domingo, 29 de agosto de 2010

Enlace a "Los venezolanos se lo juegan todo" - El Nuevo Día


Los venezolanos se lo juegan todo - El Nuevo Día: "Los venezolanos se lo juegan todo"

Por su importancia respecto a las próximas elecciones parlamentarias en Venezuela, enlazamos aquí con este artículo de Carlos Alberto Montaner, publicado hoy en la sección dominical de El Nuevo Día.

sábado, 28 de agosto de 2010

Enlace a En el país de los ciegos...: Jorge de Castro Font, crónica de una corrupción apadrinada


El 24 de enero de 2009 el blog En el país de los ciegos publicó un interesante análisis, suscrito por Myrisa, y titulado Jorge de Castro Font, crónica de una corrupción apadrinada, sobre la historia de la figura de Jorge de Castro Font, los procesos inciados contra él por las autoridades federales, y lo que sus actuaciones reflejaban de la política en la sociedad puertorriqueña. Porque no ha perdido vigencia alguna, y porque su contenido complementa y ejemplifica lo expuesto en nuestro artículo anterior, Puerto Rico: Crisis, corrupción, cómplices y la aplastante maquinaria de la marginación, nos complace proveerles el enlace, y les invitamos a la lectura de este interesante artículo publicado En el país de los ciegos.

jueves, 26 de agosto de 2010

Puerto Rico: Crisis, corrupción, cómplices y la aplastante maquinaria de la marginación


Ante la situación de crisis de Puerto Rico, y el hecho de que la única opción para muchos ha sido y es emigrar, fueron publicadas por una usuaria de Facebook las siguientes expresiones que han provocado un mar de reacciones.

"El problema de PR es mucho más profundo [...] pero encima hay que añadir la gran corrupción que arropa la Isla en todos los niveles socio económicos, la marginación y el descrédito de gente que no se acomoda a los requerimientos de alguna de las tribus y el silencio de los que si saben, no están de acuerdo, pero callan porque de lo contrario les va la vida."

Y tiene razón. Demasiada razón. Por mi parte, solamente añadiría, "el silencio" de quienes conociendo la gran corrupción y sus mecanismos de acción, representan públicamente el papel de opositores, pero se benefician de aquello que alegan condenar, colocándose cómodamente en determinadas estructuras e instituciones. Se trata del factor de la hipocresía, la falta de honestidad y el cinismo por parte de figuras y figurillas trendy de la vida política, intelectual y académica en la Isla.

Hablemos en plata. Si se pretende sobrevivir, o mantener al menos algún espacio de exposición en la Isla, es preciso estar adscrito a un clan familiar o sector de la oligarquía criolla, o bien colocado en el seno de los partidos políticos, o en una de las tribus del independentismo y de la llamada izquierda que han logrado advenir al control de ciertas actividades y estructuras, principalmente en la academia, en los medios de comunicación, y en los sindicatos esencialmente de empleados del gobierno.

Por otro lado, y de no formar parte de ningún grupo o tribu, se espera que, al menos, se acepten a pie juntillas los valores, la ideología, las concepciones o, dado el caso, las prácticas mórbidas, de cada uno de estos sectores en la satisfacción de sus intereses particulares. Si se difiere de algunas de estas tribus, se está condenado a la censura, al ostracismo, el descrédito, la marginación, y finalmente, como le ha pasado a muchos, a emigrar. Es decir, la persona se expone a ser demonizada ante la sociedad, o en su entorno de actividad principal.

La situación más grave y riesgosa es colocarse de frente a ciertos sectores de la oligarquía criolla. Ese rancio sector, tan poderoso, como colonial e inmovilista. Si el hecho es que se han denunciado o identificado las irregularidades y violaciones de ley en las que ha incurrido, o podría estar incurriendo, algún elemento de este sector, entonces la marginación es total, y se activa una agresiva obstaculización dirigida a evitar que la persona que ha osado enfrentársele pueda ganarse su sustento en la Isla. En ese caso, la emigración es virtualmente inevitable.

