sábado, 31 de diciembre de 2011

Ivonne Malleza Galano: prisionera política cubana

Cuando este primero de enero se celebre en Cuba el aniversario 53 de la derrota del dictador Fulgencio Batista, la nomenclatura del Partido Comunista de Cuba, esa caterva de escleróticos burócratas que debaten hoy cuanta apertura al capitalismo es suficiente sin que se pongan en riesgo sus privilegios, mantendrán en prisión, mientras tanto, a Ivonne Malleza Galano e Ignacio Martínez Montejo, quienes se encuentran realizando una huelga de hambre.

Ivonne Malleza Galano, también miembro de las Damas de Blanco, fue apresada violentamente el 30 de noviembre pasado, junto a su esposo, Ignacio Martínez Montejo, por la policía política de la dictadura, a consecuencia de levantar un cartel en el Parque de la Fraternidad, localizado en La Habana, que leía: "Basta ya de mentiras y de engaño al pueblo cubano. Cese el hambre, la miseria y la pobreza en Cuba”.

Malleza Galano y Martínez Montejo han sido privados de su libertad, sin que medie proceso alguno de "determinación de causa para el arresto", ni asistencia legal inmediata, o derecho a fianza, derechos que en Puerto Rico, por ejemplo, y lugar desde donde escribo, le son reconocidos a cualquier acusado, incluyendo al más sanguinario asesino del narcotráfico, por no mencionar el caso, rayante en la comedia, de los activistas de los grupúsculos de la llamada izquierda isleña.

Está por verse si el caso de Ivonne e Ignacio habrá de ser utilizado por la dictadura como otro de tantos actos represivos para enviar el mensaje de que, aunque se estén llevando a cabo medidas de liberalización económica, el sistema político —como en el caso del modelo chino— no será democratizado en modo alguno.

En la mente de los burócratas del PCC, sin embargo, debería haber espacio para recordar el impacto político de las huelgas de hambre encabezadas por Orlando Zapata Tamayo y Guillermo Fariñas. Por otro lado, deberían recordar que las idiosincracias del pueblo cubano y del pueblo chino son muy distintas. Lo que puede parecer hoy indiferencia y aceptación del estado político por parte de los ciudadanos cubanos, irá transformándose en exigencias y reclamos como consecuencia, precisamente, de las medidas de liberalización económica, lo que colocará una presión extraordinaria sobre la dictadura.

Después de todo, era el marxismo el que sostenía que la "superestructura política", llegado determinado momento de desarrollo del modo de producción, se veía obligada a transformarse para permitir el crecimiento económico. De no hacerlo, la transformación era impuesta por las propias fuerzas productivas. En ese momento, "más temprano que tarde" —repitiendo un lugar común de la izquierda latinoamericana— la única salida justa y viable en Cuba será la plena Democracia.

sábado, 8 de octubre de 2011

Comentario y enlace a "El Estado palestino" por Mario Vargas Llosa para ELPAÍS.com



De indudable pertinencia este artículo de Mario Vargas Llosa sobre la desacertada e injusta política de la actual jefatura del estado israelí ante los reclamos del pueblo palestino. El extremismo domina las actuaciones del gobierno israelí presidido por Benjamín Netanyahu, el cual arrincona cada vez más al pueblo palestino, dando lugar a que organizaciones extremistas palestinas como Hamás encuentren excusas para sus actos de terror.

Cito, como muestra del análisis planteado por Vargas Llosa, el siguiente extracto, el cual probablemente desencaje a muchos de sus enemigos usuales:
El antisemitismo no explica este desprestigio como quisieran algunos extremistas, que divisan detrás de toda crítica a la política del Gobierno de Benjamín Netanyahu el prejuicio racista. Este no ha desaparecido, por supuesto, porque forma parte de la estupidez humana [...] pero la realidad es que, en nuestros días, Israel ha perdido aquella superioridad moral que la opinión pública del mundo entero le reconocía, cuando la imposibilidad de un acuerdo de paz entre palestinos e israelíes parecía sobre todo culpa de aquellos, por su intolerancia a reconocer el derecho de Israel a la existencia y su justificación del terrorismo.
Invito a los lectores del Quantum a examinar este interesante análisis sobre el estado presente del conflicto palestino-israelí, y las medidas urgentes y necesarias para beneficio de ambos pueblos.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Cuba: entre los desvaríos de Fidel y la urgente necesidad de atraer actividad económica a la isla


No habían pasado 24 horas desde la divulgación del interesante reportaje de la BBC sobre el desarrollo del turismo en Cuba como una alternativa a sus presentes privaciones (BBC News - Fast Track - Could tourism be the answer to Cuba's economic woes?) cuando el Comandante embalsamado, ya había lanzado una de sus aburridas diatribas — y repetitivas hasta el punto del ridículo— contra los Estados Unidos, y particularmente contra el presidente Obama a quien llamó estúpido. (Castro calls Obama stupid, slams Cuba policy)

Las declaraciones contra Obama se producen ante sus expresiones del miércoles pasado a un grupo de periodistas hispanos en las que señala que Estados Unidos estaría dispuesto a flexibilizar —aun más cabe decir— si observaban por parte del gobierno de Cuba una intención seria de ofrecerle libertad a su pueblo.

Precisamente ese es el dilema presente de Cuba. Pretender montar una economía capitalista, sin los derechos democráticos que hacen viable ese sistema económico en toda su extensión. De hecho cuando observamos el reportaje de la BBC, podemos apreciar una Cuba que parecería un paraíso turístico, en pujante desarrollo, en el que extranjeros y cubanos pueden disfrutar de unas extraordinarias facilidades, abierto a todos los extranjeros que deseen visitarla. No se me malentienda. Abrirse al turismo esta muy bien.

Sin embargo, hacerlo mientras se le niegan libertades democráticas esenciales al pueblo cubano es un descarado acto de cinismo. En ese sentido no quiero dejar pasar la oportunidad para referir al lector a la interesante serie que bajo el título de Cuba Hoy, publicó el periodista y analista de temas internacionales Mario Alegre-Barrios para el periódico El Nuevo Día.

Ya en una ocasión anterior (Cuba: el difícil camino del fracaso socialista, a un mundo volátil, vertiginoso y sin fronteras) había anticipado que el tránsito del socialismo a una sociedad capitalista abierta no sería miel sobre hojuelas. Ojalá que en este proceso el andamiaje esclerótico que obstaculiza el desarrollo democrático y atenta contra los cambios económicos —en toda su amplitud— no venzan en su agenda reaccionaria dirigida a montar en Cuba un capitalismo de dictadura. Como fue el de Pinochet en Chile, como es el de China en el presente, diferentes en la forma de ejercer su control sobre la economía, pero dictaduras al fin.

nota: La fotografía que encabeza esta nota ha sido tomada prestada de CNN.

martes, 27 de septiembre de 2011

Enlace a POLIS: Fernando Mires: Una clase de filosofía política

POLIS: Fernando Mires: Una clase de filosofía política
Lo último de Fernando Mires en su blog POLIS es un amplio ensayo dedicado a reseñar criticamente un discurso reciente del Papa Benedicto XVl ante el Parlamento alemán. Lo interesante, desde la perspectiva de Mires, es que su discurso fue una exposición de filosofía política, conservadora sí, como es de esperar de quien ha optado —ante los dilemas planteados a la Iglesia Católica en este siglo— en palabras de Fernando Mires, por "consolidar el tronco más tradicional de la Iglesia en espera de mejores tiempos..." y por ello "tal vez pasará a la historia como uno de los pontífices más conservadores y tradicionales de la modernidad".

