martes, 12 de mayo de 2009

Comentarios al cortometraje "Chicken a la Carte" de Ferdinand Dimadura

YouTube - Chicken a la Carte - A short film about the hunger and poverty brought about by Globalization

Recorre el barrio una conexión a este cortometraje de Ferdinand Dimadura, el cuál incluyo aquí. El filme, que ha resultado ser el más visto en el festival de cine en línea Green Unplugged, es cuando menos, un recordatorio necesario. Se indica en su "sinopsis" que 10 mil personas mueren de hambre todos los días como producto de la globalización. Es una cantidad inmensa y angustiosa.

El cortometraje muestra como, en una sociedad de celulares y junk food, un empleado de Mc Donald's selecciona las "mejores" sobras para su familia. La escena es terrible. Desafortunadamente, el simplismo de su sinopsis milita contra la calidad del filme.

Dimadura nada nos dice del pasado de la sociedad que recrea, aunque podemos suponer que se trata de una sociedad oriental. Otras sociedades —como en la India, digamos— confrontan problemas similares. Terribles también. Algunos, más graves aún. (Pienso en Darfur, por ejemplo.)

Precisamente por lo anterior, la conclusión que se expone en la sinopsis, no deja de ser, cuando menos, abrupta. La tesis de Dimadura, al menos según lo sugiere la sinopsis de su cortometraje, parece ser que la globalización, que ha traído los restaurantes de comida rápida y los aparatos celulares, es la culpable del hambre y la miseria, y de paso de los 10 mil seres humanos que mueren de hambre, según se nos advierte, diariamente.

La pregunta necesaria es si ello es producto de la globalización, o del retraso histórico de esas mismas sociedades, producto de sus peculiares condiciones económicas, sus anteriores modos de producción (si, dije modos de producción) semifeudales, y de sus profundas complejidades políticas y culturales.

La pregunta debería ser cómo está organizada esa sociedad y de qué manera se puede mejorar la situación de familias, como las que nos presenta Dimadura. ¿Acaso es con la vuelta al pasado, a las relaciones de producción feudales y a la cultura del medioevo? ¿No padece la tesis del cineasta del mismo viejo vicio de la pequeña burgesía: el de pensar que todo tiempo pasado fue mejor? ¿No se trata esa de la posición reaccionaria por excelencia?

No hay dudas, al menos yo no las tengo, de que la lucha contra el hambre y la miseria es una de las muchímas tareas planteadas en este nuevo siglo, y en este nuevo planeta, a todo aquél con un poco de sangre en las venas. No hay dudas de que un sólo ser humano que muera de hambre es causa suficiente para nuestra indignación, y sobre todo, para la "lucha y la acción".

Sin embargo, recalentar el pasado, y las viejas tesis maniqueas, no contribuye mucho en esa dirección. Por lo visto, para algunos, particularmente aquellos que perdieron sus agendas y discursos después del Muro de Berlín, es más fácil —y hasta conveniente— responsabilizar de los problemas de nuestras sociedades a algún factor externo: la llamada globalización, el capitalismo, el americano.

Muy poco se intenta, por no decir nada, de considerar los problemas en su origen objetivo y sus causas concurrentes. No sé, pero me parece que un poco de rigor y amplitud de visión no vendría mal, si de luchar por el bienestar común se trata. Por momentos uno extraña "The Last Emperor", el rigor histórico de Bernardo Bertolucci, aún con los significativos espacios en blanco de ese filme...

1 comentario :

Luis le Grand dijo...

Buena reflexion... a mi en lo particular, el filme no me encanto... me parecio un poco... "amarillista" si se quiere.

Ademas, la musicalizacion me parecio burda, innecesaria y de más.

Por otro lado, los cínicos pueden argumentar que gracias a los fast foods, ese empleado puede llevar comida a su hogar no? jejejeje