Hablemos de corrupción y ética. Como bien indica la usuaria de Facebook, en Puerto Rico hay un grave problema de corrupción del que participan "muchas y muchos", de todos los estamentos sociales y de todas las orientaciones ideológicas, incluyendo el independentismo y la mal llamada izquierda.

Hablemos del uso de las influencias de los apellidos y abolengos, o de la pertenencia a algún clan familiar de poder económico, para agenciarse contratos o importantes puestos en la empresa privada o el gobierno, sin reunir las calificaciones necesarias para ello; de la utilización de fondos públicos para su lucro personal por funcionarios de los dos partidos que han administrado el gobierno; de intrincados mecanismos utilizados por una de las ramas de gobierno, para salvar a alguno de sus componentes de un escándalo de marca mayor; del discrimen por razones políticas ejercido contra una empleada por su filiación al Partido Nuevo Progresista por parte de un expresidente de la Federación de Universitarios Pro Independencia, muy bien colocado en un puesto bajo la administración Calderón; de la malversación de los fondos provenientes de las cuotas de la matrícula de los sindicatos; de las inscripciones relámpago de entidades como partidos políticos; del posible uso de actividades de la cultura, el deporte y la industria de la construcción como mecanismos de lavado de dinero; de las prácticas ilegales y fraudulentas de entidades privadas en diferentes áreas de actividad económica… En fin, la lista es aún mucho más larga y sensitiva.

Como en el caso de las epidemias, cada cual tiene un amigo o un familiar, o ha recibido información alguna vez, que tiene algún tipo de conexión con actos ilegales o impropios que involucran a personas de la oligarquía criolla o de alguno de los grupos o tribus que he mencionado anteriormente.

La seria lesión de estas prácticas a la Democracia en Puerto Rico es evidente. La Isla navega entre la existencia de instituciones y estructuras formalmente democráticas, y la manipulación de éstas para su beneficio por diferentes sectores de la sociedad que controlan determinadas instancias de la actividad política, social y económica.

Desde mi perspectiva, los elementos más putrefactos de este cuadro socio-político lo componen ciertos sectores de la oligarquía criolla, y lo que he querido identificar en este artículo como la hipocresía, la falta de honestidad, y el cinismo, por parte de elementos de la vida política, intelectual y académica en la Isla.

La “gran corrupción” y la marginación contra “quien no se acomoda a los requerimientos de alguna de las tribus”, a las que se refirió la usuaria de Facebook, son manifestaciones de un mal mayor. Estamos, en ese sentido, ante una sociedad profundamente enferma, en la que el espíritu sectario prevalece sobre la búsqueda de entendidos por un proyecto común, y agrede principios esenciales de la convivencia democrática. Para superar esta profunda enfermedad será necesario no sólo resolver el problema del status colonial de la isla, sino una transformación profunda en la sociedad puertorriqueña comenzando con nuestra clase política, y poner en cintura a nuestra oligarquía.

Mientras todo ello ocurre, nuestros oligarcas y saltimbanquis, nuestras figuras y figurillas trendy, se pasean entre mansiones venidas a menos, pasillos de museos irrelevantes, y los places to be seen en este pedazo de tierra de 100 x 35 millas. Unos, maquinando su próximo golpe; los otros, practicando el onanismo intelectual con el propósito de encontrar formas para excusar, una vez más, el mantenimiento del status quo, y los discretos encantos de nuestra oligarquía criolla, o si se quiere, “nacional”.

Imagen. Eric Alvarez © 2010. Todos los derechos reservados.

domingo, 22 de agosto de 2010

Puerto Rico: Aquél reportaje de 1962… de aquellos vientos, estas tempestades


El jueves 24 de mayo de 1962 el periódico San Juan Star publicó en su primera plana un reportaje de Alex W. Maldonado, sobre el manejo ilegal de los fondos públicos en la Legislatura, tanto por el Partido Popular Democrático (PPD), como por el Partido Estadista Republicano (PER).

