jueves, 29 de julio de 2010

Comentario y enlace a "Héroes de nuestro tiempo" por Mario Vargas Llosa en ELPAÍS.com


Héroes de nuestro tiempo por Mario Vargas Llosa en ELPAÍS.com

Enlazamos desde el Quantum de la Cuneta con este excelente artículo de Mario Vargas Llosa sobre la liberación y destierro de los presos políticos cubanos.

Vargas Llosa destaca como tanto los presos políticos liberados, como los que aún continuan tras las rejas, nacieron y se formaron bajo la dictadura. Es decir, no se trata de nostálgicos opositores deseando el regreso de Batista al poder. Por otro lado, denuncia la ausencia de cambios concretos a las leyes en las que se funda la represión contra la oposición al régimen.

Vargas Llosa presenta un interesante análisis sobre las razones que pueden haber llevado a la dictadura cubana al gesto de liberación de los presos políticos; y de las razones del gobierno español para pasar, de promover la llamada Posición Común de la Unión Europea —conforme a la cual se exigía al gobierno cubano acciones concretas para mejorar el estado de los derechos humanos— a una posición esencialmente de defensa y colaboración con la dictadura. Vargas Llosa analiza qué queda del llamado socialismo del gobierno español, lo cual hace aún más inexplicable su posición ante la dictadura cubana, situación que el escritor intenta descifrar.

Invitamos a la lectura de este excelente artículo de Mario Vargas Llosa en El País, cuya pertinencia no necesita mayor explicación.

Arizona: diversidad, transición y ciudadanía


Aunque tal vez sea muy temprano para celebrar, la decisión de la juez federal, Susan Bolton, que impide la aplicación de las secciones fundamentales para que pudiera operar la ley sobre inmigración del estado de Arizona, pone de manifiesto la transición que vive la clase política y el Derecho norteamericano, no sólo sobre el manejo del problema de inmigración ilegal, sino en cuanto a su actitud ante la la diversidad en general, y la comunidad hispana en particular.

El peso demográfico de la comunidad hispana ha tenido un efecto político vital en todo este proceso, al convertir la legislación de Arizona en un asunto de intenso debate a nivel de toda la sociedad norteamericana y de las diferentes ramas de gobierno de los Estados Unidos.

En ese contexto, resulta interesante y de gran importancia política e histórica, el que un Tribunal de Distrito Federal actuara en protección de la comunidad hispana; a lo que se unen las expresiones del Departamento de Justicia de Estados Unidos, en el sentido de que la cooperación estatal con el gobierno federal debe hacerse dentro del marco de la constitución. (Continúa. Para seguir leyendo oprima el enlace "Leer más".)

Y es que esta ley no sólo intentaba penetrar el campo ocupado por la legislación federal, sino que su diseño violaba principios esenciales que la sociedad norteamericana ha defendido, literalmente, a sangre y fuego: la Igual Protección de las Leyes y el Debido Proceso de Ley.

Bajo otras circunstancias históricas, digamos unos 20 o 30 años atrás, la desgraciada legislación hubiese pasado sin mayor discusión ni oposición. Pero la sociedad norteamericana y sus diferentes instancias de gobierno han ido cambiando su actitud ante la diversidad étnica y racial, el fenómeno de la inmigración, y la visión de lo que es “ser ciudadano” de los Estados Unidos.

Como he planteado en otras ocasiones:"[la] clase política estadounidense ha iniciado el proceso de aceptar el principio de que el elemento unificador del país es el respaldo a los valores y derechos democráticos consignados en la Constitución. Como producto de ese proceso se va configurando con mayor fortaleza una nueva visión del “ser ciudadano” en los Estados Unidos." (“Revisiting" La Nominación de Sotomayor por Obama: El Nuevo “Ser Ciudadano” y Arizona y Puerto Rico: Antes de que deje de ser domingo II)

De igual manera he reconocido en el pasado la existencia de elementos conservadores y reaccionarios agarrados con desesperación a su ideas nacionalistas y xenofóbicas. Sin embargo, estos sectores se enfrentan a una realidad de cambios demográficos y de crecimiento de las minorías que, en todo caso, a lo que apuntan es a la necesidad de respetar y reconocer la diversidad, y a la protección de sus derechos por parte del propio gobierno norteamericano.

Aunque contra los procesos de transición a los que me he referido aquí podrían armarse mil argumentos para señalar que éstos no están ocurriendo en realidad, basándose para ello en nacionalismos de todo tipo y de corta visión, lo cierto es que, como en el caso de Galileo frente a los dogmáticos religiosos, podemos afirmar “pero se mueve”.

Como he señalado antes, qué efecto tenga este proceso en el caso específico del rechazo o admisión de Puerto Rico como estado, es un asunto que sólo el devenir histórico contestará.

Sin embargo, de lo que no debe haber duda es que los cambios demográficos en la sociedad norteamericana, no solo tienen, sino que seguirán teniendo, efectos concretos en la visión de lo que es “ser ciudadano” de los Estados Unidos.