No obstante su conservadurismo, destaca Mires, Benedicto XVl simpatizó con las posiciones del ecologismo político y a su vez puso un dedo en la llaga de sus contradicciones teóricas. Por otro lado, Mires, quien levanta y analiza tres críticas esenciales al final de su exposición, reconoce en el discurso de marras un curso de filosofía política a pesar de su conservadurismo, o tal vez, como consecuencia lógica de este último.

Del ensayo de Mires me quedo, por iluminadora, con la siguiente cita producida en el contexto de las contradicciones de Benedicto XVl: 'Religión es tradición; religión es conservación; religión es, en el sentido literal y no periodístico del término, fundamentalismo. Toda religión se sostiene sobre una institución y una doctrina que se rige de acuerdo a fundamentos establecidos por “escrituras”. En ese sentido el cristianismo ha conocido un sólo revolucionario: Cristo, quien, además, no era cristiano.'

Invito a todos los amigos del Quantum a visitar el enlace a este interesante trabajo de Fernando Mires.

nota: La foto del Papa Benedicto XVl ha sido tomada prestada del blog POLIS.

jueves, 15 de septiembre de 2011

POLIS: Fernando Mires: La renovación política de nuestro tiempo

POLIS: Fernando Mires: La renovación política de nuestro tiempo

Amplio ensayo de Fernando Mires en torno a los nuevos paradigmas y conflictos políticos planteados a la luz de los eventos en Europa y América Latina. Como muestra basta citar este interesante planteamiento de Mires:"la renovación democrática de nuestro tiempo pasa por el declive de las formaciones políticas binarias, dándose así la posibilidad para que en el futuro cercano aparezcan formaciones políticas más plurales que las que hasta ahora conocemos".

Invito a los lectores del Quantum a darle una mirada a este provocador e incisivo ensayo del profesor Fernando Mires. Ya en el futuro tendremos ocasión de presentar nuestras impresiones sobre este excelente ensayo.

lunes, 25 de julio de 2011

Puerto Rico: el Happy Birthday 59 de su relación colonial con los Estados Unidos

Al cumplirse 59 años (¿7 más que los de la dictadura cubana?) del ELA, abreviatura del nombre oficial de la relación colonial entre Puerto Rico y Estados Unidos, nada ha cambiado mucho desde su último happy birthday, salvo los realineamientos de rigor de los políticos de oficio isleños, que han redescubierto que el 95% de los puertorriqueños prefieren mantener una relación de unión con los Estados Unidos cuya permanencia se les garantice, lo cual es un hecho concreto e irrefutable.

¿Cómo defender una unión permanente con los Estados Unidos a la que no se le llame "Estadidad", en la que se les niegue a los puertorriqueños elegir al Presidente del país del que forman parte, y se les prive de participación democrática en los organismos de gobierno que toman las decisiones fundamentales sobre la isla?

Por otro lado, ¿cómo defender una relación de "asociación ¡¿permanente?!" basada en un pacto entre países soberanos, lo que hace necesario, antes que nada, que se le conceda la Independencia a Puerto Rico para poder negociar como país soberano con los Estados Unidos?

Esas son las preguntas que nunca contestará el liderato del Partido Popular Democrático, entidad que promueve el mantenimiento de la relación colonial con los Estados Unidos. Esa es la razón por la cual continúan defendiendo el llamado ELA.

Los puertorriqueños son ciudadanos norteamericanos, por virtud de una ley del Congreso de los Estados Unidos, que carecen de participación en los procesos políticos que les afectan; ciudadanos de un Estado, cuya característica esencial —ya lo había advertido el fallecido profesor "marxista" Manuel Maldonado Denis, no sin cierta espiritual congoja— es la diversidad etnico-nacional de sus ciudadanos, llamados por él las "minorías nacionales"; minoría en la que no debía, ni podría diluirse, como cuestión de principios, la gran nación boricuapaquetulosepas. ¡Un intelectual marxista y nacionalista!

Interesante el planteamiento viniendo de un ¿marxista? toda vez que, desde la perspectiva de Karl Marx, las fronteras de los estados nacionales serían borradas en el futuro, etapa histórica definida, en su caso, por todo lo que viniera de mediados del siglo 19 en adelante.

Para colmo de las frustraciones etno-patrióticas de quienes pensaban o piensan como Maldonado Denis, efectivamente vivimos una época histórica de transición durante la cual, lentamente, pero sin pausa, se van extinguiendo las fronteras de los estados-nacionales, como consecuencia de un fenómeno —de muchos— imposible de anticipar por Marx y Engels: ese encantador, contradictorio, paradójico, y hasta peligroso, Internet.

Esta realidad, junto a los cambios de la demografía política norteamericana, tienen implicaciones fundamentales para el futuro político de Puerto Rico. Por hoy, baste recordar nuestro artículo del 26 de julio de 2010, con el sabor amargo de que en lo esencial nada ha cambiado desde entonces.

martes, 14 de junio de 2011

Obama en Puerto Rico: las frustraciones insulares y la importancia del voto hispano

Quienes han expresado su decepción debido a que esperaban que, tras su llegada a Puerto Rico, el presidente Barack Obama declarara su apoyo abierto a una de las alternativas de status, reflejan un total desconocimiento de la política y del propósito primordial de esta visita presidencial.

En ese contexto, resultan patéticas las declaraciones a los noticieros televisivos de algunos líderes del Partido Nuevo Progresista (PNP) —entidad que promueve la plena integración jurídico-política de Puerto Rico a los Estados Unidos— en las que manifiestan su frustración por las expresiones de Obama a su llegada a la isla. En su frustración pasan por alto tres señalamientos esenciales del presidente Obama.

El primero de ellos, su respaldo a que Puerto Rico sea incluido en los programas federales dirigidos a resolver los presentes problemas económicos y sociales, tanto en la isla como en los Estados Unidos. El segundo, su manifestación de que respaldará y debe ser respetada cualquier determinación clara de los puertorriqueños sobre el status, y el reconocimiento con ello de la necesidad de atender este problema. El tercero, el tono inclusivo de Puerto Rico en su relación con los Estados Unidos, al final de su discurso, dirigido a resaltar la capacidad para superar los problemas económicos y sociales actuales.

Si bien tales manifestaciones no constituyen una declaración "expresa y contundente" a favor de ningún sector político, es mucho más que lo que podía esperarse de su visita, la cual, después de todo, no tenía el propósito de llevar a cabo un mitin partidista en algún barrio Jagüeyes del interior de la isla, sino un evento para levantar fondos para su campaña presidencial en el 2012, y proyectar ante los 4 millones de puertorriqueños que viven en los Estados Unidos su interés por los asuntos de Puerto Rico.


Es esto último tal vez lo más importante de su visita. Esto es, la composición del electorado en Estados Unidos obliga cada vez más a los candidatos a puestos electivos a tomar en consideración el voto hispano en general, y el voto de los puertorriqueños en particular. (Sobre estos temas, y la visita en general: "Obama aboga por realizar una consulta popular sobre el futuro de Puerto Rico", publicado en El Mundo.es)


En la medida en que ese proceso siga profundizándose, podrá hacerse mucho más dificil obviar y objetar el reconocimiento de los derechos democráticos de los ciudadanos norteamericanos de nacionalidad puertorriqueña que residen en Puerto Rico, lo cual a su vez le haría mucho más difícil a la clase política norteamericana rechazar la aceptación de la isla como uno más de sus estados federados.