En el reportaje se señala que la Legislatura del Estado Libre Asociado de Puerto Rico padecía de serias irregularidades que incluían actos de corrupción, nepotismo, el pago de salarios a personas que realmente no rendían labor legislativa, sino que se dedicaban al activismo político partidista, y de malas prácticas administrativas en general. Suena familiar, ¿no es cierto?

Aquellos vientos…

De acuerdo al reportaje, el informe del Contralor para el año fiscal 1961 al 1962 indica expresamente que Santiago Polanco Abreu, Ernesto Ramos Antonini, y Arcilio Alvarado, importantes y destacados líderes del Partido Popular Democrático durante aquellos años, incurrieron en el pago con fondos de la legislatura a empleados de sus oficinas privadas de abogados, y a funcionarios que laboraban para el partido a tiempo completo. En el caso de Arcilio Alvarado, se le señaló haber incurrido en la práctica del nepotismo, entre otras irregularidades señaladas a la Legislatura en general.

En el caso de la delegación del PER, presidida por Miguel Angel García Méndez, ésta mantenía una oficina de investigaciones a la cual estaban adscritos funcionarios que realmente llevaban a cabo labores partidistas, en lugar de funciones legislativas.

Tras leer el reportaje de marras, nos saltan a la mente varias observaciones y cuestionamientos.  En primer lugar, es interesante el hecho de que el período que cubre el informe es el año fiscal de 1961 a 1962, es decir, apenas nueve años después de la fundación del Estado Libre Asociado de Puerto Rico.

En segundo lugar, llama la atención el hecho de que ésta fuera la época en la que Luis Muñoz Marín no sólo era gobernador sino, en su condición de caudillo populista, el máximo líder político del Partido Popular Democrático y de la Isla.

Llama la atención, en tercer lugar, el que los involucrados en los actos de corrupción formaban parte del grupo de amigos y colaboradores íntimos de Muñoz. Es decir, aquellos con el nivel de acceso al “Vate” —como le llamaban a Muñoz en una manifestación que fluía entre la admiración y el mito— que les permitía sostener aquellas famosas y espirituosas conversaciones en el bohío, en las que se dirimían, entre otras cosas, el futuro de Puerto Rico.

¿Debemos aplicarle al indiscutible prócer, Luis Muñoz Marín, aquella expresión utilizada para referirse al conocimiento que pudiera tener un gobernante sobre la conducta de los funcionarios de su administración: “si era el gobernador, tenía que saber, y si no sabía, era un incompetente”? ¿El fenómeno de la corrupción era imputable a unos pocos funcionarios o era una actividad generalizada en todo el gobierno?

¿Estamos ante un mal endémico de la sociedad puertorriqueña y su cultura política, una suerte de maldición que persigue la “administración de la cosa pública” desde los años del colonialismo español, o es esta la consecuencia de una irremediable indolencia colectiva de la sociedad puertorriqueña? ¿O simplemente, “todas las anteriores”?

Estas interrogantes, a su vez, plantean una conexión inevitable con la crisis total que padece Puerto Rico en el presente, debido al efecto profundamente negativo que tiene sobre los proyectos de desarrollo social y económico, el desvío de los recursos del Estado para beneficiar los intereses particulares de unos pocos.


Estas tempestades…


Zavalita, personaje a quien le dio vida Mario Vargas Llosa, se preguntaba cuándo era que se había jodido el Perú. Si nos hiciéramos la misma pregunta sobre Puerto Rico, sin dejarnos enredar por partidismos estrechos, politiquerías, tribalismos, o elucubraciones teóricas, tal vez deberíamos comenzar por remontarnos, por lo menos, a los hechos reportados por el Star en 1962 para plantearnos, o siquiera atisbar, una posible respuesta.

Aquellos vientos trajeron estas tempestades. Los estilos de administración de aquél año fiscal 1961-1962 se fueron agravando gracias, en buena medida, a un aparato gubernamental cada vez más paquidérmico, lo que promovió no sólo el patronazgo político —que consiste en premiar la militancia partidista, sobre todo en los períodos eleccionarios, con posiciones en el gobierno—, sino la compra-venta de influencias, fenómenos que cobraron auge a partir de la década del ’70.