Y podemos anticipar, además, que estos cambios impactarán la manera en que la clase política norteamericana considerará el tema de la aceptación o rechazo de un “estado hispano”, cuando, después de todo, se puede argumentar, en pleno año 2010, que Estados Unidos ya cuenta por lo menos con cinco de ellos: Nuevo México, Arizona, Texas, California y la Florida…

lunes, 26 de julio de 2010

Puerto Rico: Reflexiones en torno a su crisis a 58 años de la constitución del ELA

A dos días de haberse celebrado la constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico el 25 de julio de 1952 —hace 58 años para ser específicos— acción mediante la cual se pretendió darle a la condición colonial de la Isla un baño de legalidad ante el Derecho Internacional, no se puede decir otra cosa que no sea que este evento pasó "sin pena ni gloria".

Desde luego, siempre podríamos dedicar tiempo a las ejecutorias de políticos de poca monta y de ambiciosas aspiraciones electorales —¡a dos años y cuatro meses de las próximas elecciones!— en los actos de la efeméride de marras. Mi idea del "día después", sin embargo, es distinta.

A sus 58 años, el ELA, nombre oficial de Puerto Rico, se encuentra sumido en una profunda y desesperante crisis económica, social y política, que podría llevar a esta isla, que no es sino una colonia de los Estados Unidos, es decir, un territorio bajo jurisdicción norteamericana, a una situación de total ingobernabilidad.(1)


Lo cierto es que al llegar a Fortaleza (2), en enero del 2009, el campo de acción del gobernador Luis Fortuño era extremadamente limitado; tenía un espacio político sumamente estrecho para poder maniobrar frente a la crisis del gobierno y de la economía. En ese contexto, es necesario reconocer que antes de proceder con los despidos de empleados públicos, que fue una de las medidas adoptadas finalmente para la reducción del gobierno, la administración le propuso a los sindicatos de empleados públicos la adopción de un plan de reducciones de beneficios y otras medidas para evitar los despidos (El Nuevo Día.com.) Las propuestas fueron rechazadas tajantemente por el liderato sindical.

En ese sentido, la situación de los despidos fue propiciada y forzada por los propios sindicatos de empleados públicos con el interés primordial de colocar al gobierno de Fortuño en una posición de crisis, apenas comenzando su administración, profundizar el desasosiego social, y detener el avance de las fuerzas estadoistas en la Isla, tras el resultado de las elecciones celebradas en el año 2008. La agenda política prevaleció, en lugar de la defensa de los mejores intereses de las matrículas de los sindicatos, bajo las circunstancias objetivas de la crisis. Para algunos se trataba de detener el avance estadoista. Para otros, provocar la crisis social que permitiera la derrota del capital y, tal vez, la repetición de la Comuna de París.

Es interesante, sin embargo, que en medio de esta grave crisis, Federico Torres Montalvo, uno de los prinicipales líderes sindicales de empleados públicos y quien rechazó abierta y decididamente las propuestas de la administración Fortuño, negociara con la Autoridad de Edificios Públicos recientemente un acuerdo de reducciones de beneficios para retener los empleos en esa agencia. ¿Cómo se explica un cambio tan drástico de estrategia?

En la euforía de la celebración de la efemeride mentada al principio de este artículo, los líderes del Partido Popular Democrático, responsabilizaron al presente gobierno de la actual crisis del país. Una posición similar es propulsada por los menguantes sectores a la "izquierda" del PPD. Un análisis sereno y serio, sin embargo, debería identificar los vientos que trajeron estas tempestades.

Esos vientos tormentosos apuntan, entre otros elementos: 1) a la política económica y a la manera en que fueron utilizados por las administraciones de Rafael Hernández Colón de 1984 a 1992, los fondos generados en Puerto Rico por las empresas acogidas a la sección 936 del Código de Rentas Internas Federal; 2) a los efectos de la política de emisión de deuda para, desde el punto de vista keynesiano —con el cual tanto simpatiza la izquierda—, asumir el riesgo de estimular la economía mediante el desarrollo de obras de infraestructura durante la década del '90, ello bajo la administración del Dr. Pedro Rosselló, y; 3) a la inacción total de las administraciones de Sila Calderón y de Aníbal Acevedo Vilá, limitadas a mantener el gobierno gigantista como fuente de empleo, lo cual provocó el déficit gubernamental sin precedentes identificado a fines del año 2008 y principios del 2009.

Por otro lado, los 58 años del ELA nos dejan, como parte de la crisis, la existencia de una industria del narcotráfico la cual muchos sostienen que extiende sus tentáculos hasta las diferentes ramas de gobierno y el mundo empresarial. Nos deja, además, una grave crisis de civilidad en todos los planos de la sociedad puertorriqueña, en los que prevalece la violencia como elemento constante en las relaciones sociales y aun en el discurso y accionar político. Nos deja una sociedad que sufre de una crisis en la calidad de los servicios de salud que se ofrecen a la población, en particular a los sectores indigentes.