Al menos, por esa razón, algunos líderes del PNP deberían reflexionar un poco más antes de hablar ante las cámaras de los noticieros televisivos, y lanzar sus frustraciones al viento. Los asuntos planteados por la visita de Obama a Puerto Rico son mucho más sencillos que las expectativas oraculares de algunos de los líderes políticos isleños; y a su vez, mucho más complejos cuando aquellos se observan desde el prisma de la creciente importancia del voto hispano en los procesos electorales de los Estados Unidos.

lunes, 13 de junio de 2011

Puerto Rico: Rosselló, los polos inmovilistas y la maquinaria de la marginación

[El pasado domingo 12 de junio la experimentada periodista Beatriz de La Torre publicó dos reportajes en el periódico El Vocero que vienen a punto a propósito de la visita de Barack Obama a Puerto Rico y del manejo del tema del status político de la isla por Casa Blanca desde los años '60.

El primero de ellos es una excelente entrevista a Pedro Rosselló, gobernador de Puerto Rico principalmente durante la década del 90', en la cual éste esboza su planteamiento de que los Estados Unidos no atenderán la condición colonial de la isla mientras no se presente una crisis política que ponga en relieve la violación a los derechos humanos de los tres millones de ciudadanos americanos en la isla. En su entrevista, Rosselló hace referencia a los tres polos que obstaculizan la solución del problema colonial de la isla. Roselló denuncia a "los '3 polos' y sus múltiples intereses creados –la elite criolla económica, los tradicionales partidos políticos y los sectores corporativos a nivel de la metrópolis." (Enfasis nuestro.)

En el segundo reportaje De la Torre expone las intrigas que han caractericado el manejo del tema puertorriqueño en Casa Blanca, y el gobierno federal.

En esta ocasión, me interesa insistir, desde mi perspectiva, en la posición de Rosselló sobre los tres polos del inmovilismo colonial en la isla. Ello, no sólo por coincidir fundamentalmente con su postura, sino porque sostengo que la presente crisis económica, social y política en Puerto Rico es producto de las actuaciones y mezquinos intereses de los sectores que componen los llamados "tres polos".

Con ello en mente, y por sus tangencias con los planteamientos vertidos por Pedro Rosselló en la entrevista con Beatriz de La Torre, presento nuevamente el artículo titulado Puerto Rico: "Crisis, corrupción, cómplices y la aplastante maquinaria de la marginación", publicado originalmente el 26 de agoto de 2010.]


Ante la situación de crisis de Puerto Rico, y el hecho de que la única opción para muchos ha sido y es emigrar, fueron publicadas por una usuaria de Facebook las siguientes expresiones que han provocado un mar de reacciones.

"El problema de PR es mucho más profundo [...] pero encima hay que añadir la gran corrupción que arropa la Isla en todos los niveles socio económicos, la marginación y el descrédito de gente que no se acomoda a los requerimientos de alguna de las tribus y el silencio de los que si saben, no están de acuerdo, pero callan porque de lo contrario les va la vida."

Y tiene razón. Demasiada razón. Por mi parte, solamente añadiría, "el silencio" de quienes conociendo la gran corrupción y sus mecanismos de acción, representan públicamente el papel de opositores, pero se benefician de aquello que alegan condenar, colocándose cómodamente en determinadas estructuras e instituciones. Se trata del factor de la hipocresía, la falta de honestidad y el cinismo por parte de figuras y figurillas trendy de la vida política, intelectual y académica en la Isla.

Hablemos en plata. Si se pretende sobrevivir, o mantener al menos algún espacio de exposición en la Isla, es preciso estar adscrito a un clan familiar o sector de la oligarquía criolla, o bien colocado en el seno de los partidos políticos, o en una de las tribus del independentismo y de la llamada izquierda que han logrado advenir al control de ciertas actividades y estructuras, principalmente en la academia, en los medios de comunicación, y en los sindicatos esencialmente de empleados del gobierno.

Por otro lado, y de no formar parte de ningún grupo o tribu, se espera que, al menos, se acepten a pie juntillas los valores, la ideología, las concepciones o, dado el caso, las prácticas mórbidas, de cada uno de estos sectores en la satisfacción de sus intereses particulares. Si se difiere de algunas de estas tribus, se está condenado a la censura, al ostracismo, el descrédito, la marginación, y finalmente, como le ha pasado a muchos, a emigrar. Es decir, la persona se expone a ser demonizada ante la sociedad, o en su entorno de actividad principal.

La situación más grave y riesgosa es colocarse de frente a ciertos sectores de la oligarquía criolla. Ese rancio sector, tan poderoso, como colonial e inmovilista. Si el hecho es que se han denunciado o identificado las irregularidades y violaciones de ley en las que ha incurrido, o podría estar incurriendo, algún elemento de este sector, entonces la marginación es total, y se activa una agresiva obstaculización dirigida a evitar que la persona que ha osado enfrentársele pueda ganarse su sustento en la Isla. En ese caso, la emigración es virtualmente inevitable.

Hablemos de corrupción y ética. Como bien indica la usuaria de Facebook, en Puerto Rico hay un grave problema de corrupción del que participan "muchas y muchos", de todos los estamentos sociales y de todas las orientaciones ideológicas, incluyendo el independentismo y la mal llamada izquierda.

Hablemos del uso de las influencias de los apellidos y abolengos, o de la pertenencia a algún clan familiar de poder económico, para agenciarse contratos o importantes puestos en la empresa privada o el gobierno, sin reunir las calificaciones necesarias para ello; de la utilización de fondos públicos para su lucro personal por funcionarios de los dos partidos que han administrado el gobierno; de intrincados mecanismos utilizados por una de las ramas de gobierno, para salvar a alguno de sus componentes de un escándalo de marca mayor; del discrimen por razones políticas ejercido contra una empleada por su filiación al Partido Nuevo Progresista por parte de un ex - presidente de la Federación de Universitarios Pro Independencia, muy bien colocado en un puesto bajo la administración Calderón; de la malversación de los fondos provenientes de las cuotas de la matrícula de los sindicatos; de las inscripciones relámpago de entidades como partidos políticos; del posible uso de actividades de la cultura, el deporte y la industria de la construcción como mecanismos de lavado de dinero; de las prácticas ilegales y fraudulentas de entidades privadas en diferentes áreas de actividad económica… En fin, la lista es aún mucho más larga y sensitiva.

Como en el caso de las epidemias, cada cual tiene un amigo o un familiar, o ha recibido información alguna vez, que tiene algún tipo de conexión con actos ilegales o impropios que involucran a personas de la oligarquía criolla o de alguno de los grupos o tribus que he mencionado anteriormente.

La seria lesión de estas prácticas a la Democracia en Puerto Rico es evidente. La Isla navega entre la existencia de instituciones y estructuras formalmente democráticas, y la manipulación de éstas para su beneficio por diferentes sectores de la sociedad que controlan determinadas instancias de la actividad política, social y económica.

Desde mi perspectiva, los elementos más putrefactos de este cuadro socio-político lo componen ciertos sectores de la oligarquía criolla, y lo que he querido identificar en este artículo como la hipocresía, la falta de honestidad, y el cinismo, por parte de elementos de la vida política, intelectual y académica en la Isla.