La administración pública se caracterizó cada vez más por la burocracia, la incompetencia, el uso de las posiciones en el gobierno para el lucro personal, así como por la falta de una fiscalización adecuada sobre la utilización de los recursos fiscales locales y de los fondos federales asignados a la Isla.

Los cientos de millones de fondos federales que Puerto Rico ha recibido por diversas vías, particularmente en los últimos 40 años, pudieron —y debieron— haberse utilizado no sólo para desarrollar una sociedad productiva, capaz de atender de manera eficiente sus necesidades básicas en educación, salud y vivienda; sino para posicionar a la Isla para enfrentar los retos económicos que ya estaban planteados en la década del ’80, desde una perspectiva regional y global.

Los recursos han estado disponibles. Sin embargo, han faltado rigor, imaginación, competencia, eficiencia, y voluntad, tanto en lo que respecta al rediseño del modelo económico, como en cuanto a las medidas políticas necesarias en lo que respecta a la relación jurídica de la Isla con los Estados Unidos.

Para que se tenga una idea, nada más en el período del año 2000 al 2008, fueron asignados 138,375,855,805 billones de dólares al gobierno, incluyendo algunas partidas para entidades privadas. (1) ¿Cómo es posible que con una inyección de fondos federales de esa magnitud no se hayan desarrollado proyectos dirigidos a mejorar la calidad de vida de la ciudadanía, y rediseñar el modelo económico de la Isla, en lugar de alcanzar un aumento sin precedente del déficit gubernamental? Simplemente, a las generaciones que habremos de vivir los próximos años del siglo 21, se nos ha dejado en las manos un desastre económico, social y político de marca mayor.

Es preocupante el hecho de que, ante los graves problemas de la Isla, la “escena” política, y el debate público, se caractericen por la demagogia, la falta de rigor, y las luchas dentro de los partidos políticos con miras a las elecciones del 2012. En ese sentido, nada ha cambiado desde 1962 hasta el presente.

Por otro lado, evidentemente es mucho más cómodo imputar culpas que asumir responsabilidades. Es mucho más cómodo lanzar al vuelo ideas sin fundamentos en la realidad, en lugar de definir propuestas concretas dirigidas a transformar una economía que ha estado modelada en los últimos treinta años en el estatismo populista, el patronazgo político, y la venta de influencias.

Es mucho más cómodo pretender que se mantenga ese modelo, pasándole la cuenta a los incentivos contributivos del gobierno federal, y a las asignaciones al gobierno de la Isla del presupuesto de los Estados Unidos, o mediante la asignación, federal por supuesto, de un “fondo de transición a la Independencia por un período de 20 años”.

Lo que nos lleva nuevamente a la pregunta que Zavalita hizo famosa. A la pregunta se podría responder como siempre: “la culpa es de los americanos ”. Sin embargo, que sepamos, ni Muñoz Marín, ni Ernesto Ramos Antonini, ni Santiago Polanco Abreu, ni Miguel Angel García Méndez, eran yanquis. Tampoco lo eran los administradores de los gobiernos de Puerto Rico a partir de los años ’60, y particularmente a partir de los años ’70. Menos aún lo eran los encargados de administrar los recursos millonarios que recibió la Isla en la década perdida que comenzó en el año 2000.

Ello nos lleva a una sola respuesta posible. La responsabilidad es nuestra. De todos nosotros. Es hora de asumir responsabilidad como sociedad por los males y la profunda crisis en la que nos han sumido la mentalidad de “guachafita” criolla en la prestación de servicios a la ciudadanía, tanto por parte del gobierno, como de muchas entidades privadas; la ineficiencia e ineptitud predominante en el aparato gubernamental; la laxitud en la administración y fiscalización de la utilización de los fondos públicos y las asignaciones federales a Puerto Rico; y la defensa irracional de sus intereses particulares por parte de cada formación política, por las burocracias sindicales, por cada claque y cada élite, y particularmente, por parte de nuestra encantadora oligarquía inmovilista.

