jueves, 26 de agosto de 2010

Puerto Rico: Crisis, corrupción, cómplices y la aplastante maquinaria de la marginación


Ante la situación de crisis de Puerto Rico, y el hecho de que la única opción para muchos ha sido y es emigrar, fueron publicadas por una usuaria de Facebook las siguientes expresiones que han provocado un mar de reacciones.

"El problema de PR es mucho más profundo [...] pero encima hay que añadir la gran corrupción que arropa la Isla en todos los niveles socio económicos, la marginación y el descrédito de gente que no se acomoda a los requerimientos de alguna de las tribus y el silencio de los que si saben, no están de acuerdo, pero callan porque de lo contrario les va la vida."

Y tiene razón. Demasiada razón. Por mi parte, solamente añadiría, "el silencio" de quienes conociendo la gran corrupción y sus mecanismos de acción, representan públicamente el papel de opositores, pero se benefician de aquello que alegan condenar, colocándose cómodamente en determinadas estructuras e instituciones. Se trata del factor de la hipocresía, la falta de honestidad y el cinismo por parte de figuras y figurillas trendy de la vida política, intelectual y académica en la Isla.

Hablemos en plata. Si se pretende sobrevivir, o mantener al menos algún espacio de exposición en la Isla, es preciso estar adscrito a un clan familiar o sector de la oligarquía criolla, o bien colocado en el seno de los partidos políticos, o en una de las tribus del independentismo y de la llamada izquierda que han logrado advenir al control de ciertas actividades y estructuras, principalmente en la academia, en los medios de comunicación, y en los sindicatos esencialmente de empleados del gobierno.

Por otro lado, y de no formar parte de ningún grupo o tribu, se espera que, al menos, se acepten a pie juntillas los valores, la ideología, las concepciones o, dado el caso, las prácticas mórbidas, de cada uno de estos sectores en la satisfacción de sus intereses particulares. Si se difiere de algunas de estas tribus, se está condenado a la censura, al ostracismo, el descrédito, la marginación, y finalmente, como le ha pasado a muchos, a emigrar. Es decir, la persona se expone a ser demonizada ante la sociedad, o en su entorno de actividad principal.

La situación más grave y riesgosa es colocarse de frente a ciertos sectores de la oligarquía criolla. Ese rancio sector, tan poderoso, como colonial e inmovilista. Si el hecho es que se han denunciado o identificado las irregularidades y violaciones de ley en las que ha incurrido, o podría estar incurriendo, algún elemento de este sector, entonces la marginación es total, y se activa una agresiva obstaculización dirigida a evitar que la persona que ha osado enfrentársele pueda ganarse su sustento en la Isla. En ese caso, la emigración es virtualmente inevitable.

Hablemos de corrupción y ética. Como bien indica la usuaria de Facebook, en Puerto Rico hay un grave problema de corrupción del que participan "muchas y muchos", de todos los estamentos sociales y de todas las orientaciones ideológicas, incluyendo el independentismo y la mal llamada izquierda.

Hablemos del uso de las influencias de los apellidos y abolengos, o de la pertenencia a algún clan familiar de poder económico, para agenciarse contratos o importantes puestos en la empresa privada o el gobierno, sin reunir las calificaciones necesarias para ello; de la utilización de fondos públicos para su lucro personal por funcionarios de los dos partidos que han administrado el gobierno; de intrincados mecanismos utilizados por una de las ramas de gobierno, para salvar a alguno de sus componentes de un escándalo de marca mayor; del discrimen por razones políticas ejercido contra una empleada por su filiación al Partido Nuevo Progresista por parte de un expresidente de la Federación de Universitarios Pro Independencia, muy bien colocado en un puesto bajo la administración Calderón; de la malversación de los fondos provenientes de las cuotas de la matrícula de los sindicatos; de las inscripciones relámpago de entidades como partidos políticos; del posible uso de actividades de la cultura, el deporte y la industria de la construcción como mecanismos de lavado de dinero; de las prácticas ilegales y fraudulentas de entidades privadas en diferentes áreas de actividad económica… En fin, la lista es aún mucho más larga y sensitiva.