La “gran corrupción” y la marginación contra “quien no se acomoda a los requerimientos de alguna de las tribus”, a las que se refirió la usuaria de Facebook, son manifestaciones de un mal mayor. Estamos, en ese sentido, ante una sociedad profundamente enferma, en la que el espíritu sectario prevalece sobre la búsqueda de entendidos por un proyecto común, y agrede principios esenciales de la convivencia democrática. Para superar esta profunda enfermedad será necesario no sólo resolver el problema del status colonial de la isla, sino una transformación profunda en la sociedad puertorriqueña comenzando con nuestra clase política, y poner en cintura a nuestra oligarquía.

Mientras todo ello ocurre, nuestros oligarcas y saltimbanquis, nuestras figuras y figurillas trendy, se pasean entre mansiones venidas a menos, pasillos de museos irrelevantes, y los places to be seen en este pedazo de tierra de 100 x 35 millas. Unos, maquinando su próximo golpe; los otros, practicando el onanismo intelectual con el propósito de encontrar formas para excusar, una vez más, el mantenimiento del status quo, y los discretos encantos de nuestra oligarquía criolla, o si se quiere, “nacional”.

Imagen. Eric Alvarez © 2010. Todos los derechos reservados.


viernes, 8 de abril de 2011

Colección Maravilla se lanza al rudo ruedo

Colección Maravilla

El pasado miércoles, en el medio de un tumulto en Cabaré, un espacio riopedrense de copas, performances, y otros actos transgresores, se lanzó al ruedo oficialmente la Editorial Colección Maravilla.

Se trata de una iniciativa parida a pulmones desgarrados por el escritor y artista Néstor Barreto, por el reconocido artista plástico y diseñador grafico Teo Freytes, y el planificador urbano Jorge Carbonell, dirigida a traer al ruedo de la publicación tradicional y digital a autores fronterizos, habitantes de los límites extremos definidos —según sea el caso— por su marginalidad o por el ostracismo impuesto por la academia, y una intelectualidad muy bien acomodada en el status quo de la inmovilidad cultural y política.

Colección Maravilla irrumpió entre tumultos y espacios, nichos hambrientos que pedían ser llenados, como irrumpió en los ‘80 el respetado e importante Movimiento Sintetista Actualizado, mejor conocido como MSA, desarrollado de manera arrolladora por Yrsa Dávila y Teo Freytes durante aquellos años; un espacio físico con disfraz de galería donde todo podía ocurrir, y que recogía el carácter abierto (hoy debería decirse “inclusivo”) e integrador de un movimiento imposible de ser etiquetado o circunscrito dogmáticamente a movimiento ideológico alguno que no fuera la fuerza creadora del arte y los artistas en sus diversos campos.

La comparación viene a punto porque hay algo —que aún no podemos definir con claridad— en este proyecto delirante de Néstor, Teo y Jorge, que nos produce un resemblance de lo que fue y quiso ser MSA. Aproximo la idea de que el resemblance surge del principio consignado por sus creadores: Colección Maravilla es un movimiento abierto e integrador de todas las formas y expresiones de literatura y el oficio de escribir, incorporando en ellas la inevitable fuerza de la grafica digital, desde los límites de la marginalidad, la invisibilidad impuesta o autoimpuesta, el ostracismo, y la exclusión. Puede parecer una exageración pero, como a Obed, se me antoja este proyecto como un lúdico ejercicio, una suerte de rayuela de democracia radical, sin destino y sin final previsible. Todo, desde luego, es posible.

Decía al principio que Colección Maravilla se lanzó al ruedo en medio de un tumulto. Efectivamente es eso lo que ha llevado a cabo esta editorial armada con su vanguardia de quince autores, como quince alfiles, en el centro mismo de ese tumulto que es Puerto Rico, una isla con archipiélagas aspiraciones, y que tantas veces parecería querer regresar al mundo agreste y campesino, al ideario bucólico de Luis Muñoz Marín, Ramón Frade y Pedro Albizu Campos, a los hacendados y a los negros esclavos, y lo dejo ahí para no caer en el tipo de tentación y pecado que puede provocar la ira de las divinidades.

Lo importante aquí es que, luego de largos e intensos meses, Colección Maravilla irrumpe en el tumulto isleño con su grito heurístico, creador, tránsfuga, provocador, desde los límites, desde las marginalidades excluidas del discurso y las élites de la cultura y la intelectualidad, esa otra fuente de violento poder frente al otro.

Finalmente les invito a visitar el enlace que encabeza esta nota. Desde luego, si lo desean y, sobre todo, si se atreven…

Nota: Imagenes tomadas de la página de Colección Maravilla.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Talibanes caribeños: el activismo ultraizquierdista en la Universidad de Puerto Rico

El 29 de enero pasado publicamos aquí un artículo titulado Puerto Rico: Vanguardias universitarias a la deriva y tareas urgentes ante el colapso del modelo colonial.

A los pocos días de la publicación del artículo, casualmente, el gobierno de la isla anunció la retirada de las fuerzas policiacas del campus del recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico.

El pasado 22 de febrero de 2011, fue aprobada la paralización del referido recinto en una torcida asamblea de estudiantes respecto a la cual se alega por amplios sectores estudiantiles que, en estricto orden parlamentario, no fue aprobada tal paralización, que la asamblea y los procesos de escrutinio fueron manipulados y que no recogían el sentir de la amplia mayoría del estudiantado.

El día de ayer, 23 de febrero de 2011, desde tempranas horas de la mañana, se produjeron varias confrontaciones con estudiantes y profesores por parte de las aguerridas 'vanguardias" las cuales les impedían el acceso al campus universitario. La situación se caracterizó por las tensión y las agresiones físicas y verbales de estos bullies con camisetas del Ché Guevara.

Estos sectores de activistas estudiantiles en el recinto de Río Piedras de la Universidad se niegan a reconocer lo evidente: no cuentan con el respaldo de la comunidad universitaria en sus planteamientos, mucho menos para paralizar las actividades académicas.

Más aún, ni la Asamblea, ni el Concejo de Estudiantes, y menos aún el autoproclamado Comité de Representación Estudiantil, pueden abrogarse la autoridad para determinar si un sólo estudiante o un grupo de estudiantes, sean estos diez, cinco mil o veinte mil, van o no a asistir a clases. Por definición misma del ejercicio del derecho vigente, y por esenciales nociones democráticas, ese derecho le pertenece a los estudiantes individualmente en su relación con la institución universitaria en la que se han matriculado. Se trata por otro lado, del ejercicio del derecho al libre albedrío, a la libertad de expresión y a la libertad de conciencia y asociación. Derechos por los cuales la Humanidad, y aun los propios ciudadanos en Puerto Rico, han tenido que pagar un alto precio.

Por otro lado, los concejos de estudiantes, y las asambleas estudiantiles son foros deliberativos, más no entidades organizadas de manera tal que, como en el caso de los obreros al pagar sus cuotas a sus sindicatos, sostengan una relación de obligaciones mutuas. Por una parte, el sindicato representa y negocia, y por su parte, el obrero se atiene a las decisiones mayoritarias adoptadas en Asambleas y por los cuerpos directivos, incluyendo por ejemplo, la del voto de huelga.

Es por eso que pretender calcar, en el caso de los estudiantes universitarios, las dinámicas y métodos de las actividades sindicales no sólo es un desacierto jurídico, sino un disparate político garrafal. De lo que se trata, en el caso de los estudiantes, es de protestas y manifestaciones que pueden contar o no con el apoyo de la mayoría del estudiantado.