Ante este cuadro, las diferentes formaciones políticas, el sector sindical, las organizaciones y entidades no gubernamentales, los sectores empresariales y el gobierno no han logrado alcanzar, y no se vislumbra que ello ocurra en el futuro inmediato, parámetros y criterios que permitan adoptar una dirección clara, con un proyecto común como sociedad, frente a la crisis existente.

Los intereses estrechos de cada sector, los dogmatismos y los prejuicios, militan contra la adopción de un proyecto de sociedad en su conjunto dirigido a conjurar el maleficio de la presente crisis. En gran medida la discusión de los asuntos públicos termina en distorsiones y desenfoques como producto de no haberse resuelto, ya de una vez, el problema colonial de la Isla.

La distorsión y el sectarismo cobra vida a través de los diferentes partidos políticos, organizados a base de las opciones ante el problema colonial: el mantenimiento de la relación colonial presente (PPD); la integración política y jurídica de manera total a los Estados Unidos (PNP); o la república independiente (independentistas de diferentes denominaciones). (3)

Como en el caso de todo sectarismo, la aceptación o rechazo a las actuaciones de las administraciones de gobierno, así como los análisis o las propuestas individuales frente a determinados problemas, están condicionados a la afiliación partidista en este circo colonial de tres pistas. Es evidente, por ello, la necesidad urgente de atender y resolver el problema de la relación colonial de la Isla con los Estados Unidos.

A 58 años del ELA, un sector que se opone con tenacidad a la superación del estado colonial, y promueve el inmovilismo en este asunto, es cierta oligarquía criolla compuesta, en parte, por abolengos que pueden trazarse, en diversos casos, a la época del colonialismo español sobre la Isla. Esta oligarquía está involucrada en diferentes actividades económicas, sobre todo en el sector financiero, y controlan o ejercen gran influencia sobre instituciones cívicas y culturales del país, en las que manifiestan una extraña simbiosis de hispanofilia y pitiyanquismo. Al mismo tiempo, completan este cuadro esquizofrénico con un nacionalismo costumbrista que añora los tiempos de las carretas, los bueyes, y los jíbaros, como quien recuerda su pasado de gran hacendado en una economía semifeudal.

Al cabo de 58 años, el ELA, una fórmula de relación política colonial con los Estados Unidos que permitió grandes logros y avances, al igual que produjo extraordinarios fracasos, es un modelo agotado e inservible con el cual no puede pretenderse enfrentar la presente crisis de Puerto Rico, los grandes retos existentes en la economía regional y global, ni los graves problemas que amenazan al mundo del que de una manera u otra formamos parte. Lo idóneo, acabar de enterrarlo, es sólo una de varias medidas a tomar.

El reto mayor, sea en la Independencia o en la Estadidad, será la reconstrucción de la sociedad de Puerto Rico, tanto en lo económico, como en sus niveles de calidad de vida, y de convivencia cívica y democrática. Para ello se requerirán vastos recursos económicos, pero sobre todo la voluntad de acción de la propia ciudadanía. Sencillamente es hora de asumir responsabilidad por las propias decisiones y actos.

En ese sentido, no vendría nada mal superar esa antigua y desagradable costumbre de la sociedad boricua de responsabilizar de sus errores y de sus problemas al otro, a un tercero, generalmente al "americano".

Notas:

1. La condición colonial de Puerto Rico surge del hecho, desde la perspectiva del estadoismo, de que los puertorriqueños, que son ciudadanos norteamericanos por virtud de la Ley Jones de 1917, no pueden participar en la elección del presidente ni tienen participación plena, con voz y voto en el Congreso de los Estados Unidos. Por otro lado, desde la perspectiva del independentismo, Puerto Rico carece de los poderes fundamentales de una nación constituída en su propio Estado soberano, ya que estos poderes permanecen bajo el poder del Congreso de los Estados Unidos. Desde ambas perspectivas ideológicas, el ELA no es sino una colonia, lo que viola derechos democráticos fundamentales a los puertorriqueños.
2. Palacio de Santa Catalina, tambien conocido con el nombre de la Fortaleza, y que se le asigna como residencia al gobernador de Puerto Rico.

3. Las siglas corresponden al Partido Popular Democrático y al Partido Nuevo Progresista. En cuanto al independentismo existen en Puerto Rico diferentes grupos y denominaciones, siendo el principal el Partido Independentista Puertorriqueño. Por otro lado, existen otras formaciones y grupos políticos de orientación principalmente socialista o marxistas.

domingo, 25 de julio de 2010

Enlace en E-lecciones.net : Opinión: La lenta muerte del castrismo de Fernando Mires


Presento en esta ocasión un enlace a un escrito imprescindible y que de alguna manera complementa, amplía, y ofrece otra perspectiva, todo ello de manera oceánica, a nuestro post del día de ayer, "Revoluciones de mentirillas: Enlace y comentario a "Libros del crepúsculo: Ceci n´est pas une Révolution" sobre la reseña en Libros del Crepúsculo al libro de Carlos Malamud sobre las llamadas revoluciones bolivarianas y el socialismo del siglo 21.

