expresó a los cuatro vientos —¡error de errores!— que habría de reducir el costo de la luz, y que reduciría el famoso “ajuste de combustible”.
Como en el caso del asesinado presidente de Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy, Escudero se colocó directamente en la línea de fuego de diversos sectores, cada uno con su propia agenda, que no permitirían que fuera nombrado. Todo lo contrario, armaron un fusilamiento público en el que intervinieron intereses de la Junta de Directores, de los suplidores, de la UTIER, y la gerencia, todos los cuales tenían algo que perder si se atacaba frontalmente —como eran aparentemente los planes de Escudero— el llamado, incomprensible, e inexplicable, “ajuste por combustible” que provee la liquidez a este monopolio energético.
El tipo de liquidez que permite pagar gastos de estadía de 1000 dólares por noche en NY, cumplir con convenios injustificables, correr los sistemas de subastas, con las impropias compensaciones a los adjudicadores, y pagar extravagantes compensaciones a miembros de una Junta de una empresa que presuntamente se encuentra en crisis. Situaciones todas que evidentemente son de conocimiento, tanto de la Junta de Directores de la AEE, como de los gremios que operan en la empresa.
Por todo ello doy la bienvenida a la renuncia requerida por el gobernador Luis Fortuño a la sobrina del secretario de la Gobernación, Marcos Rodríguez Ema, y hermana del secretario de Desarrollo Económico y Comercio, José Pérez Riera.
Estemos todos claros, sin embargo. El problema de la AEE es mucho más profundo. Y aunque no se quiera hablar de ello por razones populistas electoralistas, es necesario, ya de una vez, quebrar el espinazo de su poder monopólico, y reducir agresivamente nuestra dependencia del petróleo.
Nota: Foto tomada de la Enciclopedia de Puerto Rico




3 comments:
Esa mafia de la AEE no hay quien la detenga. Mil dolares la noche en Nueva York? Ni que ella fuera Donald Trump.
Es problema lo resuelven facil, botan a Cordero, botan a la Perez-Riera pero no recobran lo que gastaron.
A Cordero o a la Marimar habia que cobrarle los bonitos de productividad y a la Marimar el exceso del gasto del viaje a New York.
Que le hagan como a los trabajadores que les formulan cargos, los botan y le cobran lo que deben de las devoluciones que tengan derecho y luego los tratan de meter presos.
Excelente, Eric. ¿Cómo llegó Riera a esa silla?
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