El que un grupo de estudiantes hayan decidido manifestarse ante unos asuntos no les confiere la autoridad de obligar al resto del estudiantado —mucho menos a los profesores— a unirse a sus actividades, o plegarse a sus demandas, menos aún a pensar como ellos, ya sea sobre los problemas particulares o sobre los métodos o alternativas para atender los asuntos en cuestión.

Las agresiones físicas y verbales, la intimidación y el ataque ideológico en manadas contra toda disidencia de las que han sido víctimas estudiantes y profesores por parte de estos "activistas estudiantiles", aspirantes a talibanes caribeños, son precisamente el tipo de acciones que han caracterizado a movimientos como el chavismo en América Latina, a las brigadas de respuesta rápida en Cuba contra la oposición, y a los grupos de apoyo de las dictaduras en el Oriente Próximo, todos los cuales han recibido el rechazo de la mayoría de los ciudadanos del mundo.

Si algo evidencian estas actuaciones de nuestras vanguardias a la deriva es que su único propósito en todo este proceso ha sido no sólo abrir otro flanco de ataque contra el gobierno de Luis Fortuño, sino llevar a una crisis total e irremediable a la Universidad de Puerto Rico. Es decir, a su destrucción como institución, tal vez basándose en anticuados preceptos revolucionarios de mediados y fines del siglo pasado, conforme a los cuales de las cenizas de las instituciones destruídas se habrán de construir las nuevas e idealizadas instituciones, como parte de la creación de una nueva sociedad hecha a imagen y semejanza de sus enfermizas e infantiles utopías.

Me imagino que ante los eventos recientes tanto la Lcda. Judith Berkan, como el congresista Luis Gutiérrez, tendrán la decencia moral y la honestidad intelectual de rectificar, y pedir perdón a los puertorriqueños y a la prensa norteamericana, por las desorientadoras y demagógicas manifestaciones que realizaron en días recientes.

Los excesos cometidos por elementos de las fuerzas policíacas en la llamada huelga universitaria no justifican las alegaciones y juegos retóricos para dar la impresión del desarrollo en Puerto Rico de un estado cuasi-fascista. En todo caso, y más importante aún en lo que respecta a ese cuerpo, lo son los altos niveles de corrupción que han provocado, y seguirán provocando, la intervención de las autoridades federales en ese organismo.

De regreso al violento activismo ultraizquierdista en la Universidad de Puerto Rico, baste un último señalamiento. Ni los gritos histéricos de sus vocingleros en las redes sociales, ni sus agresiones físicas y verbales contra todo aquél que difiera de ellos, contribuye ni contribuirá a resolver los acuciantes problemas de la Universidad. Mucho menos contribuirán a atender y superar los graves problemas del colapso del modelo colonial en Puerto Rico, del cual la crisis de esa institución es apenas una de sus manifestaciones.

Nota:
Los últimos dos párrafos de este artículo son producto de una enmienda al texto original, incorporada el 24 de febrero a las 12:00 p.m.

domingo, 20 de febrero de 2011

La “iskra” del mundo árabe


(Fotografía tomada de minnesota.publicradio.org)

La libertad y los árabes" por Mario Vargas Llosa para El País

“Revueltas en el mundo árabe” por Javier Valenzuela para El País

El mundo árabe es mucho más complejo que lo que resalta a primera vista. Ya me lo había advertido mi pareja desde hace muchos meses y lunas llenas. Los hechos recientes confirman sus señalamientos.

Ello me ha movido a presentar algunas reflexiones sobre estos eventos y a enlazar con el artículo de Mario Vargas Llosa, publicado en El País el pasado 13 de enero, y el breve pero interesante análisis de Javier Valenzuela para la misma publicación, en el que discuten la ola de levantamientos de los pueblos del Oriente Próximo, concretamente en Túnez, Egipto, Yemen, Argelia, Marruecos y Jordania, y que poco a poco se van reproduciendo en el resto de países del mundo árabe, como es actualmente en el caso de Libia, contra los gobiernos autoritarios y corruptos a los que han estado sometidos por largos años.

Ante estos eventos resulta imposible olvidar las manifestaciones encabezadas por las juventudes iraníes ante el fraude electoral del 2008, las cuales se inspiraban en las mismas aspiraciones de libertades democráticas y modernización que hoy inspiran a los movimientos surgidos en la región recientemente.

Del artículo de Vargas Llosa deseo destacar, en primer lugar, el paralelismo planteado por el autor con la ola que hace más de 30 años derrumbó el llamado campo socialista, aquél club de gobiernos guiados por las tradiciones autoritarias del estalinismo soviético.

Y es que el sacrificio del tunecino Mohamed Bouazizi sirvió de iskra, es decir, como "chispa” incendiaria de la pradera, para abrir los pulmones de los pueblos árabes en la búsqueda del oxigeno de las libertades democráticas. (Continúa)


La inmolación de Mohamed Bouazizi se antoja ante mis ojos como el equivalente histórico —en el contexto del Oriente Próximo— a la lucha de los obreros del sindicato Solidaridad contra el régimen comunista en Polonia para principios de los años '80 del siglo pasado, evento que marcó el comienzo del final del bloque comunista, y que culminaría con la disolución de los Estados de la “dictadura del proletariado", es decir, de los regímenes autoritarios encabezados por la propia Unión Soviética en la entonces Europa Oriental.

En estos procesos es interesante el hecho de que, por lo menos hasta el momento, los levantamientos han sido movimientos de masas relativamente pacíficos, encabezados por las juventudes de estos países, así como el factor de que cuentan con el apoyo real de la gran mayoría de los ciudadanos, y fundan su fuerza política en la razón y la justeza de reclamos democráticos liberales y de modernización económica y política.

El factor de la violencia física ha sido traído al tablero por los organismos represivos de estos regímenes. De hecho, justamente en el día de ayer, al momento en que redactábamos este escrito, se informaba de la muerte de por lo menos treinta personas como producto de la intervención de la soldadesca de Libia ante las protestas contra el régimen vitalicio en ese país dirigido por Moammar Gadhafi. (Las últimas informaciones del día de hoy, domingo 20 de febrero, a través de CNN, indican cerca de 200 muertos en estos enfrentamientos.)

Un elemento adicional del artículo de Vargas Llosa me ha merecido atención, sin con ello desmerecer la importancia del resto de su exposición. Me refiero al impacto de la globalización de la información en la oleada de la que estamos siendo testigos históricos.

El Internet, junto a las redes sociales de todo tipo, no sólo han levantado las fronteras, y colocado en cuestionamiento el concepto mismo del Estado-nación y su correlato nacionalista, sino que han permitido un amplio flujo de información, fenómeno que los rancios regímenes autoritarios y dictatoriales preferirían que no se estuviera produciendo, y el cual permite a las sociedades tener acceso al otro lado de la historia, al otro lado de la moneda, al mundo que se les pretende ocultar.

Precisamente ello explica, por ejemplo, el bloqueo por regímenes autoritarios y represivos —como es el caso del régimen cubano— del pleno acceso de sus ciudadanos al Internet. Estos tiranos, de verbo ágil, y manos ensangrentadas, saben que una vez disponible el Internet en toda su amplitud, los mitos y leyendas con los que han pretendido engañar a sus pueblos, justificar su despotismo, y asegurar su permanencia en el poder a través de los años, se irán desvaneciendo como producto del acceso de la ciudadanía a la información.