Se trata esta vez de un excelente análisis de
Fernando Mires, escrito como prólogo, nos indica el autor, "al libro “Castrismo y Socialismo - Crítica a los fundamentos del socialismo siglo XXl” escrito por Jaime Benson, Profesor Catedrático en el Departamento de Economía en el recinto de Río Piedras, Universidad de Puerto Rico."

De este libro Mires indica en una nota al final de su escrito:

"Como si fueran tocados por una vara mágica para que aparezcan justo en el momento preciso, hay libros que traen consigo el extraño signo de la oportunidad. Es el caso de éste libro y cuyo subtítulo es “Los fundamentos del socialismo del siglo XXl”. De acuerdo al autor, el llamado socialismo del siglo XXl no significa ningún aporte teórico; no trae consigo nada nuevo; no es más que la prolongación del castrismo del siglo XX hacia el siglo XXl. De ahí que no deja de ser muy interesante mencionar que el libro al que hago referencia y que me honro en prologar ha sido terminado justo cuando está finalizando una historia que atravesó y marcó todo el universo latinoamericano: la tortuosa historia de la revolución cubana."

Suficientes elementos éstos para accesar este artículo, que como el libro al que sirve de prólogo, tiene una vigencia y pertinencia extraodinara ante los eventos recientes en Cuba y en los países de la llamada revolución bolivariana.

sábado, 24 de julio de 2010

Revoluciones de mentirillas: Enlace y comentario a "Libros del crepúsculo: Ceci n´est pas une Révolution"

Libros del crepúsculo: Ceci n´est pas une Révolution por Rafael Rojas

La más reciente entrada de Rafael Rojas en su blog Libros del crepúsculo la dedica al libro Populismos latinoamericanos. Los tópicos de ayer, de hoy y de siempre (Ediciones Nobel, 2010), del investigador del Real Instituto Elcano, Carlos Malamud.

Rojas destaca de su contenido el señalamiento de Malamud en el sentido de "que la llamada 'revolución bolivariana' en Venezuela no es una Revolución". Por otro lado, nos permite conocer la premisa básica de Malamud: "[S]i revolución se entiende como un concepto que designa el cambio de un orden social por medio de la creación de un nuevo sistema institucional, que transforma el funcionamiento de la economía, la política y la sociedad de un país, ninguno de los países donde existe el 'socialismo del siglo XXI' está siendo revolucionado." (Continúa. Para seguir leyendo oprima "leer más")


Resulta sumamente interesante el planteamiento de Rojas en el sentido de que ninguna de las llamadas revoluciones boliviarianas por el socialismos del siglo 21 —se refiere a los casos de Venezuela, Bolivia y Ecuador— ha llevado a cabo realmente transformaciones radicales de las estructuras capitalistas y del sistema democrático existente antes de su llegada al poder.

Rojas se une al planteamiento de Malamud en el sentido de que ello podría ser reflejo del malestar de sectores de la izquierda radical, que desearían iniciar la transición al llamado socialismo, pero que al percibir que las "condiciones no están dadas" se conforman con un populismo o la fase burguesa del camino al socialismo. No deseo extenderme pues lo restante de este sugerente y provocador análisis debe ser leído en el artículo de Rojas en
Libros del Crepúsculo.

Sin embargo, y precisamente a partir de estos señalamientos de Malamud y Rojas, comenté lo siguiente bajo el artículo en Libros del Crepúsculo:

"La reseña del libro de Carlos Malamud, me hace recordar lo que en Cuba se dió por llamar, al menos entre 1982 y 1983, "etapas en la construcción del socialismo y el comunismo".

Para aquellos años se exponía en los cursos de economía política de la escuela de cuadros de la UJC, que llevaba el nombre de Julio Antonio Mella, que para alcanzar el comunismo soñado era necesario pasar por diferentes etapas, al menos en paises como Nicaragua, tras el triunfo del Sandinismo, y la propia Cuba.

De conformidad con ello, se indicaba, era necesario pasar por una fase de "creación de bases materiales y técnicas del socialismo", fase en la cual tendrían que mantenerse estructuras e instituciones del capitalismo, y que una vez alcanzado el socialismo, se procedería a la construcción de las "bases materiales y técnicas" para alcanzar el comunismo, admitidamente distante en el devenir histórico.

Los profesores de economía política explicaban que Cuba había cometido el error de tratar de pasar a la fase de construcción de las bases del comunismo, sin contar con las "bases materiales y técnicas" apropiadas (y necesarias) del socialismo. Por ello, Cuba tenía aún que desarrrollar las 'bases materiales y técnicas' del socialismo.

En países como Nicaragua debía pasarse, argumentaban los doctos de la escuela de cuadros comunistas, por una etapa de construcción de las 'bases materiales y técnicas del socialismo', y que había que comprender el que se mantuvieran elementos del capitalismo, como parte de aquella fase de transición.