Admito mi impresión, lastimosamente verificable, de que el cinismo y la indiferencia han penetrado profundamente la conciencia colectiva de los puertorriqueños, así como, particular y paradójicamente, en la de quienes se ajustan el frac cuando llaman a escena a los intelectuales y a los presuntos líderes de la sociedad. Son éstos los encargados del diseño de sinuosas excusas, tal y como ocurría en aquellas largas conversaciones en el bohío, en las que 
eran parte fundamental del temario las estrategias del posibilismo político, y el ocultamiento de los pecados del propio partido.

Hoy esas conversaciones forman parte de los mitos y leyendas de la cultura e historia política de Puerto Rico. Las consecuencias de las decisiones que en ellas se tomaron, así como sus efectos en las concepciones sobre las maneras de gobernar, aún nos persiguen. Se repiten una y otra vez, a través de los años y de los siglos, como si fueran la penitencia impuesta al espíritu atormentado de aquél prócer, de
quien permanece instalada una pintura en la pared de los gobernadores que habitaron el adusto palacio de Santa Catalina.

Notas:
1. Datos obtenidos de la página FedSpending.Org

domingo, 15 de agosto de 2010

Mensaje de Reina Luisa Tamayo, madre de Orlando Zapata Tamayo, ante la persecusión del gobierno de Cuba

Lo que publicamos a continuación es el mensaje de Reina Luisa Tamayo, madre del fallecido huelguista de hambre cubano, Orlando Zapata Tamayo, ante las agresiones y hostigamiento de los que han sido víctima ella y su familia en días recientes, por parte de agentes del gobierno cubano y elementos de los grupos de choque al servicio de la dictadura.

El mensaje fue publicado originalmente en
el 13 de agosto pasado. En su mensaje Reina Luisa responsabilizó al gobierno cubano por lo que pudiera ocurrirle a ella y su familia este domingo, cuando habría de visitar nuevamente la iglesia y la tumba de su hijo, Orlando. Además, Reina Luisa denuncia el silencio de los medios de comunicación sobre esta situación.

Por su importancia, y para no ser partícipes de las conspiraciones del ostracismo y del silencio, publicamos íntegramente el mensaje según le fue comunicado a Alberto de la Cruz y publicado en Babalu Blog:

"Message from Reina Luisa Tamayo, the mother of Cuban political prisoner Orlando Zapata Tamayo, who died in February pursuant to an 85-day hunger strike:

For the past two Sundays the Cuban government has not allowed me or my family and supporters to attend church or to visit the cemetery where my son, Orlando Zapata Tamayo, is buried. The government has sent people to carry out acts of repudiation. They have pushed and shoved us, beaten us. Both my legs have been injured by the physical attacks I have endured. We only want to be able to go to church and to pay our respects at the grave of my son, Orlando Zapata Tamayo. They, however, will not let us.

For five months my house has been surrounded by state security. The government has ordered people to harass and repress us. They have brought weapons with them -- clubs and knives. These people wait until uniformed security agents are watching to push and beat us with the hopes that it will curry favor for them from the government. They hope by doing the bidding of the Castro brothers, the government will overlook how they steal from their workplaces and trade on the black market. The government will not overlook their actions because it a government of assassins!

We have been beaten along with fellow members of the opposition that have stood next to me. My son has been beaten over the head and his back. But we will not give up, we will not kneel to the Castro brothers.

The news media has done nothing to help us. The Catholic Church has done nothing to help us. Cardinal Jaime Ortega has never tried to contact me and has done nothing to stop the beatings we are receiving for only wanting to to go church and visit the grave of my son.

This Sunday, at 8:30 am, I, along with my family and supporters, will once again leave the house and attempt to go to church and visit my son's grave. Whatever happens to any us, I hold the Cuban government responsible!"