Por otro lado, resultan de vital importancia, y de estrecha relación con el análisis de Vargas Llosa, las declaraciones del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, del 1 de febrero de 2011. En esa ocasión éste señaló:

“En los últimos días, la pasión y la dignidad que han demostrado los ciudadanos de Egipto han sido una inspiración para todos los pueblos del mundo, incluido el de Estados Unidos, y para todos los que creen en que la libertad humana es inevitable”. (Para una discusión de estas declaraciones y de este tema en general vea el artículo de Javier Valenzuela ya citado.)

Vargas Llosa, por su parte, reclama a los gobiernos de Occidente, particularmente a aquellos de la comunidad europea, un apoyo más decidido a estos movimientos que, como he indicado previamente, se basan en el reclamo de las libertades democráticas y la modernización de sus sociedades.

Militan contra este apoyo el temor a que sectores extremistas asuman el control de los nuevos gobiernos, el racismo y los prejuicios que impiden reconocer que en el mundo árabe es posible la democracia y la modernidad. Estas posturas tienen su origen, al menos en parte, en el desconocimiento de las complejidades del mundo árabe.

Por otro lado, Vargas Llosa critica la incomprensión e indiferencia por parte del gobierno extremista de Israel, ante unos procesos que, como en el caso de la caída del muro de Berlín, podrían desembocar en regímenes democráticos en la región, situación que plantearía la posibilidad de facilitar la solución —finalmente— del conflicto palestino-israelí, lo cual sería de beneficio, a su vez, al mundo en su totalidad.

Aunque admito que, a pesar de todo lo que he expresado anteriormente, los resultados definitivos de todos estos procesos y movimientos de protesta están aún por verse, comparto la posición de que Occidente está llamado a respaldarlos sin ambages ni mojigaterías.

No manifestar un apoyo decidido a estos movimientos, ya sea por consideraciones diplomáticas o económicas, sería tan desacertado como apoyar el estalinismo en medio de las revoluciones democráticas en los países de Europa del Este en la década de los ’80. Una vez los cielos despejen se podrán formular los parámetros políticos que habrán de guiar las relaciones con los nuevos gobiernos esperando, desde luego, que accedan al poder sectores democráticos y laicos en lugar de frentes del integrismo o el fundamentalismo islamista.

Las expresiones de un manifestante libio a CNN resumen lo que está planteado en estos momentos en el mundo árabe: "Our goal is simple: We want Gadhafi to leave. We want freedom. ... We want democracy."

Por mi parte, espero que la vorágine liberadora contra los regímenes autoritarios y opresores en el Oriente Próximo culmine, como en el caso de la Europa de los años ’80, en un nuevo escenario en el que las libertades democráticas y la modernidad económica y política sean las características dominantes de los Estados de la región. Después de todo, los avances de la Humanidad se han basado en las luchas por alcanzar y ampliar las libertades democráticas y la justicia en general. De ello, precisamente, se trata el progreso y el desarrollo de la Historia.

lunes, 31 de enero de 2011

Puerto Rico... Tribulaciones, Melones y Crápulas o el Juego de las Verdades Ocultas

(Publicamos nuevamente este artículo del 18 de agosto de 2009 por entender que los planteamientos esenciales aquí vertidos readquieren pertinencia ante los eventos recientes en la Isla, y sobre todo, ante la actitud inmovilista, y conservadoramente nacionalista asumida por ciertos sectores de la academia, y de sectores de una joven intelectualidad que postula cierto neo-izquierdismo, basado esencialmente en los mismas premisas teóricas del derrotado izquierdismo-nacionalista de los años '70 y '80, frente al colapso definitivo del modelo económico colonial, y su gobierno basado en el gigantismo, el paternalismo, y el patronazgo político. Aunque las diferencias con el respetado escritor Luis Rafael Sánchez no han perdido vigencia totalmente, más importante aun resultan ser nuestros señalamientos sobre la ausencia de honestidad intelectual, y la miseria del análisis y la discusión pública en Puerto Rico, asuntos que son objeto en estos días de olímpicos pronunciamientos editoriales e hipócritas poses de pulcritud política.)

Mediante su artículo titulado
"La Ineptocracia", publicado en El Nuevo Día, el 18 de agosto de 2009, el cual ha provocado diversas reacciones de simpatía por lo menos en la red Facebook, el escritor Luis Rafael Sánchez, pretende sostener la narración de que la debacle del país se debe a la ineptitud del presente Gobernador, Luis Fortuño, y que los corruptos "tiburones", "las crápulas", todos del Partido Nuevo Progresista (PNP), de orientación estadoista, y al que representa el Sr. Fortuño, se aprestan a devorar y destruir la Isla. Por otro lado, el artículo titulado "Tribulaciones del Melón", publicado por el periodista Ismael Torrres, en el mismo periódico de este miércoles 19 de agosto, quizá no tenga una larga lista de fans en Facebook, pero dice mucho del estado intelectual e ideológico del país, en unas muy breves y atinadas líneas.

Hago referencia a estos artículos porque me permiten ilustrar, y lo señalo con todo respeto, mi preocupación por la difusión en Puerto Rico de lo que he querido llamar la miseria del análisis y el debate intelectual, particularmente por parte de la llamada izquierda, o quienes se piensan o sienten afines a esa etiqueta. Ambos artículos, cada uno por razones muy distintas, reflejan la indigencia intelectual y política del llamado "sector puertorriqueñista" del espectro ideológico de la Isla. (Continúa)




El artículo de Sánchez ("Wico", como le llaman sus amistades cercanas) cumple veladamente la función de proteger la retaguardia del PPD, que como "Hamlet ñangotado en el batey" —lamenta el escritor, acudiendo a uno de sus tropos geniales—, duda "entre si fomentar la gringosidad o si amenguarla". Torres, por su parte, destaca la confusión agónica entre los sectores que reclaman ser independentistas (los llamados "melones") mientras apoyan, de manera consecuente, al Partido Popular Democrático, organización que promueve la preservación de la presente relación jurídico-política de Puerto Rico con Estados Unidos, es decir, el estado colonial. Para estos sectores, indica Torres, "la Nación está en peligro y vamos a dejar de ser boricuas".


En su artículo, el veterano periodista revela con sencillez y claridad, el simplismo de las posturas inspiradas en el nacionalismo decimonónico del PPD y sus melones atribulados. Aún aquellos melones de hoy, que se formaron en las teorías que sostenían la importancia de la economía para todo lo demás que ocurre en una sociedad, no acaban de entender esta Isla en su conjunto. No hay cubierta de retaguardias en el artículo de Torres, sino la desnudez, o la admisión si se quiere, de las tribulaciones fatales de un sector destinado a disolverse en el inmovilismo colonialista, mientras espera —describe el autor— el glorioso regreso del PPD al gobierno, "no importa quién lo diriga ni con qué agenda", con tal de salvar la "Nación boricua".

Vayamos directamente a la miseria y los melones. En primer lugar, me temo que los que militamos, en las décadas del setenta y del ochenta, en el Partido Socialista Puertorriqueño (PSP) y la Federación Universitaria Pro Independencia (FUPI), ambos de orientación marxista leninista, con el nacionalismo como carta adicional de presentación, somos responsables, al menos en buen grado, aunque definitivamente no de manera exclusiva, de la miseria intelectual y analítica que pretendo denunciar. Digo esto porque el análisis y estrategia de la lucha en contra de la estadidad se nutrió en buena medida de las posiciones que estas formaciones políticas introdujeron en el seno del independentismo.