Como en el caso de las epidemias, cada cual tiene un amigo o un familiar, o ha recibido información alguna vez, que tiene algún tipo de conexión con actos ilegales o impropios que involucran a personas de la oligarquía criolla o de alguno de los grupos o tribus que he mencionado anteriormente.

La seria lesión de estas prácticas a la Democracia en Puerto Rico es evidente. La Isla navega entre la existencia de instituciones y estructuras formalmente democráticas, y la manipulación de éstas para su beneficio por diferentes sectores de la sociedad que controlan determinadas instancias de la actividad política, social y económica.

Desde mi perspectiva, los elementos más putrefactos de este cuadro socio-político lo componen ciertos sectores de la oligarquía criolla, y lo que he querido identificar en este artículo como la hipocresía, la falta de honestidad, y el cinismo, por parte de elementos de la vida política, intelectual y académica en la Isla.

La “gran corrupción” y la marginación contra “quien no se acomoda a los requerimientos de alguna de las tribus”, a las que se refirió la usuaria de Facebook, son manifestaciones de un mal mayor. Estamos, en ese sentido, ante una sociedad profundamente enferma, en la que el espíritu sectario prevalece sobre la búsqueda de entendidos por un proyecto común, y agrede principios esenciales de la convivencia democrática. Para superar esta profunda enfermedad será necesario no sólo resolver el problema del status colonial de la isla, sino una transformación profunda en la sociedad puertorriqueña comenzando con nuestra clase política, y poner en cintura a nuestra oligarquía.

Mientras todo ello ocurre, nuestros oligarcas y saltimbanquis, nuestras figuras y figurillas trendy, se pasean entre mansiones venidas a menos, pasillos de museos irrelevantes, y los places to be seen en este pedazo de tierra de 100 x 35 millas. Unos, maquinando su próximo golpe; los otros, practicando el onanismo intelectual con el propósito de encontrar formas para excusar, una vez más, el mantenimiento del status quo, y los discretos encantos de nuestra oligarquía criolla, o si se quiere, “nacional”.

Imagen. Eric Alvarez © 2010. Todos los derechos reservados.

3 comentarios :

Myrisa dijo...

Eric te felicioto por esta importante reflexión acerca de nuestro subdesarrollo político y la inmadurez de nuestra democracia. Hace un tiempo sostuvimos una discusión similar, con ocasión de las acusaciones federales a Jorge de Castro Font. http://tinyurl.com/33mn63a

Pablo dijo...

La costumbre, la falta de salud mental, de educación y el conformismo son clave en esta sofisticada red de sadomasoquismo colonial. No hay ni gobierno, ni sub gobierno, ni seudo gobierno en este país desde hace mucho.

Nos acostumbramos a vivir del abuso. Nuestros héroes son víctimas en lugar de personas responsables. Nuestra normativa es robar y que nos roben. Nuestras relaciones se rigen mas por la ley que por nuestro civismo y valores como persona. El tabu de la salud mental impide a muchos buscar alternativas a sus problemas y a otros como yo, ofrecerle apoyo a quienes lo necesitan. La educación en lugar de abrir oportunidades solamente sirve para etiquetar y se pierde el sentido creativo dentro de la intelectualidad. Creatividad necesaria para resolver problemas y para nuestra evolución como pueblo. Nuestra educación "cookie cutter" promueve el estancamiento lo que precisamente es el "motor" de este ritual.

Mientras, tenemos un pueblo incapacitado de pensar de manera crítica, de tomar desiciones y de ocuparse por problemas básicos. Esto sin contar con el problema de empleo...

Es por eso que yo también estoy pensando en volver a emigrar pero no a EU valga la aclaración.

Eric Alvarez dijo...

Myrisa, acabo de leer el artículo de En el país de los ciegos, sobre el caso de Jorge de Castro Font y sus implicaciones. Excelente. De hecho no ha perdido vigencia. Para quien no lo haya leído todavía aquí el enlace de nuevo: http://tinyurl.com/33mn63a