Cortesía de Babalu Blog

sábado, 14 de agosto de 2010

A los 84 de Fidel: burócratas y viejos carteles, el lento proceso del cambio que viene



" 'Séquese la vida antes de entrar,
rómpase la risa antes de entrar,
cuelgue su cerebro antes de entrar',
reza el cartel allí,
reza el cartel allí.
Hoy por la mañana,
a primera hora,
estuve alternando con un ser-gaveta.
Para él las personas se miden por metros.
Para él 'buenos” o “malos' y 'vivos” o “muertos'.
Para él no hay consigna si no es su consigna...
Para él no hay consigna si no es su consigna gris."

("Reza el Cartel", Noel Nicola, 1968, Cuba)


Cuando el fallecido Noel Nicola (circa 2005) escribió en el año '68 esta canción sobre la burocracia del Estado cubano quizá no imaginó que el "Comandante en Jefe, el compañero Fidel Castro Ruz", habría de continuar en su puesto por unos 40 años más. Lo que comprobaría que el objeto de aquella cándida crítica en su canción, no era una mera burocracia incompetente, sino la manifestación del proceso de consolidación de un sistema, no sólo burocrático, sino dictatorial y represivo, basado en el culto a la personalidad del caudillo absoluto, y a los dictados de una sóla formación política: el Partido Comunista de Cuba.

En un país cuya historia política está repleta de dramas, símbolos y momentos míticos —como aquél de la paloma blanca que se posó sobre el hombro de Fidel Castro al pronunciar su discurso al entrar a La Habana el 11 de enero de 1959— no es de extrañar que la liberación, y expatriación, de seis prisioneros políticos del Grupo de los 75, quienes fueran apresados en lo que se conoce en Cuba como la "Primavera Negra" de 2003, "coincidiera" con la celebración de sus 84 años.

Laura Pollán, líder de las Damas de Blanco, ha señalado que esta es una manera que tiene el decadente caudillo para afirmar que aún está presente como autoridad máxima, y que si se ha producido la liberación de estos prisioneros políticos, es porque él lo ha autorizado.

No obstante ello, se ha indicado que el Comandante simplemente padece de una condición de demencia senil que es lo que le ha llevado a sus recientes apariciones públicas y a predecir, cual Nostradamus moderno, terribles eventos apocalípticos de los cuáles será responsable, como de costumbre, Estados Unidos. (Vea Carlos Alberto Montaner, "Todo el poder para la demencia senil")

Por su parte, para Marcelo Manuel Cano, Regis Iglesias, Juan Carlos Herrera, Efrén Fernández, Fabio Prieto y Juan Adolfo Fernández, los últimos disidentes puestos en libertad con rumbo a España, sean meras coincidencias o juegos para mejorar la imagen del gobierno de Cuba, lo cierto es que ahora comienza otra etapa en su lucha por la libertad y el reconocimiento de los derechos democráticos en Cuba. Cuánto de ello pueda ser adelantado desde el destierro está por verse. Lo cierto es que el destierro le permite a la dictadura desarticular la oposición dentro del territorio cubano.

Mientras Fidel celebra cumpleaños y deambula por los pasillos de palacio con sus anuncios apocalípticos y sus sabias reflexiones —las que Granma habrá de publicar religiosamente— lo cierto es que, como bien ha advertido recientemente Yoani Sánchez, ya ni siquiera la clase política cubana —y me atrevo añadir que incluso ni siquiera los propios cuadros dirigentes del PCC— tiene fe alguna en el sostenimiento del régimen, y están todos a la espera de poder encaminar el país en otra dirección.

Lamentablemente, mientras sus fieles camaradas de los tiempos que fueron — aquellos diás de los fusilamientos, de las consignas y proyectos grandilocuentes, y de ejecutar la políitica militar de la Unión Soviética en Africa— permitan que el fantasma viviente del dictador continúe atormentándoles, el ritmo de los cambios será mucho más lento que lo que le urge al pueblo cubano.

Mientras tanto, para el ciudadano común, el cartel seguirá rezando séquese la vida, rómpase la risa, cuelgue su cerebro...