A fines de los setenta y principios de los ochenta fue adoptada por estas organizaciones, no sin largos debates que anticipaban la futura división y debilitamiento fatal de ambas, una política de alianzas con los presuntos sectores autonomistas del PPD, con miras "a detener la estadidad". Su objetivo era coagular una gran alianza "puertorriqueñista" en contra de la "estadidad inminente". Evidentemente, se partía del reconocimiento de un sentimiento nacionalista, o de cierto etnocentrismo boricua, que era manipulable para "detener" la estadidad, mover al PPD a respaldar una fórmula política que dejara la puerta abierta a la Independencia, y eventualmente, alcanzar ésta y el socialismo, estas últimas metas en un sólo hechizo.

Para resumir años y debates, esa estrategia conllevó el apoyo al PPD en los eventos electorales de los 80 y los 90, de manera consistente. Diría que la estrategia degeneró en un respaldo totalmente acrítico a partir de las elecciones de 1992. El estado mental del melonismo llegó al punto de que la estrategia original funcionó al revés. El Partido Popular supo que podría contar con los melones, equivalentes a unos 30,000 electores más o menos, en cada evento electoral, sin necesidad de promover cambios de importancia al presente estado colonial.

El terror a la estadidad se convirtió en el "hombre del costal", en el "cuco", del melonismo. Aún a la altura de 2009, como lo comprueban el propio Sánchez en su artículo, las reacciones en Facebook a éste, así como el artículo de Torres, la confusión del melonismo perdura, mientras el apoyo del pueblo a la estadidad sigue avanzando.

La gran alianza "puertorriqueñista" ha pasado a ser un movimiento amorfo definido por principios nacionalistas, de diferentes gradaciones e intensidades. Estas gradaciones se caracterizan por el hecho de que la creación de un Estado-Nación no es visto como una necesidad, o una tarea historica que se deba realizar, por la vasta mayoría de quienes reclaman su orgullo étnico cultural.

Sin embargo, tienen su punto de encuentro en la estrategia de que todo aquél que se oponga al PNP es un aliado —el PPD es visto como un instrumento fundamental— y todo aquél que promueva ese partido, o favorezca la estadidad, debe ser destruido políticamente, "alienado" de la discusión pública, o demonizado, como en el caso evidente de Pedro Rosselló, ex-gobernador estadista de la Isla en el período del 1992 al 2000.

Como resultado del "junte" del corazón del rollo del PPD, es decir, los colonialistas de línea dura, con el melonismo nacido de la "izquierda", toman vuelo una serie de estrategias contaminadas de falta de honestidad intelectual y míseras intelectualmente. Estas estrategias se manifiestan en la intolerancia y en la manipulación de la información como instrumento de ejecución.

Conforme a ello, la información, que de alguna manera afecta a lo que ha sido bautizado como "sector puertorriqueñista", o al PPD en particular, se trastoca, se evade, sólo se trata si es inevitable (doy como ejemplo los casos por corrupción de Aníbal Acevedo, ex-gobernador PPD del 2004 a 2008, ventilados ante los foros judiciales norteamericanos ), y en determinados casos, hasta se oculta. Por otro lado, toda información que tienda a favorecer "a los estadistas" se oculta, y todo aquello que les desfavorece se resalta con desproporción vergonzosa y hasta se maquilla para que luzca peor.

En ese juego de las verdades ocultas la objetividad se desvanece. La discusión pública, y la cubierta de las informaciones por los medios periodísticos, se convierten en la caja de resonancia de las peores garatas politiqueras, y de los tremendismos que saben articular muy bien los manejadores de la información (los "cuadros de propaganda"), casi todos (por no decir "todos") buenos "melones", formados y "fogueados" en las virtudes, y vicios, de los años setenta y ochenta. Sus análisis rayan, con frecuencia marítima, en el simplismo kayakero; es decir, en el aventurerismo infantil de izquierdas.

Las mentiras se repiten, los cuestionamientos surgen de alegaciones sin fundamentos, y sin ellos, además, se asumen posiciones a sabiendas de su carencia de méritos, o como se dice de ordinario, sencillamente "por joder". Mal éste último, debo aclarar y reconocer, que aqueja a todos los sectores ideológicos, ya que en este tejemeneje de la demagogia ninguna de las tribus boricuas es una paloma inocente e impoluta. Se manifiesta así, y de manera generalizada, una miseria analítica en la discusión y debate público, que refleja una profunda falta de honestidad intelectual, y cuando no, crápulos intereses económicos, que lleva a muchos a preguntarnos si este mal boricua está en el aire, el agua o los genes.

Nadie sensato está contento con la situación de la isla estofada de Luis Palés Matos. Nadie piensa que vamos en la dirección correcta. Nadie puede alegrarse de la existencia de una corrupción que no es privativa de ninguna de las formaciones políticas, aunque se haya construido esa imagen, y ese discurso, con relativo éxito por los medios que controla el "puertorriqueñismo". Nadie puede alegrarse de la lumpenización del país a diversos niveles. Nadie debería estar contento con el control que ejerce lo que llamó Rosselló, a mi parecer atinadamente, la oligarquía colonial. Oligarquía que, después de todo, controla los medios de información, y obtiene grandes beneficios de la permanencia del estado colonial y de la inmovilidad política de la Isla.

No es honesta, sin embargo, la adopción y manifestación de posiciones sin evidencia o, cuando menos, el estudio de los datos básicos de determinados problemas; tampoco lo es el consabido disparo de la cintura; el análisis sin rigor. Son deshonestos y carentes de rigor, además, los análisis "maniqueos", conforme los cuáles, por ejemplo, todo lo que signifique atraer capital a una isla en bancarrota es parte de un gran operativo estadoísta para robarle al fisco; o conforme a los cuáles todo lo que aleguen los "cuadros" del "movimiento sindical" es correcto y motivado por su profundo altruismo; o conforme a los cuáles todo lo que implique un reconocimiento de valores democráticos o reconocimiento de posiciones o acciones meritorias de los "gringos", no es sino "pitiyanquismo". Todo ello, otra lastimosa manifestación de la miseria en el análisis y el debate intelectual; como han dicho otros, el análisis debe partir de reconocer y comprender la "complejidad" de la realidad.

En el contexto de todo lo anterior, afirmar, como lo hace Sánchez, que la problemática actual de Puerto Rico es producto de la administración de Luis Fortuño es, cuando menos, un error de perspectiva, por no querer adjudicarle al escritor, crápulas intenciones de manipular la realidad histórica.

Todos vivimos las administraciones inmediatamente anteriores, y particularmente infelices, de Sila Calderón y Anibal Acevedo Vilá, ambos gobernadores del PPD. Sánchez omite ese hecho incontrovertido. Estos gobernantes tradujeron la inmovilidad
ideológica en inmovilidad total gubernamental. El "ningunismo" de origen plebisicitario —es decir, el no apoyar ninguna opción en un proceso electoral para escoger una forma definitiva de relación con los Estados Unidos— fue adoptado como filosofía política.

La mentira y el manejo de la "percepción" fueron perfeccionados como métodos para enfrentar a sus opositores. Por otro lado, si de tiburones se trata, hace muchísimo tiempo que el crapulario del Partido Popular se ha alimentado muy bien del fisco. La "destrucción" de la Isla ocurrió mucho antes de que pasara a ocupar su puesto el actual gobernador. Sánchez lo sabe.