Antes de que dejen de leer este comentario por aburrido, si es que no lo han abandonado ya, lo anterior viene a punto debido a que no sería de extrañar que los líderes de las 'revoluciones' de Venezuela, Ecuador y Bolivia, utilicen argumentos similares, inspirados en aquellas narraciones adoptadas en Cuba en los años 80.

Sin embargo, lo que inquieta de los procesos en los paises citados, es el riesgo de pasar de regímenes populistas-autoritarios, que coexisten irremediablemente con estructuras e instituciones democráticas, a regímenes plenamente dictatoriales mediante la manipulación y transformación gradual del ordenamiento constitucional vigente.

No obstante soy y deseo ser optimista. La realidad económica coloca un detente a tales cambios políticos, pues ponen en riesgo la capacidad para competir de estos regímenes en el mercado global y en los procesos de atracción de capital extranjero. En ese contexto, es preferible inscribirse en los discursos y medidas económicas del izquierdismo moderado. Tal vez por ello, pasará largo tiempo antes de que siquiera veamos el desarrollo de "las bases materiales y técnicas" del llamado 'socialismo del siglo 21' de Hugo Chávez."

No sé. Tal vez estamos asistiendo al inicio del proceso de invocación del socialismo del siglo 21 con "rostro humano", o dicho de otro modo, su paulatino deslizamiento, en el marco de lo realmente posible, a las políticas económicas adoptadas por la socialdemocracia, y los discursos de la llamada izquierda moderada.

Eso sí, por lo pronto, no dejen de leer el interesante análisis en el artículo publicado en el blog
Libros del crepúsculo: Ceci n´est pas une Révolution por Rafael Rojas.

sábado, 10 de julio de 2010

Cuba y Puerto Rico: Sinceridad e hipocresía ante Guillermo Fariñas y los presos políticos (una discusión local que no lo es)

La anunciada excarcelación (mas bien expatriación) de 52 de los aproximadamente 75 disidentes políticos en prisiones cubanas ha causado un movimiento telúrico entre los sectores de la mal llamada izquierda puertorriqueña. El catalizador parece haber sido el haber descubierto, bastante tarde por cierto, las injusticias cometidas por el régimen cubano contra la disidencia cubana y contra los presos políticos. Ello, a raíz del caso de Guillermo Fariñas, el sicólogo y periodista disidente que inició una huelga de hambre que duró 134 días hasta el jueves pasado.

Antes de continuar, es necesario hacer constar que el caso de Guillermo Fariñas y su huelga de hambre exigiendo la liberación de los presos políticos, particularmente de los disidentes encarcelados en lo que se conoció como la Primavera Negra de 2003, ha estado planteada desde febrero pasado cuando murió Orlando Zapata Tamayo, como producto de su huelga de hambre exigiendo mejores condiciones en la prisión y la liberación de los disidentes presos.

Unas declaraciones de Héctor Pesquera, portavoz del Movimiento Independentista Hostosiano, MINH —entidad de relaciones muy estrechas con la dictadura cubana— en las que se refirió a Guillermo Fariñas como un suicida que le puso causa a su patología, le añadió leña al fuego de la aparente conmoción causada por la liberación de los 52 disidentes, y la huelga de hambre, tratada hasta entonces con indiferencia, desconocimiento y rechazo, por los sectores nacionalistas, neo-nacionalistas y de la presunta izquierda boricua. Para una discusión previa de este fenómeno considere Cuba: entre la infamia y el cinismo, publicado previamente en este blog. 


Acostumbrados a la defensa irrestricta del régimen cubano —sacrosanto y exento de toda crítica— como una cuestión de principios, en esta ocasión estos sectores se han entregado a una discusión intensa en las redes de Facebook, gracias a una nota, sincera y audaz, publicada por el profesor Tito Otero, sobre el caso de la huelga de hambre de Fariñas, a través de su página en ese medio. En esta discusión se han manifestado las más severas —y justificadas— críticas, así como las defensas ya tradicionales del régimen cubano.



Pero la vida no siempre fue así. Hay que indicar que ambos casos, tanto el de Zapata Tamayo, como el de Fariñas fueron simplemente desconocidos, ninguneados, ridiculizados y en algunos casos hasta rechazada su existencia, por parte de los sectores que ya he mencionado, particularmente por aquellos que giran alrededor del ya mencionado MINH. Así había sido hasta este viernes pasado. (Vea Cuba: entre la infamia y el cinismo)

En el proceso de discusión en Facebook, bajo la nota publicada por el
profesor Otero, se han producido serias e importantes reflexiones sobre el significado e impacto de la huelga de hambre de Fariñas, la cual cesó el jueves al serle confirmada la liberación de los 52 presos políticos.

Desafortunadamente, sin embargo, no han faltado los golpes de pecho, las flagelaciones, todo tipo de gestos y de llantos de lagartos jurásicos, todos tardíos, en torno a la huelga de Guillermo Fariñas y las carencias democráticas bajo el régimen cubano. Se llegó hasta señalar que era inexplicable que ¿la muerte de Fariñas? hubiese pasado “sin pena ni gloria”, cosa, caramba, a lamentar.