La miseria del análisis de Sánchez radica, además, en atribuírle a la administración gubernamental de turno, PNP y estadista, por supuesto, la existencia de los "tiburones" como si las denuncias de Iván González Cancel, quien fuera candidato a la dirección del Departamento de Salud, excluyeran participantes de otras formaciones políticas en la charada. El asunto está por investigarse; la posición correcta y sensata es esperar por sus resultados.

Son tiempos de sobriedad y serenidad en los análisis. De saber anteponer la búsqueda de la verdad a las respectivas posiciones ideológicas, afecte ello a quien afecte, y sin que las simpatías por un nacionalismo
light o uno estridente, o la antipatía hacia el estadoismo, sea el criterio determinante en los análisis, en el debate público, o en el manejo de la información por los medios periodísticos.
Son tiempos de afrontar los cambios necesarios para que este barrio en el Caribe se inserte efectivamente en los indetenibles procesos económicos globales. Los vertiginosos desarrollos de este nuevo milenio, no esperarán por
Hamlet, mientras mira con nostalgia el pasado, e indecisión al futuro, ñangotado en un batey. Y eso, Sánchez también lo sabe.




Notas:


1. Crápula: según el Diccionario de la RAE, "Hombre de vida licenciosa."
2. Información sobre imágenes y fotos en orden de aparición: Foto "Máscara", tomada de Nuevo Teatro: Teatropedia; Foto de Luis Rafael Sánchez, tomada de catálogo de la
Universidad de Wisconsin; Foto de Ismael Torres, tomada de página electrónica de Metro San Juan; reproducción fotográfica de "El Pan Nuestro" de Ramón Frade; "Homeless", foto tomada de Scrape TV News; Aníbal Acevedo Vilá y Hector Ferrer, líderes del Partido Popular Democrático, foto tomada de El Nuevo Día; Reproducción fotográfica de "Big Man", 2000, del artista hiperrealista Ron Mueck (Australian, b. 1958), tomada de página del Brooklyn Museum.

sábado, 29 de enero de 2011

Puerto Rico: Vanguardias universitarias a la deriva y tareas urgentes ante el colapso del modelo colonial


No hay nada peor que una vanguardia perdida. Es una tragicomedia la situación que plantea un grupo de abnegados soldados en posición de avanzada —¿alguien vió la película Mediterráneo?— mientras las restantes tropas tratan de alcanzarla, o peor aún, les han abandonado por considerar que la llamada vanguardia se ha apartado de la estrategia y táctica adoptada en un principio, o simplemente porque la guerra ha terminado. La situación más delirante se produce cuando la vanguardia carece del todo de tropas que conducir. Simplemente es un pequeño grupo de avanzada para abrirle paso a nadie, pues carecen de respaldo real de las tropas que imaginan liderear. Al menos eso dicen los que saben de milicia, y el principio ha sido aplicado a la política en infinidad de ocasiones. (Continúa)


Tal es el caso en Puerto Rico de un grupo de, como mucho, unos 100 a 200 activistas estudiantiles que han decidido desarrollar una serie de actividades de "desobediencia civil" —en protesta por la imposición de un costo adicional a la matrícula en la universidad del estado— consistentes esencialmente en dirigir unos mensajes a través de megafónos —actividad en la que no son intervenidos si nos basamos en lo observado en los vídeos circulados por los propios activistas— en determinados lugares "estratégicos", obstaculizar el tráfico vehicular, y eventualmente, provocar la intervención de las fuerzas policiacas para demostrarle al "pueblo" el carácter represivo del "régimen fascista" del gobernador Luis Fortuño. Aunque se quiera argumentar contra lo evidente, los propios vídeos circulados por los grupos de activistas reflejan un uso mucho más comedido de la fuerza por los cuerpos policiales en los últimos eventos que en actividades pasadas relacionadas con la problemática universitaria.

He comentado en otras ocasiones que el error desde un principio en toda esta "gesta" ha sido asumir la crisis universitaria como un frente de lucha "contra el neoliberalismo y el gobierno anexionista de Fortuño", en lugar de colocar en perspectiva la crisis financiera de la Universidad, y sus alternativas en la era de las becas Pell y las diversas ayudas económicas —como los programas de estudio y trabajo, o préstamos estudiantiles— de las que disfrutan, incluso, algunos de los teóricos y vocingleros en Facebook de esta vanguardia a la deriva.

El problema de esta vanguardia, a la altura de la presente fecha, es que aun los sectores académicos simpatizantes de la oposición política al gobierno de turno, y quienes han sido en el pasado sus aliados naturales, comienzan a distanciarse discretamente de sus posiciones. Véase, por ejemplo, la columna titulada La UPR vive: un alto a la desesperanza, publicada hoy por Luce López Baralt en El Nuevo Día, artículo que contiene algunos señalamientos de los que difiero, pero que, sin embargo, es reflejo de la presente situación que le está planteada a estos grupúsculos inspirados en la izquierda de los años '70 del siglo pasado, hoy venida a menos irremediablemente.

Por otro lado, toda esta desordenada "desobediencia civil" no es más que el último aleteo de un movimiento, que tal vez en su momento captó el apoyo de algunos cientos de estudiantes, pero que hoy no cuenta con respaldo sustancial alguno, y cuyo único efecto es desviar la atención de los asuntos medulares que le están planteados a la propia Universidad y a la Isla.

Sencillamente es hora de pasar la página, abordar la situación de la Universidad desde otras perspectivas, y sobre todo, enfrentar la profunda crisis de la Isla, lo que me lleva a lo siguiente, tal vez producto, en parte, de las inquietudes que incita en mi el citado artículo de Luce López Baralt.

Es hora de que la sociedad puertorriqueña se plantee generar los consensos mínimos necesarios no sólo para redirigir la economía, sino para definir prioridades colectivas, y superar los intereses estrechos de carácter partidista y sectoriales. Ya he comentado en otros artículos que a esos propósitos, y menos aun a la imagen de serenidad y consenso que Luis Fortuño ha querido presentar bajo su administración, no aportan positivamente las actitudes manifestadas por funcionarios como el presidente del Senado o el Secretario de la gobernación.

Pero el problema del colapso del modelo colonial no es producto de las ejecutorias de estos funcionarios, sino de sus carencias estructurales, y la incapacidad de las pasadas administraciones gubernamentales al no utilizar los recursos disponibles en los treinta años anteriores (desde los años '80 al presente) para orientar la economía, y a la sociedad en general, al desarrollo de nuevas actividades productivas que le permitieran competir en la era de la globalización que asomaba ya para aquellos años. A ello, sin duda, contribuyó el inmovilismo político anclado en el Estado Libre Asociado.

A tenor con lo anterior, entre las prioridades a ser atendidas de manera definitiva se encuentran la terminación del Estado Libre Asociado, es decir, de la condición colonial de la Isla por vía de la Independencia o la Estadidad; superar de una buena vez la concepción que propulsa un gobierno gigante y burocrático que cumpla el rol de padre benefactor, en sustitución de los hacendados del siglo 19, lo cual genera, a su vez, el patronazgo político y la corrupción gubernamental; y comprender que sin apertura a los mercados internacionales, y sin inversión de capital en la Isla, no se podrá contar con los recursos necesarios para reducir los niveles de desempleo, elevar —con caracter de urgencia— la calidad de los servicios de salud, invertir en el rediseño del sistema educativo a nivel escolar y universitario, y propiciar una mejor calidad de vida a la ciudadanía. Eso, profesora, no es desmantelar el país. Es tratar de reinventarlo.