¿Muerto Fariñas? ¿Sin pena ni gloria? Confieso que antes de expresarme sobre esos comentarios, revisé una y otra vez el Internet. Efectivamente, Fariñas al menos hasta el momento en que escribo, no ha muerto, y esperamos que pueda recuperar su salud.

No podía creer que el ninguneo, el desconocimiento, y sobre todo la indiferencia por parte de un sector de la academia y de la intelectualidad boricua pudiera haber llevado a hacer semejante expresión. Pero efectivamente se hizo la expresión en el contexto de comparar el caso del irlandés Bobby Sands con el de Fariñas. Y esto es lo realmente importante en cuanto a estos comentarios.

En el caso del primero, se nos indica, su “muerte en huelga de hambre en 1981 causó un aumento substancial del poder político del IRA en Irlanda”. La premisa inarticulada tras ese señalamiento parece ser que si tras la “muerte” de Fariñas, que de hecho “ha pasado sin pena ni gloria”, no se produce en Cuba “un aumento sustancial” de oposición al régimen, entonces “lamentablemente” no existe oposición real en Cuba. En ese contexto, el caso de Fariñas es marginal y no representa el sentir de los cubanos. Se trata de una habilidad admirable —¿o debería decir repugnante?— para el manejo del cinismo.

A estas manifestaciones se añade, por parte de algunos, una suerte de descubrimiento, de sospechosas sorpresas y lamentos tardíos. Me permito informarles que a quienes único estos sacrificios y estas luchas les han sido inexistentes o desconocidas, es a quienes hoy se flagelan en público, y particularmente, en la discusión promovida por el profesor Otero.

En España, y en otros lugares ha habido un movimiento activísimo apoyando a Fariñas y la liberación de los presos políticos cubanos. Incluso, entre otros muchos, existe en Internet el sitio OZT para el recogido de firmas por la liberación de los disidentes políticos presos, para el cuál hay un enlace en esta página.

Quizá para los sectores boricuas que hoy están conmocionados, el haber considerado en su momento las declaraciones de Pablo Milanés, hechas desde el año 2008, les hubiese explicado a tiempo muchas de las cosas que recién descubren, e incluso les hubiese evitado a muchos algunas decepciones.

Pablo tuvo claro que al régimen había que "cuestionarlo de un modo radical", mucho antes de que Silvio Rodriguez —el idolatrado diputado que tantas veces bajó el dedo pulgar contra la disidencia cubana— iniciara sus galimatías y juegos de palabras para salvar cara ante los inminentes cambios en el horizonte. (Oprima aquí para un comentario sobre las declaraciones de Milanés y un enlace a la entrevista en las que fueron ofrecidas.) Además, considérese lo que expusimos en el artículo publicado en este blog sobre los efectos del Concierto de Juanes.

Expreso mi felicitación al profesor Otero por su iniciativa audaz y sincera en Facebook. Lamento, por otro lado, que en lo que respecta a las luchas por la democracia en Cuba, los sectores políticos en Puerto Rico, y particularmente cierta intelectualidad neo-nacionalista, circulen entre la indiferencia, la hipocresía, y el cinismo, como quien circula, con una copa sniffer con buen whiskey en la mano, por los salones de la alta y elitista "cultureta" isleña.

miércoles, 7 de julio de 2010

Puerto Rico: macanas, "asambleas" y serpientes



El pasado 30 de junio la Unidad de Operaciones Tácticas de la Policía de Puerto Rico, intervino de manera desproporcionada y agresiva con unos manifestantes en la sede de la legislatura local en la ciudad de San Juan, capital de la Isla. El evento en si mismo, así como las reacciones posteriores por parte de los sectores de oposición al gobierno que encabeza el abogado Luis Fortuño, del Partido Nuevo Progresista (PNP, entidad que impulsa la integración política de Puerto Rico a los Estados Unidos) invitan a algunas reflexiones que deseamos compartir desde este blog.

El cuadro general

Es evidente que los actos de brutalidad policiaca del 30 de junio reflejan la inconsistencia e improvisación por parte de las autoridades gubernamentales en el manejo de eventos como la manifestación de protesta realizada ese día, más aún cuando en este caso se había advertido, según ha trascendido, que se pretendía “tomar” el Capitolio (sede de la legislatura de la Isla) por los manifestantes.

Evidentemente es necesario que el gobierno adopte una estrategia consistente y bien pensada ante las manifestaciones que podría enfrentar en el futuro próximo, y de las provocaciones de las que podría ser objeto por parte de los sectores más radicales de los opositores al partido de gobierno.

Por otro lado, el gobierno no muestra una dirección coherente, un liderato certero y asertivo, ni voces medianamente sensatas, que puedan dar apoyo efectivo a un flemático y lacónico gobernador Fortuño. Con excepción, tal vez, del comisionado residente, Pedro Pierluisi, el alcalde de Toa Baja, Aníbal Vega Borges, y de algunos pocos funcionarios de gobierno, el resto de los funcionarios electos por el PNP parece más interesado en mantener la simpatía del llamado corazón del rollo partidario, es decir, la militancia dura y menos flexible de esa formación, y allanar el camino a sus candidaturas para las elecciones del 2012.

La presencia en la administración y el gobierno del PNP de elementos como Thomas Rivera Schatz y Marcos Rodríguez Emma, quienes se conducen como elementos morbosamente autoritarios, o de imprudentes temerarios, como el alcalde del municipio de Fajardo, Aníbal Meléndez, en nada contribuye a la imagen de serenidad y de gobierno justo que quiso proyectar Luis Fortuño desde que asumió el poder.

A estas circunstancias, se une el activismo de sectores opositores a favor de mantener el estado colonial vigente en la Isla, y de la preservación de un modelo económico basado en que el gobierno sea la fuente principal de empleos. Estos sectores, además, se oponen tenazmente a que se propicie la inversión en la Isla de capital local y extranjero, aun mediante mecanismos utilizados en lugares como Chile y España, como lo son las alianzas del gobierno con empresas privadas, y en general, rechazan de plano las nuevas tendencias económicas y políticas globales.

Esta oposición no es un ente monolítico, sino una amalgama de agrupaciones con intereses diversos que encabeza el Partido Popular Democrático (PPD, favorecedor de la permanencia del estado colonial), y en donde se confunden aliados históricos de ese partido, como el Movimiento Nacional Hostosiano, agrupaciones socialistas y de la izquierda más atascada en el pasado, la burocracia de los sindicatos, un eufórico movimiento estudiantil universitario —cuya última “victoria” en una huelga reciente no luce como tal— y en alguna medida, el Partido Independentista. De todos estos componentes, es el PPD la única entidad que puede presentarse, con posibilidades de triunfo, a las elecciones a celebrarse en el aún lejano año 2012. (Continúa. Para seguir leyendo haga click a “Leer más”)

Caracterizaciones incorrectas y la politiquería boricua

Los sectores opositores al gobierno, así como algunos sectores del movimiento estudiantil, aún con antelación a los eventos del 30 de junio, han querido caracterizar a la administración del PNP como “totalitaria”, “fascista”, o cuando menos de pecar de “autoritarismo democrático”.

Estas caracterizaciones demuestran, cuando menos, un profundo desconocimiento de lo que significa e implica cada uno de estos conceptos, y una elasticidad que puede obedecer a la falta de rigor intelectual, o simple y llanamente a la proverbial politiquería boricua. Temo que la razón principal sea esta última.

El que se susciten actos de incompetencia o brutalidad policiaca, no convierten o definen un estado como “totalitario". Mucho menos cuando, en un ejercicio de un sistema de balance de poderes, la misma noche del 30 de junio se determinó por un Tribunal de Justicia "no causa" a los cargos levantados por la Policía contra unos estudiantes, siendo dejados en libertad inmediatamente.

Son infundadas estas caracterizaciones cuando en Puerto Rico hay todo un andamiaje de prensa escrita, radial, televisiva, y cibernética, disponible, abierta y sin limitaciones. Más aun, cuando instituciones características de un estado democrático, como los medios de prensa, tribunales, organizaciones no gubernamentales, y una “sociedad civil” que se reúne inmediatamente para convocar a una marcha, no han sido intervenidas en modo alguno.

El caso de la prensa, es quizá la mejor muestra del carácter real del sistema de gobierno prevaleciente en la Isla. La prensa en Puerto Rico es abiertamente opositora al gobierno, lo que sería razón suficiente en lugares como Venezuela para abrirle un expediente judicial a los dueños de los medios periodísticos escritos y televisivos.

Este mismo "estado totalitario", “fascista”, o “autoritario democrático” (si se desea insistir en utilizar un concepto que es usado de ordinario por analistas políticos para referirse a regímenes como los de Venezuela, Bolivia, o Nicaragua), provee para la presentación de demandas por violación a los derechos civiles de los afectados, entre otros remedios y recursos.

La repetición de esta imputación por parte del colonialista Partido Popular, por la izquierda jurásica y por el nacionalismo, no cumple otro propósito que el de provocar un clima de polarización, bajo la premisa de que éste es favorable a los objetivos de detener la estadidad, por un lado, y tratar de atraer a sus filas a los sectores afectados por las medidas de austeridad del gobierno y por la crisis económica en general del Estado Libre Asociado, es decir del estado colonial.

El problema real de la Democracia en Puerto Rico es el peso y la influencia que ejerce la oligarquía colonial en entidades políticas e instituciones civiles para mantener el estatus quo, la incompetencia evidente de diversos funcionarios y legisladores, y la condición colonial de la Isla. Casualmente los intereses de esa oligarquía coinciden con los intereses de los populares y sus aliados usuales. Pero nada de ello, ni los recientes actos de brutalidad policiaca, hacen del régimen vigente un estado “totalitario”, en ninguna de sus variantes.

Una oposición autoritaria y atascada en el pasado

Ante los eventos del 30 de junio, el presidente del Colegio de Abogados, Arturo Hernández, convocó de manera urgente a una Asamblea de Pueblo a ser celebrada el primero de julio. En esta actividad, que realmente no fue asamblea ni puede sostenerse que hubiese sido de “pueblo”, se le impuso a los asistentes, que incluía a estudiantes y a miembros de agrupaciones socialistas, una línea de acción adoptada previamente por un grupo de “líderes” tanto políticos, como de la presunta “sociedad civil”, y de la burocracia sindical. Esta acción fue un error garrafal.

Este disparate político, esta vieja costumbre de “llevar planchada” la posición que deben adoptar las asambleas, se nutrió en este caso, no sólo de la experiencia y el oportunismo de siempre del Partido Popular, sino de los vicios autoritarios y caudillistas de la presunta izquierda, del independentismo, y de la burocracia sindical.

De hecho, resultó patético ver al presidente del Colegio de Abogados desconectar el micrófono a una estudiante, en el mismo podio en el que acusó de antidemocrática a la administración PNP.

El hecho de que la masa de populares, melones e independentistas allí presentes comenzaran a gritar consignas de “unidad”, para acallar las voces disidentes por la manera en que se había manejado la “asamblea”, nos recordó los actos de repudio de las unidades de respuesta rápida del gobierno cubano. Poco faltó para escuchar, en lugar de “esta calle es de Fidel”, que es la consigna utilizada en los actos de repudio en Cuba contra las Damas de Blanco y otros disidentes como Yoani Sánchez, algo así como “este Colegio es melón”.

Cabe preguntarse si a esto es lo que se refieren populares e independentistas cuando proponen una Asamblea Constitucional de Status para atender el problema colonial. Cabe preguntarse si esta es la noción de democracia y participación que le proponen a la sociedad, particularmente el Partido Independentista Puertorriqueño y el Movimiento Nacional Hostosiano.

Por otro lado, resulta evidente que estos sectores y las formaciones socialistas buscan ganar aire y hemoglobina, a través del movimiento estudiantil cuya formación no tiene nada que ver con las tradiciones de la izquierda jurásica, del independentismo, ni del nacionalismo en general, salvo reconocerlos como eventos históricos previos, en el mejor de los casos.

No obstante ello, y en la desesperación del procerato y la izquierda de encontrar un issue que los aglutine frente al gobierno, pretenden utilizar al movimiento estudiantil de parapeto. Quizá de ahí viene la euforia de ciertos elementos de la academia, así como de la amalgama de oposición al partido gobernante, ante el movimiento huelguista estudiantil reciente en el sistema universitario del Estado.

El que no se haya resuelto el problema de la relación política colonial de Puerto Rico con los Estados Unidos, como muy correctamente ha indicado Myrisa, del blog En el país de los ciegos, “distorsiona todo”.

En esa misma dirección, me preocupa que las posiciones de las diferentes formaciones políticas se producen desde una perspectiva maniquea dirigida a derrotar o destruir políticamente al adversario. La permanencia del estado colonial, consume energías, recursos e intelectos que deberían estar al servicio de la sociedad, y no de las peleas tribales en este circo de tres pistas.

Sostengo que gran parte de la tensión y violencia política que vive el país tiene su origen en no acabar de resolver el problema colonial, es decir, enterrar el ELA de una buena vez, pasar la página y tras ello, comenzar a caminar a la par con el resto del mundo, en una relación con los Estados Unidos digna y de beneficio para la Isla, en lugar de insistir en caminar hacia el subdesarrollo y los modelos del populismo autoritario latinoamericano, como es el caso del chavismo.

Sin embargo, y lo digo con frustración, lo cierto es que ninguna de las formaciones políticas, ni la mayoría de quienes presuntamente componen la intelectualidad de la Isla, parece entender a cabalidad la situación del país, las necesidades concretas de la gente en la calle, y la grave descomposición social y política existente; algunas de ellas limitando su accionar a las consignas tradicionales del siglo pasado, o a la “construcción” de nuevas utopías e “imaginarios”, o a largas discusiones sobre el contenido específico de estos conceptos, o a circulares debates para demostrar cuan fuerte puede ser su mordida.

Mientras todo ello ocurre, la sociedad puertorriqueña continúa un acelerado proceso de descomposición que parece no tener final, y como en un nido de serpientes hambrientas, unos son engullidos por los otros, en un frenesí que se manifiesta en todos los estamentos de la sociedad, ante la carencia de un proyecto, ante la ausencia de un norte común, que no se obtendrá mientras no se supere el presente estado colonial de la Isla.

Y aun así, siempre quedará la duda, como me ha indicado un buen amigo, de si la presente cultura política boricua llegó para quedarse, sea bajo el estatus político que sea, por lo que esto no tiene remedio. Pero ese es un tópico que es preferible dejar pendiente para otra ocasión...